Innovar con buenos oídos

Innovar con buenos oídos

Al pie de una de las batidoras recuperadas José Felipe Rodríguez Águila subraya la importancia de “prever antes de que ocurra una avería”. Foto: Agustín Borrego Torres

Con el oído aguzado —a la manera de un director de orquesta— José Felipe Rodríguez Águila presta toda su atención a los sonidos del equipamiento que atiende como especialista principal en la fábrica de confituras Guamá, del municipio capitalino de Playa.

Mientras escucha e inspecciona, también analiza si hay alguna irregularidad en el funcionamiento. Por eso enfatiza el criterio de “prever antes que ocurra una avería”.

Es así como junto a los integrantes del Comité de Innovadores y Racionalizadores (CIR), que él preside, han logrado soluciones gracias a las cuales diferentes máquinas mantienen su vida útil.

En el salón donde se envasa el Chocolito funciona un equipo de tecnología italiana adquirido de segunda mano en 1998. “Uno de sus componentes denominados ‘ganchos’ presentaba problemas y paralizaba la producción. Inicialmente utilizamos piezas de acero inoxidable, pero no resultaron idóneas”, expresó José Felipe.

“Entonces determinamos hacerlas de teflón, pues son fáciles de sustituir cuando haga falta. Para esa solución tuvimos el apoyo de otros centros de trabajo. Hace cinco años que las empleamos y no hay que importarlas”, planteó.

“Como nuevas” y totalmente recuperadas quedaron cuatro máquinas batidoras cuyas estructuras se hallaban muy deterioradas debido a su prolongado uso y a un alto grado de oxidación por la humedad a la que están sometidas.

“Son las encargadas de elaborar la panetela del bizcocho o sponge rusk”, recordó José Felipe, quien en compañía de su colega Marcelo Delgado se dio a la tarea de chapistearlas, para lo cual usaron chapas metálicas existentes en nuestra fábrica e introdujeron mejoras para humanizar el trabajo del obrero cuando acciona el elevador que poseen.

“El valor de cada una de ellas oscila entre 15 mil y 20 mil dólares. Utilizamos solamente 40 horas de trabajo y tuvo un costo de unos 300 pesos. No es solo traerla del exterior, sino el tiempo que tardaría en llegar al país”, añadió.

A partir de su experiencia como mecánico dos décadas en el colectivo, José Felipe ha polemizado al sugerir llevar a la práctica una iniciativa de carácter tecnológico. “Durante muchos años —comentó— abundó el criterio de no prescindir del vapor de las calderas en determinados procesos.

“¿Por qué no puedo aplicar la electricidad?”, les planteaba a los especialistas, y a través de innovaciones demostró que era posible emplear la energía eléctrica en los tanques donde se derriten la manteca de cacao (u otra que la sustituya) y el licor.

“Modifiqué los relojes para medir la temperatura y llevarla a 60 grados centígrados. En una jornada de ocho horas hay un consumo de 12 kilowatt-hora, mientras que con el uso del vapor era necesario emplear en la caldera 180 litros de combustible diésel para realizar la misma función en igual tiempo de labor”.

Reconoce la contribución que en disímiles momentos recibe de los operarios al pie de las máquinas “porque te apoyan a la hora de visualizar mejor el problema”. También pondera el sustento de otros centros, como la fábrica Gerardo Abreu Fontán (La Estrella) y la Empresa de Mantenimiento a Centrales Eléctricas (Emce), donde dieron solución al tratamiento térmico que requería el piñón de la caja reductora del molino de balines que tritura las partículas de azúcar y otros ingredientes.

Instalada desde 1963 en la remodelada mansión del dueño del otrora ingenio azucarero Toledo, la fábrica Guamá produce un variado espectro de confituras fundamentalmente de chocolate.

Yudith Téllez Núñez, especialista del área de calidad, se refirió a la incorporación de nuevos productos para reducir los costos a partir de recursos que se hallan en el país como resultado de la labor de los aniristas, cuyos trabajos han estado presentes en los eventos organizados por el Movimiento del Fórum de Ciencia y Técnica.

Proyectamos —apuntó— rescatar la amplia gama de sabores que caracterizó a nuestra fábrica, que atesora amplia cultura del chocolate.

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