¿Profesión salvable?

¿Profesión salvable?

Foto: De la autora

 

Al conversar con varios profesionales de la contabilidad resulta satisfactorio conocer que dominan sus funciones sin importar el organismo o entidad donde se desempeñan. Es de tal forma que términos como controlar, chequear y velar por el cumplimiento y las regulaciones se repiten en todas las respuestas.

Según ha reiterado Carlos Alberto Sánchez Hernández, presidente de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (Anec) en la provincia de Granma, hoy la tarea más importante del país es impulsar el desarrollo de la economía, porque debe tener un impacto en lo ideológico que es el sustento del sistema socialista.

Para el caso de los contadores sus palabras se convierten en hechos. En lo que va del 2017 se han impartido 12 cursos con diferentes temáticas afines a la especialidad: “Estos hombres y mujeres son el alma de las normativas y el control interno, por lo que resulta indispensable la capacitación, que permite, además, interactuar con ellos”, reveló.

A la hora de evaluar otros aspectos, el representante de la Anec en esa provincia destacó que aunque hay algunos logros, deben mejorarse las condiciones de trabajo, así como el acceso a la tecnología y programas facilitadores modernos.

Para encarar cada una de estas particularidades existen multiplicados ejemplos. Uno de ellos, lamentablemente consistente, es el de Lisette Brizuela Rodríguez, especialista B en Gestión Económica en la Dirección Provincial del Instituto Nacional de Seguridad Social (Inass), quien asegura que labora en un ambiente casi precario por la falta de equipos y otros medios básicos.

Asevera que ya no reciben instrucción personalizada en La Habana, sino que todo el material de preparación les llega por el canal electrónico, lo cual puede conllevar interpretaciones erróneas.

Pese a estas imperfecciones, la contadora hace notar que en el organismo al cual responde, Granma es una de las que destaca por el buen quehacer en el área. No obstante, el reconocimiento es efímero.

Contadores que cuentan

A no pocos de los que ejercen la contabilidad el trabajo les resulta ingrato, y a ello le adicionan que los ven como responsables de todo, pero, en la realidad, no deciden casi nada.

“Lo de nosotros es, en ocasiones, como se dice en el argot popular: ‘hacer la autopsia’, porque lo que nos llega es lo que pasó en la producción. También ocurre que nos tildan de extremistas cuando exigimos que se cumpla con lo regulado, lo cual se vuelve una contradicción”, señaló Jorge Luis Montero Montero, especialista principal de Contabilidad en la Empresa de Bebidas y Refrescos de ese territorio oriental.

Con ocho años de experiencia en la rama, el trabajador saca a relucir otra reciente desaprobación sobrevenida en demanda silenciosa: “A mi entender el otro punto que dificulta la labor es el número de normas que se deben atender a la hora de realizar un ejercicio. Por ejemplo, para hacer el cierre contable del año 2016 tuvimos que tener en consideración lo establecido en cinco resoluciones, todas del Ministerio de Finanzas y Precios, y dos leyes tributarias, lo cual fue engorroso.

Al parecer estos y otros aspectos están bajo la mira crítica de esos profesionales, que podrían evaluarse por quienes les corresponda para facilitar el trabajo en esa especialidad, a veces cauta y enajenada, la que entre registros y cuentas garantiza el reflejo fiel de los resultados económicos de las entidades.

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