Utilidades más útiles

Utilidades más útiles

El vocablo utilidades y su concepto se han entronizado con agudeza en el entramado económico y financiero cubano desde la implementación de la Resolución No. 6 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), la que instituye las formas y los sistemas de pago en el sistema empresarial.

Lógicamente también fueron establecidas las regulaciones pertinentes, como las contenidas en la Resolución No. 138 del Ministerio de Finanzas y Precios (MFP), en la que se plantea la creación de reservas y la distribución de las utilidades en las entidades, dando la prioridad máxima al desarrollo propio, sobre la base de la ejecución de inversiones.

Para que los trabajadores, en sentido general, resulten beneficiados, se miden los mismos indicadores que para el salario de acuerdo con los sistemas de pago por resultados y resulta preciso que las empresas y unidades empresariales de base (UEB) no tengan auditorías con calificaciones de Deficiente o Malo ni adeudos con el Fisco al cierre del período que se toma en cuenta.

A eso se agregan otras especificidades de carácter individual, como son: resultados satisfactorios en la evaluación del desempeño, correcta actitud en el cuidado de la propiedad estatal y la disciplina tecnológica y no haber sido sancionado por indisciplinas en el año ni estar implicado en un hecho delictivo o de corrupción que se encuentre en investigación, entre otras.

Hasta ahí todo está bien, casi perfecto, pudiera decirse. Pero como todo lo nuevo que se aplica requiere de ajustes sobre la marcha, debido a los múltiples factores de influencia que entran en acción y a la interpretación que cada quien hace del cuerpo legal a la hora de ponerlo en práctica.

Los resultados económicos del primer cuatrimestre del actual año reflejan, por ejemplo, algunas entidades con un sobrecumplimiento desmedido de las utilidades. Solamente en la provincia de Cienfuegos, para poner un ejemplo, 24 de ellas superan el 170 por ciento. En un análisis sindical en el que fue abordado el asunto, expresaron que eso evidencia, sobre todo, una mala planificación inicial, en la que no se tuvieron en cuenta las capacidades reales para la producción y los servicios.

En estos momentos se realizan las propuestas para el plan de la economía correspondiente al año 2018 y esa situación debe tenerse presente para llevarla al lugar debido y hacer efectivo el propósito de que las utilidades constituyan también un estímulo para incrementar la eficiencia, la productividad y por tanto, mejorar el resultado final de la gestión que le corresponde a cada colectivo laboral.

Cierto es que la responsabilidad principal les corresponde a las administraciones, pero el sindicato y los trabajadores no pueden estar ajenos a ese comportamiento. Si por un lado debe propiciarse que las utilidades cumplan los objetivos para las que fueron establecidas, por otro hay que evitar que prime el sentido de ganar más, debido al establecimiento y aprobación de un plan a todas luces factible de sobrecumplirse.

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