Festival Toda luz y toda mía: un lustro de encuentros

Festival Toda luz y toda mía: un lustro de encuentros

De izquierda a derecha Alejandro González, en nombre del jurado de décima escrita, entregó el premio a Luisa Oneida Landín, quien fue felicitada por Merari Mangly Carrillo, presidenta del Grupo Toda luz y toda mía. Foto: Karel Leyva
De izquierda a derecha Alejandro González, en nombre del jurado de décima escrita, entregó el premio a Luisa Oneida Landín, quien fue felicitada por Merari Mangly Carrillo, presidenta del Grupo Toda luz y toda mía. Foto: Karel Leyva

 

Por Karel Leyva, Roly Ávalos y Pedro Péglez

En Sancti Spíritus, dedicado al Che, a los poetas espirituanos Olga Lidia Pérez y Raúl Herrera, al aniversario 50 del Museo de Arte Colonial de su capital provincial y a las canciones y rondas tradicionales infantiles, transcurrió el V festival Internacional Toda luz y toda mía, cuyo programa equilibró acciones en torno al desempeño de la décima en la oralidad y en la escritura.

El Grupo Toda luz y toda mía —presidido por la escritora Merari Mangly Carrillo—, desde su creación en el 2011 realiza una acción artístico- literaria cada mes, y a partir de mayo del 2013 organiza anualmente su festival, que incorpora el guateque campesino y la serenata nocturna, baluartes de la tradición espirituana, además de encuentros con talleres de repentismo infantil y otros espacios que defienden y cultivan la décima desde otras manifestaciones (literatura, artes plásticas, música), con el apoyo del Centro Provincial del Libro, la sede provincial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, la Universidad José Martí, de Sancti Spíritus, el Centro Iberoamericano de la Décima y el Verso Improvisado, y su agrupación nacional para la décima escrita, Ala Décima.

Participaron creadores (escritores y repentistas) de seis provincias cubanas, así como la significativa poetisa e investigadora argentina Teresita Mabel Saint Esteben. En particular brilló la actuación de los improvisadores Nelson Lima, Héctor Peláez, Luis Paz (Papillo), Raúl Herrera (uno de los homenajeados), Abel Amador y Maikeidly Díaz Coca, junto a los músicos de la Parranda Típica espirituana, el coro Flor y sus Maravillas, de la Cátedra del Adulto Mayor provincial, la agrupación musical Sincopasón y el Dúo D’Gómez, que en este año festeja su medio siglo.

La habitual sesión de intercambio de experiencias y reflexiones, como siempre conducida por el poeta y ensayista Antonio Rodríguez Salvador, en la sede de la Uneac, abrió con las palabras de Martha Cuéllar, directora del Museo de Arte Colonial, quien hizo la novelesca pero real historia del árbol genealógico de la familia Valle Iznaga, propietaria de la mansión donde hoy radica el museo, relevante por su majestuosidad arquitectónica del siglo XIX. Conmovedores momentos fueron la ponencia de Teresita Mabel Saint Esteben, que nos regaló una valoración hermosa de José Martí y su obra Ismaelillo, así como el aporte de la investigadora Saylí Alba, quien radiografió la vida y la obra del repentista Raúl Herrera, por cuya impronta ha merecido respeto y admiración.

De indudable interés fue la propuesta del escritor Karel Leyva, con un acercamiento a la música infantil como proceso social formativo de la identidad nacional, ante el empuje de la industria cultural y las trasformaciones de la era moderna.

Un verdadero jolgorio para los habitantes de la comunidad campesina de la cooperativa de créditos y servicios Ventura Guerra fue la tarde y noche de intercambio con el elenco presente en este V Festival. La cooperativa está enclavada en Arroyo Blanco, donde la historia de la guerra del 95 tiene relevantes momentos. Allí nació también el punto parrandero Mambí, el más antiguo de la isla. Una cátedra centenaria como es la Parranda Típica de Arroyo Blanco (Los Sánchez), devino curso por el que discurrieron las creaciones improvisadas de una decena de poetas.

Momentos especiales fueron los dedicados a honrar al Comandante Ernesto Che Guevara en las cinco décadas de su asesinato, con la presentación del volumen Cien poemas al Che, preparado por la Colección Sur Editores, así como el audiovisual El Che declama a Vallejo, y la charla El Che y la literatura, impartida por El Chino Yeras, en la Uneac.

Esta sede acogió asimismo un momento trascendente de estos festivales: la ceremonia de premiación del Concurso de Décima Escrita Toda luz y toda mía, cuyo lauro principal en esta sexta edición correspondió a la autora Luisa Oneida Landín, de La Habana, por su conjunto Pan nuestro de lo inasible, seguido por el texto Asilo de alienados, del holguinero Ronel González Sánchez. Recibieron premios colaterales Mayelín Barrera, de Las Tunas (tema martiano); Arístides Valdés Guillermo, cubano residente en Ecuador; Rolando Ávalos Díaz, de La Habana (para jóvenes, Grupo Ala Décima); y Celestina García Palmero, de Sancti Spíritus (Premio del Grupo de Escritores Rurales).

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