Luchar contra la colonización del pensamiento

Luchar contra la colonización del pensamiento

Hassan Pérez Casabona⃰

Existen espacios donde se discuten a profundidad las principales problemáticas que enfrentamos en el ámbito cultural. Esos proyectos, si bien insuficientes, no son pocos de uno a otro extremo del país. Uno de ellos, Dialogar-Dialogar, representa referente obligatorio a la hora de pulsar el estado de los análisis, en relación con asuntos de hondo calado histórico y resonancias político-ideológicas.

Bajo la guía de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) esta iniciativa funciona con éxito desde mayo del 2013, los penúltimos miércoles de cada mes, en el Salón de Mayo del Pabellón Cuba. En la etapa reciente las sesiones desbordaron la sede habitual –viejo reclamo de los participantes en esta aventura- para encontrar eco en universidades y otras instituciones de diversas provincias.

En esta ocasión el tema escogido fue: “¿Se mantiene vigente la resistencia cubana frente a la guerra cultural de Estados Unidos?”. El origen de la convocatoria se remonta a uno de los paneles propuestos para la edición de este año del evento de la Latin American Studies Association (LASA) que tuvo lugar en Lima. Por razones no difíciles de intuir (en el pasado se presentaron situaciones similares) la proposición fue desechada por los organizadores del foro académico, privando así a quienes se dieron cita en la capital peruana de escuchar sólidas reflexiones, sobre una cuestión que intenta relegarse en determinados circuitos.

De este lado, sin embargo, nadie renunció a proseguir abordando dicho asunto desde una mirada crítica, con la seguridad de que no faltarían sitios en los que se concretara ese empeño.

Para felicidad de quienes nos congregamos esta vez en la instalación enclavada en la Rampa capitalina, Arnold August, Luis Toledo Sande, Elier Ramírez Cañedo y Raynier Pellón Azopardo, gestores del intercambio, pudieron compartir sus visiones en la materia, las cuales el público participante reciprocó con apuntes de sumo valor.

Gerardo Hernández Nordelo (I), Héroe de la República de Cuba, impone la Medalla de la Amistad a Arnold August, destacado escritor y periodista canadiense, en la sede del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), en La Habana, el 4 de julio de 2017. ACN FOTO/Marcelino VÁZQUEZ HERNÁNDEZ/
Gerardo Hernández Nordelo, Héroe de la República de Cuba, impone la Medalla de la Amistad a Arnold August, destacado escritor y periodista canadiense, en la sede del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), en La Habana. ACN FOTO/Marcelino VÁZQUEZ HERNÁNDEZ/

El canadiense August, entrañable amigo de Cuba y a quien el Consejo de Estado le otorgó horas antes la Medalla de la Amistad (impuesta en la sede del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos por Gerardo Hernández Nordelo, en presencia de su hermano de luchas Fernando González Llort, presidente del ICAP y quien al igual que Gerardo, Antonio Guerrero, René González y Ramón Labañino cumplió una larga e injusta condena en cárceles de Estados Unidos por luchar contra el terrorismo) expresó su alegría por encontrarse otra vez en suelo antillano, a partir del significado que posee en todo el orbe la voluntad irrenunciable de lucha de nuestro pueblo.

El reconocido intelectual, autor de numerosos textos, varios de ellos publicados por editoriales cubanas, apuntó su preocupación por el uso creciente en nuestro país de la bandera estadounidense, contrastando con lo que sucede en otras naciones. “Me di a la tarea de ver durante cuatro meses cuántas personas utilizaban alguna prenda de vestir con las barras y estrellas en la ciudad donde vivo, Montreal. Solo conté siete, con los cuales conversé para saber el por qué de dicho empleo. Uno era inmigrante y los otros seis dijeron que no lo hacían desde ninguna vinculación política”.

“No podemos ser ingenuos, pues se trata de una guerra concebida para ganar las mentes. Para lograr ese fin se valen de numerosos atributos, de manera especial aquellos que los representan. La resistencia de los cubanos ante ese andamiaje resulta decisiva. Es muy útil la labor que desempeñan diferentes medios digitales como Cubadebate, Cubaperiodistas y los blogs, por ejemplo, de Iroel Sánchez, La pupila insomne, y de Enrique Ubieta, La isla desconocida. No podemos dejar de luchar en la difusión de ideas”, remarcó.

Toledo Sande, uno de nuestros intelectuales más lúcidos, se refirió a varios asuntos que se entretejen con el tema y que es necesario escrutar con valentía, desde la raigambre misma del pensamiento descolonizador. “Lo simbólico implica siempre una enorme connotación. Quedarnos solo en la anécdota de los “boteros” que colocan las banderas estadounidenses en sus carros, o de la música con la que contaminan el ambiente sonoro sería superficial. Es difícil creer que, una parte de los que usan esos símbolos lo haga sin desmarcarse de un proyecto que entraña tanto patriotismo como el nuestro. Pienso que, con independencia de los avances en el respeto a la diversidad sexual, si se distribuyesen camisetas con los mensajes de esa comunidad muchas personas no las utilizarían, a partir de los prejuicios existentes. Es un error entonces asumir que los que se enfundan en la bandera del poderoso vecino lo hacen solo como moda”,  precisó.

“Desafortunadamente (continuó su examen) se impuso una convicción de que el mundo es de forma exclusiva angloparlante, lo que supone un desconocimiento abismal de la riqueza del resto de las lenguas y culturas. Dicha percepción desacertada (que se ceba en un consumismo galopante) conlleva que en todo el orbe, tendencia de la que no escapamos, algunos piensen a toda hora en inglés. Ya lo decía Martí, con su pluma filosa: ´Hay personas que saben ser esclavos´”. [1]

En sus palabras, seguidas con atención por los asistentes, el destacado investigador sobre la vida del Apóstol [2]y diversos procesos culturales añadió: “No tengo nada particular contra ese idioma, ni ningún otro, solo que considero descabelladas las imposiciones. ¿Por qué llamar Miramar Trade Center a un lugar que simplemente debe conocerse como Centro de Negocios de Miramar? ¿Qué explica que proliferaran los Photo Service en un país con una tradición tremenda de sitios dedicados a los servicios fotográficos? ¿Era necesaria la avalancha de Snack Bar, para atraer al turismo? ¿Qué explica que programas radiales dedicados a cuestiones domésticas tengan nombres extranjeros?´. Todavía tenemos concepciones deleznables -quebradizas desde la etimología del término- que nos dañan”, apuntó.

Luis Toledo Sande
Luis Toledo Sande

“Este es un país que ha estado siempre en peligro ente imperios. Obama se basó en la fascinación y hay que ser muy tontos o querer ser engañados para dejarse confundir. Cada uno de estos temas  debemos contemplarlos desde perspectivas culturales. Se trata de una lucha larga en la que está en juego además del sistema político la existencia misma de la nación cubana. La complejidad de los desafíos no puede paralizarnos. En algunos entornos el neoliberalismo se siente a la ofensiva. Recuerdo a esa figura de primer orden de la música y la cultura nacional que es Sergio Vitier cuando decía que antes todo era más simple, ya que quedaban claros los terrenos de acción de los ´compañeros´ y de los ´gusanos´. Ahora, añadía con su picaresca, hay mucho espacio para los ´gusañeros´”, acotó.

El doctor en Ciencias Filológicas por la Universidad de La Habana, opinó que: “A pesar de nuestros problemas tenemos que construir un país mucho más próspero, sustentable, lindo, amable, democrático. No podemos cansarnos de escuchar y explicar nuestras estrategias.  Uno de los grandes legados de Fidel es que nos enseñó a transitar el sendero de la persuasión política. Él alertó de los peligros relacionados con no hacer bien las cosas en aquel discurso memorable en el Aula Magna”. [3]

En otro momento de su exposición, a sabiendas del impacto de la presencia en nuestros medios de las trasmisiones televisivas de los principales torneos de fútbol del mundo, confesó: “En oportunidades me quedo espantado pues escucho a locutores y comentaristas hablar de una manera, que tal parece nuestro Héroe Nacional hubiera dicho ´O Barça o Madrid´, en vez de ´Yara o Madrid´. Nos quedamos en la epidermis –lo que desean los adversarios- y no somos capaces de explicar  la tremenda anomalía de un sistema que paga millones a esos deportistas, con absoluta irracionalidad, y que promueve cuentos de hadas como mecanismos de desconexión de los jóvenes con su realidad. Pensemos si los elevados porcentajes de desempleo en España y otras  países europeos guardan relación con la imagen que ellos difunden a través de la Liga de Campeones y otros certámenes”.

Ramírez Cañedo, doctor en Ciencias Históricas, fundador y alma de Dialogar-Dialogar, expresó que: “Obama convirtió en una política de estado algo presente desde décadas atrás en determinados sectores de la clase política dominante en Estados Unidos. La idea del smart power, o poder inteligente, no es del todo novedosa. Creo que, más allá de la retórica de Trump en Miami, esa interpretación sobre cómo influir en los destinos de Cuba volverá a estar en  la vanguardia, lo que supone asimismo una mayor preparación nuestra en todos los campos”. [4]

Panel Dialogar-Dialogar
Panel que intervino en Dialogar-Dialogar

Pellón Azopardo, joven historiador y analista del Centro de Investigaciones de Política Internacional (CIPI) dijo que: “Siempre se conjugaron los instrumentos dirigidos a la imposición y la atracción. Observemos como Trump mantiene los acuerdos firmados con antelación, en la misma medida se retrotrae al tono de la Guerra Fría. No soslayemos que hay un creciente cuestionamiento a la hegemonía estadounidense en el mundo. Para dar respuesta a esa realidad hay que intensificar los procedimientos de guerra cultural, encaminados a crear caminos para colocar a EE.UU. como paradigma. Es importante también tener en cuenta el papel de otros aliados como la Unión Europea. Hay que luchar contra los remanentes de la colonización del pensamiento”. [5]

En el debate se suscitaron numerosas intervenciones, todas con aportes al tema examinado. En una de ellas Fernando León Jacomino, director de la Jiribilla, recordó la idea de Ignacio Ramonet de que: “Cuando se tiene compromiso con la verdad cuesta trabajo ser seductor”. “Tenemos que preocuparnos, apuntó Jacomino, por la hegemonía política y por la cultural. Si esta última se pierde se produciría una fractura ideológica. Hay que integrar más, a partir de la cantidad tremenda de valiosos profesionales con los que contamos en todas las especialidades. Cuando se producen divorcios entre las instituciones y los creadores –y no se discuten a camisa quitada los contenidos de las propuestas audiovisuales, por citar solo un ejemplo-  ocurre lo que muchos llamamos ´un perfecto ejercicio de descoordinación ideológica´. Tenemos recursos que, bien colocados, multiplican los efectos. Ahí están Duaba, La otra guerra o Sonando y Bailando en Cuba. Es mucho lo que está a nuestro alcance”, concluyó.

Entre los asistentes al encuentro se encontraban los directores de las editoriales Abril, Ciencias Sociales y Letras Cubanas, sellos que pusieron a la venta textos relacionados con estas cuestiones.

⃰Profesor Auxiliar del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos (CEHSEU) de la Universidad de La Habana.  

Notas, citas y referencias bibliográficas.

[1] La politóloga Naomi Klein, en una de las investigaciones más abarcadoras sobre el incremento del consumo y el control que ejerce un reducido grupo de marcas, explica que: “Las multinacionales de las marcas pueden hablar mucho de diversidad, pero el resultado visible de sus actos es un ejército de adolescentes clónicos que penetran -´uniformados´, como dicen los fabricantes- en el centro comercial global. A pesar de adoptar la imaginería poliétnica, la globalización comercial no desea la diversidad; todo lo contrario. Sus enemigos son las costumbres nacionales, las marcas locales y los gustos característicos de cada región. Unos pocos intereses controlan territorios cada vez más amplios”. A esta reflexión incorpora que: “Al mismo tiempo, la proliferación  de las Ciudades Nike, de las Tiendas Disney y de los conjuntos de Starbucks constituye una prueba evidente del renovado respeto que suscita un puñado de marcas de élites. Para muchos de sus leales consumidores, ningún precio es demasiado alto por estos artículos de marca, y de hecho no se satisfacen con solo comprarlos. Los compradores obsesionados con las marcas han adoptado una actitud casi fetichista hacia el consumo, en la que el nombre de la marca adquiere el poder de un talismán. No es sorprendente que dotar a las marcas de esta aura se haya convertido en la preocupación de los fabricantes de ropa, de equipos de deporte y de espectáculos que venden estas marcas fetiche”.   Naomi Klein: El poder de las marcas, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2007, pp. 145 y 158.

[2] En 1996 vio la luz su libro Cesto de llamas. Biografía de José Martí, uno de los estudios más integrales sobre la vida de quien naciera el 28 de enero de 1853. En el pórtico del texto publicado entonces por Ciencias Sociales –que cuenta ya con otras ocho tiradas en diferentes idiomas-  confesó: “Que esta biografía no pretenda ni en rigor pueda ser exhaustiva, no la exime de aspirar –en los tamaños y el perfil a que está llamada- a dar una imagen fiel y lo más integral posible de Martí. Así, por ejemplo, solo siendo irresponsable o ingenua podría abandonar el intento de esbozar cuando menos las ideas fundamentales que lo distinguieron. Y si no intenta pelearle a ninguna otra biografía su lugar –que sitios bajo el sol hay y habrá para todas las que existen, y para muchas más- sí alegraría al autor que en sus páginas, más allá de la actualización probable de datos, se apreciara lo que ellas tengan de diferente y aun de nuevo. Pero eso corre por cuenta de aquellos que la lean, a quienes para merecer la gratitud del biógrafo les alcanza holgadamente con eso: con ser sus lectores”. Ed. Cit., p. 10.

[3] En el emblemático recinto universitario dialogó el 17 de noviembre del 2005 con los miembros del Consejo Nacional de la Federación Estudiantil Universitaria, en presencia de varios de los principales dirigentes del Partido, el Estado y el Gobierno cubano. En las trascendentales reflexiones de esa jornada –que se extendieron por más de siete horas- se refirió, de manera descarnada, a diversos asuntos históricos, de ese momento y, de forma especial, a los relacionados con el futuro de nuestro país y de la humanidad. “Una conclusión que he sacado al cabo de muchos años: entre los muchos errores que hemos cometido todos, el más importante error era creer que alguien sabía de socialismo”, a lo que añadió: “Les hice una pregunta, compañeros estudiantes, que no he olvidado, ni mucho menos, y pretendo que ustedes no la olvidemos nunca, pero es la pregunta que dejo ahí ante las experiencias históricas que se han conocido, y les pido a todos, sin excepción que reflexionen: ¿Puede ser o no irreversible un proceso revolucionario?, ¿cuáles serían las ideas o el grado de conciencia que harían imposible la reversión de un proceso revolucionario? Cuando los que fueron de los primeros, los veteranos, vayan desapareciendo y dando lugar a nuevas generaciones de líderes, ¿qué hacer y cómo hacerlo? Si nosotros, al fin y al cabo, hemos sido testigos de muchos errores, y ni cuenta nos dimos”.  Minutos después aseveró: “Este país puede autodestruirse por sí mismo; esta Revolución puede destruirse, los que no pueden destruirla hoy son ellos; nosotros sí, nosotros podemos destruirla, y sería culpa nuestra”. Fidel Castro Ruz: Podemos construir la sociedad más justa del mundo, Oficina de Publicaciones del Consejo de estado, La Habana, 2005, pp. 41-60.

[4] En un trabajo que publicó de forma original en La pupila insomne, Ramírez Cañedo explica: “Como cada administración impone algún sello en la política hacia Cuba, la de Obama se ha caracterizado por la instrumentalización que ha hecho del bloqueo –jugando hábilmente con la vieja política del garrote y la zanahoria- así como con los nuevos componentes de su labor subversiva, haciendo énfasis en el uso de las nuevas tecnologías y  en el trabajo dirigido a determinados sectores de la sociedad cubana: jóvenes, negros, homosexuales, religiosos, blogueros, mujeres, cuentapropistas, intelectuales y artistas, y el provecho que intenta sacar de temas que son debatidos hoy en nuestra sociedad como la racialidad, le género, el uso de internet, la diversidad sexual y la participación comunitaria, insertando mensajes subversivos y fomentando la división. También se ha distinguido por el ofrecimiento  -con financiamiento del Gobierno estadounidense- de becas de ´liderazgo´ y ´cambio político´ a jóvenes cubanos, bajo la obligatoria condición de su regreso a Cuba para servir de agentes del cambio, aunque este programa es global y no está dirigido solo a la Isla”. Elier Ramírez Cañedo: ¿Cambiará Obama la política hacia Cuba”, en: Esteban Morales Domínguez y Elier Ramírez Cañedo: Aproximaciones al conflicto Cuba-Estados Unidos, Editorial Política, La Habana,  2015, p. 410.

[5] En un artículo que apareció poco después del 17 D, este investigador escribió: “En el marco de las relaciones trasatlánticas, a pesar de las inherentes contradicciones interimperialistas,  prima la defensa de valores compartidos, y una importante interdependencia en el terreno económico y de seguridad. Sus respectivas políticas y concepciones sobre la seguridad nacional, regional y mundial, evidencian un importante consenso, cuyo objetivo fundamental es el logro de un entorno global favorable a la internacionalización de sus capitales y actividades económicas”. Raynier Pellón Azopardo: “Convergencias y divergencias de EE.UU. y sus aliados trasatlánticos respecto a Cuba: ¿cambio o continuidad?”, en: Revista de Estudios Estratégicos, No.03-Primer Semestre de 2015,Centro de Investigaciones de Política Internacional, La Habana, p. 123.

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