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Medidas para no enfermar

Fotos: René Pérez Massola

 

La llegada del verano siempre trae expectativas para los cubanos. Lo mejor son las vacaciones, casi obligatorias en la mayoría de las familias, pues a menudo se cuenta con el niño o adolescente que tiene su receso docente y hay que acompañarlo, pero también están las mejores oportunidades para la recreación.

Sin embargo, con la etapa estival: lluvias, calor, humedad y mucha movilidad de personas de unas provincias a otras y desde el exterior, llega igualmente el peligro de la transmisión de enfermedades, entre ellas algunas bien conocidas en el país como las propagadas por los mosquitos de los géneros Aedes aegypti y albopictus; las diarreicas agudas y la conjuntivitis.

Cuba, por esa vocación que tiene de profesar la medicina preventiva, desde el mes de mayo intensificó los mecanismos de la lucha antivectorial, con acciones que parten desde las instituciones de salud hasta los centros laborales y los hogares.

La doctora Carilda Peña García, directora de Vigilancia y Lucha Antivectorial del Ministerio de Salud Pública, dijo a Trabajadores que en cuanto a dengue, zica y chikungunya no se presentan situaciones de emergencia o extremas, pero sí se deben seguir bien de cerca las medidas que conllevan la eliminación del vector, pues si esto se logra disminuyen los riesgos de transmisión de esas peligrosas enfermedades.

No ocurre lo mismo con la conjuntivitis. La especialista explicó que es una enfermedad cíclica, que se ha propagado desde finales del mes de mayo con casos en varias provincias.

La conjuntivitis hemorrágica tiene carácter epidémico por su elevada transmisibilidad, informó, con un período de incubación de entre ocho y 48 horas, y es más frecuente en la etapa lluviosa. Los síntomas principales son dolor, picazón, ardor, molestias y enrojecimiento de los ojos; cursa además con dolor de cabeza y fiebre. Peña García aconseja que en cualquiera de los casos se acuda al médico de la familia para recibir el tratamiento adecuado.

Para los padecimientos diarreicos, del mismo modo, hay que extremar las medidas higiénicas personales y en la manipulación de los alimentos, ya que las altas temperaturas pueden corromper ciertos comestibles.

Velar por la higiene comunal es una responsabilidad de todos. Desde el barrio podemos influir en que se recoja sistemáticamente la basura, que no haya vertimientos de agua limpia en las calles, que no crezca la yerba en los solares yermos, para que podamos respirar un aire más puro y enfermemos menos.

Hay que lavar bien los vegetales que se comen crudos y preservar los cocinados para evitar enfermedades diarreicas. Foto: Agustín Borrego Torres
El lavado de los ojos, así como evitar rascárselos o tocárselos son precisos para evitar la conjuntivitis. Foto: René Pérez Massola
En los círculos infantiles se debe sistematizar el lavado de manos y cara para evitar la conjuntivitis. Foto: Heriberto González
Desde el mes de mayo se intensificó la lucha antivectorial. Foto: Agustín Borrego Torres
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