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Solidaridad con Yanay, discriminada por el color de su piel

El chofer del carro rojo, al centro de la foto, con matrícula P158682 obligó a una pasajera a abandonar el vehículo por ser negra. Foto: Cortesía de la remitente

El chofer del carro rojo, al centro de la foto, con matrícula P158682 obligó a una pasajera a abandonar el vehículo por ser negra. Foto: Cortesía de la remitente
El chofer del carro rojo, al centro de la foto, con matrícula P158682 obligó a una pasajera a abandonar el vehículo por ser negra. Foto: Cortesía de la remitente

 

Desde la publicación el pasado lunes del texto Discriminada por el color de su piel, comenzamos a recibir múltiples mensajes de nuestros lectores a través de las redes sociales, el sitio web, el correo de la sección Buzón abierto, y también llamadas telefónicas. En su mayoría, para mostrar indignación ante el hecho y apoyar a la estudiante artemiseña, Yanay, en su reclamo.

Vale resaltar que el escrito en pocas horas se posicionó en los primeros lugares de lo más leído en la edición digital y así se mantuvo durante la semana.

Los planteamientos iniciales se centraron en el asombro y el disgusto de que en la Cuba socialista del siglo XXI prevalecieran  rezagos de un flagelo que muchos dan por erradicado, el racismo.

Este individuo ofende a tantos buenos cubanos que lucharon y dieron sus vidas para barrer con estas manifestaciones, comenta Eddis Armin Pérez Calzadilla.

“No podemos permitir tan grave ofensa, aquí todos somos iguales”, resalta Ana Griselda Rodríguez, vecina del reparto capitalino de Santiago de las Vegas.

Es una afrenta no solo a la muchacha, sino también a nuestra sociedad, explica el internauta Marco Velázquez Cristo, porque una conducta así atenta contra la dignidad de las personas y los valores que defendemos. Es inadmisible.

Luego los comentarios comenzaron a subir de tono, pues recocían que lo narrado constituía un delito penado por nuestras leyes y exhortaban a Yanay a realizar la denuncia pertinente. En su mayoría las opiniones demandaron un castigo para el conductor del vehículo, en el entendido de que actitudes como esas no deben quedar impunes.

“Espero que los tribunales sean enérgicos con el chófer. A la joven, un abrazo. No somos blancos y negros, somos cubanos”, escribió vía email, Ibrahim Almaguer Legrá.

Por su parte, I. Rivera alerta que estos comportamientos racistas han tomado demasiado vuelo, no solo entre los boteros, sino hasta en los paladares, con la empleomanía. “El asunto es mucho mayor”, sentencia.

Otro forista, Enrique Martínez dijo: “Vaya, ahora que no me digan que no hay pruebas o que es la palabra de ella contra la de él. Lo importante aquí es el rechazo. El pueblo debe y tiene la posibilidad de castigarlo. Si los cubanos acabamos con el apartheid a miles de kilómetros de distancia, cómo va a venir aquí un racista a campear por su respeto y prepotencia. Por lo menos hagamos que se trague su racismo”.

Entre el cúmulo de planteamientos, solo el de un lector que se hace llamar Esteban no ve nada alarmante en la historia. “No la bajó por negra, sino porque estaba cortando el viaje y la ofendió llamándola por el color de su piel”.

Debemos agregar que hace pocos minutos recibimos una llamada de la Comisión José Antonio Aponte de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) para interesarse por los hechos y felicitar al colectivo por la publicación.

Los remitentes quieren saber qué paso con el chofer, qué harán las autoridades.  Ellos y nosotros “esperamos una respuesta CONTUNDENTE”.

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