Ramadán, un llamado a la paz universal

Ramadán, un llamado a la paz universal

Ramadán
Ramadán

Citado en el Corán, libro sagrado de los musulmanes, como uno de los cinco principios fundamentales de la religión islámica, el Ramadán es el mes de ayuno, que fieles a su credo observarán con fervor los seguidores de las enseñanzas del Profeta Muhammad, desde el 27 de mayo al 25 de junio próximo.

El  mes del Ramadán es el noveno del calendario musulmán y se inicia con la aparición de la luna a finales del Shaban, octavo mes de ese calendario lunar,  tras el cual más de mil 200 millones de creyentes en todo el mundo practican a diario este deber religioso.

Ramadán es también el momento en que el Profeta Muhammad tuvo su primera revelación y por eso llamado también el mes del Corán.

Durante ese período, los fieles se abstienen de comer, beber, fumar y mantener relaciones sexuales en la parte del día comprendida entre el amanecer y la puesta del Sol.

Los niños y los enfermos no están obligados a cumplir los preceptos establecidos para  el mes de ayuno del Ramadán.

Para los creyentes del Islam, este es un período de purificación, fortalecimiento de la fe, plegarias y meditación; de práctica de la caridad, peregrinación a las mezquitas y santos lugares, y también de paz, solidaridad humana, unión y júbilo familiar.

Cada día al finalizar el ayuno se levantan las regulaciones y a las escasas actividades de la jornada dan paso una inusual animación de fiestas, música, bailes y cenas familiares que se prolongan hasta horas de la madrugada.

Al término del sagrado mes del Ramadán se inicia El Eid Al Fitr, que son los tres días de celebraciones festivas en las que los musulmanes practican la caridad, disfrutan en hogares y mezquitas de comidas familiares, dulces, visitas entre amigos, paseos y otros divertimentos.

No obstante, esta práctica de fe no transcurrirá de igual modo para todos los pueblos del mundo musulmán, pues sus devotos en Afganistán, Siria, Irak, Egipto, Palestina, Pakistán, Yemen, Libia Turquía u en otros países de África y Asia, se verán obligados a cumplir sus ritos religiosos en medio de la cruenta y extrema violencia de guerras, conflictos armados, horribles actos de terrorismo, e injerencia extranjera en sus asuntos internos.

El ejercicio de sus creencias en el sagrado mes de ayuno del Ramadán deberán realizarlo con profundo dolor y sacrificios por la ausencia de sus seres y familiares más queridos, millones de hombres, mujeres y niños víctimas de demenciales masacres, torturas, ejecuciones terroristas masivas, atentados y bombardeos indiscriminados de la coalición de fuerzas armadas foráneas, que unidos a la enorme destrucción material de sus viviendas, su infraestructura económica, centros del labor, escuelas, hospitales, museos, patrimonios de sus valores sociales, culturales e históricos.

Los musulmanes cubanos, miembros de la Liga Islámica de Cuba, consecuentes con su fe observan  este mes de ayuno según las normas establecidas en el Corán y realizan sus rezos y actividades en sus hogares o en la Mezquita del Centro Histórico de La Habana, en un clima de plena libertad y respeto a su creencia religiosa,

Aun para aquellos que no profesan la religión islámica el mes del Ramadán, como lo proclaman los musulmanes es sus creencias y oraciones, debe ser ocasión propicia para el llamado a la paz mundial, a la proscripción  de las guerras de la faz de la tierra, a poner fin al genocidio y a preservar la civilización humana, amenazada de su extinción por las fuerzas más oscuras y retrogradas de la historia.

 

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