Testimonio y memoria de una leyenda

Testimonio y memoria de una leyenda

Salvar la memoria es una necesidad impostergable en el mundo contemporáneo. De ahí la trascendencia de rescatar y conservar esos testimonios que, desde diversas y enriquecedoras miradas, contribuyan a develar los recuerdos del pasado, como una manera de entender las acciones del presente y de construir los sueños del futuro.

Yo seré la tentación: María de los Ángeles Santana (Editorial Letras Cubanas, 2016, 848 pp), de Ramón Fajardo Estrada, es un libro que, indudablemente, se inscribe en ese noble empeño de salvaguardar, para la historia de la cultura cubana, la huella de una insigne artista que conquistó, a lo largo de su exitosa carrera dentro y fuera de la isla, el reconocimiento y la admiración de varias generaciones.

Esta exhaustiva y documentada investigación –que ya había aparecido, en el año 2003, por la Editorial Plaza Mayor, de Puerto Rico, y una década más tarde por el sello Letras Cubanas— se sustenta en varias entrevistas realizadas por el autor a María de los Ángeles Santana, en que la artista, a través de una fluida, amena y precisa narración, rememora anécdotas, momentos, pasajes, de su vida íntima y profesional.

En doce capítulos, se reconstruye –desde el nacimiento de la artista, el 2 de agosto de 1914, en la capital cubana, hasta los homenajes recibidos a inicios de un nuevo siglo—, la vida y la obra de quien, por su labor en el teatro, el cine, la radio y la televisión, recibió, entre otros galardones, los Premios Nacionales de Teatro y de Televisión.

Conoce así el lector de la actuación de María de los Ángeles Santana en filmes como Sucedió en La Habana y El romance del Palmar, de su fecunda relación profesional con el maestro Ernesto Lecuona, de su triunfal carrera como vedette, de sus inolvidables presentaciones en México y España, de su confesada pasión por el teatro y la televisión…

A través de estas páginas se llegan a apreciar, también, esos rasgos de la personalidad de la cantante y actriz, que marcaron su existencia: su honestidad, su modestia, su sensibilidad, su fidelidad y, de manera muy especial, su amor a Cuba, que la llevó a renunciar a provechosos contratos en otras latitudes del mundo para establecerse definitivamente en la isla.

Fajardo Estrada, mediante una inteligente estructura, entremezcla las entrevistas realizadas a la artista con otros materiales y documentos –como fotografías, crónicas, cartas y reseñas de prensa—, que acrecientan el valor testimonial de una obra que va más allá de presentar la trayectoria de una vida para ofrecer la radiografía de toda una época.

Joaquín Dicenta (hijo) es el autor de uno de los textos incluidos en el volumen. Se trata de un soneto, escrito a propósito del homenaje ofrecido a María de los Ángeles Santana, en el Teatro Albéniz, en 1954, como despedida de su temporada en los escenarios españoles. He aquí el citado poema:

María de los Ángeles Santana:

perla de Cuba, por el mar traída

a la ibérica escena en que fue ungida

–por su arte y su belleza— soberana.

 

Cuando tu nave esté al partir mañana

yo bien sé que una lágrima, caída

al Mare Nostrum y por él mecida,

vendrá a ser beso en nuestra playa hispana.

 

Y esa lágrima-beso que a españolas

playas llegue de ti pagar quisiera

con la que de mi verso se desgrana.

 

Y que a decirte va con rumor de olas

que España no te olvida y que te espera,

María de los Ángeles Santana.

Más de tres décadas de fructífera experiencia en la radiodifusión de la isla avalan la labor profesional de Ramón Fajardo Estrada (Bayamo, 1951), periodista e investigador, autor de una valiosa bibliografía dedicada al estudio de figuras emblemáticas de la cultura cubana, con títulos como Rita Montaner: testimonio de una época, Premio Casa de las Américas y Premio de la Crítica Literaria; Déjame que te cuente de Bola y Ernesto Lecuona: cartas.

Reveladora resulta la opinión de Nelson Dorr, Premio Nacional de Teatro, quien, en el prólogo a Yo seré la tentación: María de los Ángeles Santana, afirma que esta obra «para los que la admiran será un deleite; para los buenos lectores, una feliz oportunidad de entretenimiento; y para los estudiosos, una fuente en la investigación de los anales artísticos criollos. Bienvenido este libro, lleno de pasión incalculable y de entrega total a la verdad que con mano amorosa supo recoger el autor».

Juicio que se complementa con las conmovedoras palabras que la propia artista dejó grabadas al finalizar las conversaciones con Fajardo Estrada y que ahora se transcriben:

Y como esto significa casi el final del gran trabajo que hemos venido realizando todo este tiempo, quiero expresar que todo esto te lo debo a ti, Fajardo, pues siempre manifesté mi rechazo a hacer tal tipo de trabajo. No vayas a creer que es una presunción, porque estimo que mi vida es tan rica… es todo lo contrario. Quizás no he valorado los méritos con la amplitud que lo requiere; siempre he creído que recibo más de lo que aporto. Y entonces me pongo a pensar: ¿qué puedo contar que no sea el haber dado toda mi vida a la actuación? ¿Qué puedo contar, que sea extraordinario, para dejarlo impreso en un libro y signifique algo valioso en la historia?… Hay tantos seres humanos que han aportado cosas muy valiosas y no tienen un documento como éste que se convierta en un recordatorio de ese ser. Eso te lo agradezco a ti, que me has dado la posibilidad de recopilar tan larga vida con tu gran paciencia y experiencia como escritor, porque si no lo fueras no te hubiera interesado hacer algo semejante ni recrearlo como lo estás haciendo. Por eso, gran parte —quizás todo el mérito de este libro— te lo deba a ti. Si no fuera por ti yo no hubiera podido hermosear mi existencia unas horas cada vez que te he tenido aquí conmigo. Tú me has dado la posibilidad de llenar mi vida de esperanza, de llenar mi vida de belleza con todo lo que me fue dado, desde que nací, en mi existencia. Gracias. Y gracias también a los  lectores de este testimonio que les permitirá comprender a ésta, su humilde servidora.

Con Yo seré la tentación: María de los Ángeles Santana, Ramón Fajardo Estrada presenta –como es evidente—, en toda su riqueza y esplendor, la historia de una vida consagrada al arte. Más, estas páginas son, también, esa imprescindible fuente documental a la que deberá siempre acudirse, una y otra vez, para conocer, entender, valorar, un inapreciable capítulo de la más auténtica cultura creada en la mayor de Las Antillas.

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