Lisandra Ordaz: asalto a la galaxia

Lisandra Ordaz: asalto a la galaxia

El ajedrez suele ser, en ocasiones, tremendamente agresivo con la salud personal. El cálculo impone límites, obliga al cerebro a funcionar como una máquina precisa, y el cuerpo, en la misma posición por horas, sufre. Tras una reunión familiar, la Gran Maestra cubana Lisandra Ordaz decidió, par de años atrás, tomar un descanso en la misión de su vida y recuperarse completamente.

Lisandra Ordaz: asalto a la galaxia
Lisandra imparte una conferencia a estudiantes. Foto: Cortesía de la entrevistada

 

“No me desvinculé y pasé a otra etapa, en mi papel como entrenadora; pero seguí preparándome porque sabía que regresaría. Tomé el juego un poco más light, sin esa presión constante”, explica sentada en la sala de su casa, en la provincia de Pinar del Río.

En la actualidad ostenta 2 392 puntos Elo, récord para las mujeres en Cuba. Además, se ubica como la segunda mujer con mayor coeficiente en Latinoamérica. Todo eso debido a un regreso fulminante al más alto nivel, que le permitió escalar posiciones de forma acelerada.

Retornó hace unos meses del ostracismo autoimpuesto, durante el cual apenas participó en par de eventos. Los resultados demostraron una vuelta más competitiva para la joven que ocupó, con solo 22 años, el primer tablero de la escuadra antillana que alcanzó el histórico cuarto lugar en la Olimpiada de Khanty- Mansisk, Rusia, en el 2010.

“Me recuperé de la salud y quiero vencer metas fundamentales. El primer objetivo era llegar lo más cerca posible de los 2 400 puntos Elo y lo logré en el 2016, gracias a los resultados en varios torneos. Regresé a competir en el Capablanca In Memoriam Varadero 2016 y fui la mejor mujer del evento. En la Copa Quintana Roo, en octubre del 2016, también fui la más destacada y sumé 17 puntos.

“En el Carlos Torres Repetto, en México, en diciembre pasado, acumulé 22 unidades y jugué contra varios Grandes Maestros. Por eso, en la lista de enero aparecí con 2 392 unidades. Estoy cerca de lograrlo”, cuenta Ordaz, siempre sonriente.

Cerca, la acompañan los padres y dos amigos, quienes participan del diálogo y además, de la investigación sobre la historia del juego ciencia en la provincia, la cual se espera salga a la luz en un libro.

Las relaciones humanas a su alrededor son imprescindibles para entender el desenvolvimiento de Lisandra.

El ajedrez le ha dado la posibilidad de conocer muchos lugares y personas, como escribió en un papel cuando era pequeña, según refiere su padre.

La Gran Maestra Femenina alterna su residencia entre la ciudad de Pinar del Río, Cuba, y Campeche, México. En suelo mexicano aprovecha para intensificar su preparación y participar en torneos, pero como atleta activa representa a Cuba, y a su provincia natal. Recientemente, de conjunto con las autoridades del Museo de Historia Provincial y del INDER, en tierra vueltabajera, realizó una donación de objetos, entre los cuales figura un tablero, un trofeo y fotos suyas en distintas competiciones para la colección deportiva de dicha institución. Además de su intervención en una simultánea y en un homenaje a Fidel Castro y José Martí, donde recibió el reconocimiento de varias entidades del territorio.

Lisandra mantiene una vida pública activa para difundir y masificar el deporte ciencia. Con frecuencia realiza encuentros en centros educacionales pinareños. Por estos días, colabora con un proyecto para rememorar la presencia de José Raúl Capablanca en el Hotel Vueltabajo, en el cual el genio cubano impartió una conferencia y brindó una simultánea en 1941.

Pero detrás de la ajedrecista reconocida y de fácil trato personal, hay una hogareña declarada. “Me gusta estar en casa, compartir con la familia, disfrutar con mis padres y mi esposo. Me gusta la música, ir al cine y uno de mis pasatiempos, cuando no estoy estudiando, es seguir los torneos de élite”, añade Ordaz.

Consciente de que la vida fluye fuera del tablero, realiza labores filantrópicas en México junto a su esposo. Como parte de un grupo amante de la saga de ciencia ficción Star Wars visitan a niños y comunidades alejadas, para entregar donaciones y llevar un poco de alegría a quienes lo necesitan. Hasta la sala de su casa en Campeche, y la de Cuba, están decoradas con elementos que responden a las célebres creaciones de ciencia ficción.

Como ella confiesa, el ajedrez es cuestión familiar aunque no tenga antecedentes de jugadores. “Papi es relacionista público; mami, estadista; mi esposo y hermano buscan la información que necesito y mis suegros me apoyan siempre.

“Cuento también con el entrenador Cruz Lima en su papel de asesor; Ventura, quien dirige la preparación física; Wilfredo, amigo y consejero, y por supuesto, mis seguidores que me impulsan a seguir con sus muestras de cariño. Cada uno tiene su rol en este equipo de trabajo. Yo soy muy metódica y, para jugar un torneo, tomo en consideración un grupo de elementos y trazo objetivos”.

Ordaz es admiradora confesa del noruego Magnus Carlsen, por su combatividad, creatividad y cálculo concreto profundo. “De Cuba siempre es referencia Capablanca, pero crecí cuando se hablaba mucho de Leinier y Bruzón, quienes me marcaron. Asimismo están Karpov, Fischer y Kasparov. Entre las mujeres admiro a Judith Polgar y Yifan Hou”.

Consagración y sacrificio son otras características de Lisandra, quien desarrolló su carrera de Licenciatura en Cultura Física a la par con el ajedrez. “Les prometí a mis padres que si comenzaba era para terminarla a los cinco años”. Y concluyó en tiempo, con título de oro y como la graduada más integral.

Ya el equipo familiar señaló la ruta para la trebejista, en el porvenir no tan lejano.

“Ya tengo las tres normas necesarias y si alcanzo los 2 400 sería la primera Maestra Internacional sin distinción de sexo en Cuba. Por eso, en estos momentos estoy enfocada en la preparación y luego seleccionaré los torneos. Además, quiero volver a la preselección y después integrar de nuevo el equipo nacional”.

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