Particularidades

Particularidades

Por Hugo Pons, Doctor en Ciencias Económicas

Puede establecerse que el grado en que la persona es capaz de proyectar su actividad y diseñarla con objeto a un fin, muestra el nivel de desarrollo alcanzado en el desempeño de su perfeccionamiento. Es decir, en esa acción induce un proceso de planificación, que tiene particularidades, cuando se incorpora esa proyección dinámica hacia la actividad económica. En su entorno más abarcador y global, se trata de la planificación de la economía nacional, que como actividad se integra en el proceso de dirección. En su conjunto, la organización, planificación, dirección y control se constituyen en la estructura del proceso de gestión en el que la planificación incluye metas, establece estrategias y desarrolla planes para coordinar actividades.

En su conjunto, la organización, planificación, dirección y control se constituyen en la estructura del proceso de gestión en el que la planificación incluye metas, establece estrategias y desarrolla planes para coordinar actividades.

 

Algunos autores plantean que las organizaciones utilizan principalmente dos tipos de planes: los estratégicos, que se dirigen hacia el logro de las metas generales de la organización, y los operacionales, que indican cómo serán implantados los estratégicos mediante las actividades diarias. Los operacionales surgen de los planes estratégicos y de la definición de la misión, pero se requiere cuando menos hacer algunas distinciones en los horizontes temporales, en el alcance y en la complejidad e impacto de estos dos tipos. Los estratégicos tienden a implicar años y a veces décadas y los operacionales cubren períodos cortos, por lo regular hasta un año y afectan una amplia gama de actividades organizacionales, mientras que los operacionales tienen un alcance más estrecho y limitado.

Los planes pueden clasificarse como a corto, mediano y largo plazos. Los a corto plazo, conocidos como operacionales, cubren períodos no mayores de un año y pueden ser anuales, mensuales, semanales y diarios, según las necesidades de la organización. Los de a mediano plazo por lo regular tienen un horizonte temporal de cinco años y los de a largo plazo son más extensos, de diez o más años, considerándose ambos tipos como estratégicos. También por su especificidad y flexibilidad, pueden ser identificados además como específicos o direccionales. Los primeros son claramente definidos y no contienen ambigüedades para no dar lugar a malas interpretaciones, tienen objetivos bien precisos y establecen procedimientos específicos, asignación de presupuestos y una programación de actividades que permitan asegurar dichos objetivos. La utilización de uno u otro tipo de planes depende de la madurez de la organización, la experiencia y calidad de su dirigencia, el tipo de actividad, las características y exigencias del entorno y otras circunstancias que deben ser examinadas cuidadosamente.

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