Ejercicio legal y revolucionario

Ejercicio legal y revolucionario

Por estos días, una vez más los colectivos de trabajadores ejercen un derecho legal y revolucionario: la discusión del plan previsto para el actual año, con la reiterada condicionante de que no debe ser una reunión formal, sino expresión del compromiso de todos por llevar adelante la economía y el modelo social que construimos.

Los colectivos de trabajadores ejercen un derecho legal y revolucionario

 

Importante antecedente de esos encuentros fue un segundo semestre del 2016 bien tenso en cuanto a disponibilidad financiera y portadores energéticos, que condujo la adopción de medidas por el Gobierno en función de mantener los servicios básicos y, a pesar de las reducciones de recursos, avanzar en la producción y los servicios.

Este año nuevamente se ha previsto un crecimiento de la economía y ello demanda activar las siempre mencionadas reservas productivas, que pasan no solo por la eficiencia en el empleo de los recursos materiales, sino además, y de manera decisiva, porque hombres y mujeres estén con los pies bien afincados en la tierra para laborar con eficacia bien pensada.

Y en este punto no es ocioso recordar la planificación, que en su expresión a nivel de la economía global persigue coordinar y compatibilizar el crecimiento y desarrollo entre las diferentes ramas y sectores, a partir de una mejor eficiencia y un mayor equilibrio de los medios financieros, materiales, humanos y naturales disponibles.

Resulta un ejercicio económico y también político por su alcance y porque implica la intervención consciente de los trabajadores en el análisis del plan anual, de ahí que el Ministerio de Economía y Planificación (MEP) y la Central de Trabajadores de Cuba acuerdan cada año la preparación, contenido y el plazo para realizar tan decisivo proceso.

Tal compromiso de analizar, discutir, proponer está implícito en las Indicaciones Metodológicas y una Resolución, emitidos por el MEP, de obligatorio cumplimiento por los organismos y entidades. Como se expone en el primero de los Lineamientos, la planificación comprende control, disciplina y objetivos a determinado plazo; así como resulta la vía principal para dirigir la economía.

Se nutre en el nivel primario, léase los colectivos laborales, del potencial que tienen para proporcionar ideas y soluciones, y discutir acerca de la posible contribución para incrementar la producción y los servicios, ejercicio que también está respaldado en la Ley del Presupuesto de la nación.

Basten las razones mencionadas para reiterar que esas reuniones deben quedar despojadas de formalismo, que las administraciones y el sindicato tienen la obligación de prepararlas bien y, por su parte, los trabajadores poseen el sagrado compromiso de cooperar en su desarrollo y no ser convidados de piedra. Se necesitan planes tensos y a la vez realistas, flexibles y motivadores, pues de ellos dependerán la productividad y sus ingresos personales.

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