Fidel, un hombre movido por la virtud de la esperanza

Fidel, un hombre movido por la virtud de la esperanza

Frei Betto

 

Fidel no necesita de nuestra idealización, él se idealizó por sus propios méritos, y va a pasar a la historia como uno de los tantos libertadores que son eternos en la historia de la humanidad, afirmó el intelectual brasileño Frei Betto al intervenir ante los asistentes al Congreso Internacional Pedagogía 2017, que se desarrolla en el Palacio de Convenciones.

Ante la presencia de la ministra de Educación, la Doctora Ena Elsa Velázquez  y Homero Acosta, secretario del Consejo de Estado,  el destacado teólogo subrayó  que Fidel -fallecido el 25 de noviembre de 2016- nos ha dejado un legado.

“Primero porque él y Raúl Castro son los únicos revolucionarios hasta ahora que han sobrevivido 57  años a su propia obra”, y en el caso de Fidel argumentó,  llegó a conmemorar los 90 años de edad, y en ese sentido también fue una excepción.

En sus palabras destacó las profundas lecciones dejadas por el  líder de la Revolución y resaltó la importante incidencia que tuvo en él José Martí, a quien consideró como un  maestro único, que tuvo en sí la capacidad de ser un hombre de acción y un muy calificado intelectual.

“Y nos es fácil encontrar  un hombre que reúna ambas cosas, hay muchos intelectuales que saben enseñar cómo hacer  la revolución, pero no quieren ellos hacerla, quieren que otros la hagan”, apuntó.

Alegó que Fidel fue hombre movido por la virtud de la esperanza, porque no había ninguna garantía que su ideal iba a transformarse en realidad.  “Lo que impresiona en Fidel es su profunda convicción de que nuestros ideales van a transformarse en realidad”.

Expuso  que ante ningún fracaso  se sintió derrotado  y entre los ejemplos mencionó el asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en Santiago de Cuba y Bayamo, respectivamente, el 26 de Julio de 1953.

Él,  con fe, sacó del fracaso la esperanza de luchar, el perdió una batalla, no la guerra, expresó Betto y más adelante añadió: “Había en Fidel una mística, una concepción de la subjetividad, un fuego interior que lo mantenía siempre dispuesto, era un hombre incandescente”.

Apuntó que Fidel no hizo una revolución para vengarse de los antiguos tiranos de Cuba y no alimentó odios en el corazón. Entre otros aspectos, también destacó la capacidad del Comandante en Jefe de ser autocrítico, de no tener dogmas Fidel y argumentó que él no hizo la revolución para estar en el poder sino para empoderar al pueblo. El reconocido intelectual resaltó la capacidad de análisis del pueblo cubano, su formación política y dijo que no conoce a ningún otro pueblo  que tenga tanto orgullo de su cubanidad, de su idiosincrasia.

Finalmente añadió que de las lecciones que pueden sacarse de este Maestro llamado Fidel Castro, está la más evidente: la solidaridad internacional, y en ello Cuba es ejemplo ante el mundo.

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