Trabajadores

En espera que desespera

La santiaguera Odalis Gutiérrez Cutiño, vecina de Dos Palmas, en el municipio de Palma Soriano, necesita ayuda. Lleva un año sin poder trabajar, su estado de salud se lo impide, si bien las obligaciones domésticas y con su hija no cesan.

Ella laboró durante 10 años en el policlínico Rafael Pantoja. Primero en la sala de esterilización, desde el 2005 hasta el 2009; en ese período fue peritada porque le diagnosticaron una “invalidez parcial permanente por padecer epicondilitis y cardioartritis”.

Luego de un tiempo, la comisión de idoneidad y el director del centro la trasladaron para el laboratorio clínico como asistente administrativa, plaza que ocupó hasta que fue intervenida quirúrgicamente a inicios de septiembre del 2015, debido a una insuficiencia renal.

A consecuencia de la operación, Odalis tuvo que solicitar una licencia sin sueldo para asistir a consulta médica en La Habana. Pero cuál no sería su sorpresa al retornar el 25 de noviembre de ese mismo año y recibir la desagradable noticia de que debía presentarse en su centro para firmar “el proceso de disponibilidad”. Por si fuera poco, no le ofrecieron ninguna plaza.

“En estos momentos estoy sin trabajo. No recibo remesas, crío a una hija que estudia, tengo que amortizar un crédito de materiales de la construcción. Además, padezco una enfermedad renal crónica, de estadio 2, y llevo un año en espera de ubicación”, afirma la lectora.

“Lo triste es que enfermé trabajando, intenté incorporarme pero mi salud no me lo permitió. Nadie ha valorado mi caso”.