Trabajadores

Prevenir y atender los trastornos logopédicos

En el proyecto impulsado por la profesora María Mercedes Arredondo Kassabb participan estudiantes quienes desarrollan varias líneas de investigación. Foto: Heriberto González Brito

 

Lo entiende todo pero habla poco. Por eso los padres de Diana, una pequeña de tres años, empezaron a buscar orientación y encontraron en Ciudad Escolar Libertad (CEL) el llamado punto logopédico, donde además de la atención de la niña ellos han tenido todo tipo de aprendizaje respecto a cómo abordar en el hogar tal dificultad relacionada con el lenguaje.

En un espacio reducido y acogedor ubicado en la Casa Estudiantil —el Castillito, antigua casa del tirano Fulgencio Batista— la Doctora en Ciencias Pedagógicas María Mercedes Arredondo Kassabb, profesora titular de la Facultad de Educación Infantil de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona, dirige el proyecto en el cual participan varios estudiantes.

Las líneas de investigación transitan desde el tratamiento a los escolares con necesidades educativas especiales, las cuidadoras de los niños, los adultos mayores y las embarazadas, hasta el empleo de la lengua materna en las redes sociales y el desarrollo de las relaciones interpersonales.

La comunidad en el centro de atención

Al referirse a la importancia del punto logopédico, Arredondo Kassabb resaltó la necesidad de ampliar la cobertura de atención, pues en la capital hay déficit de logopedas, sobre todo en círculos infantiles y en escuelas primarias.

La especialista precisó que pretenden dirigir la asistencia hacia otras edades, por lo que aquí puede presentarse cualquier persona que necesite ayuda y orientación educativa los lunes, miércoles y viernes, a partir de las ocho de la mañana y hasta las tres de la tarde.

Por la ubicación de CEL, y atendiendo a los centros educativos que allí se encuentran, insistió en el propósito de extender el servicio a la comunidad con un carácter preventivo y estimulador del desarrollo del lenguaje desde la primera infancia.

“Con el empleo de las nuevas tecnologías hemos observado cierto retraso, debido a la cantidad de horas que los niños se sientan frente a las computadoras, tabletas y celulares. La familia debe dosificar el horario y dedicar más tiempo a la socialización. Resulta importante aprender a comunicarse con los demás.

“También aparece el llamado mutismo selectivo, cuando la relación se establece con personas u objetos a través de gestos. Se trata de una comunicación extraverbal, por lo que una vez en la escuela el alumno presenta un desfasaje del lenguaje, así como en otros procesos cognitivos”.

Más allá del aula

Alumna de 5° año de la especialidad de Logopedia, Leyda Gómez lleva la responsabilidad de atender este punto —otros dos funcionan en Santa Fe y en San Miguel del Padrón— lo cual le servirá de sustento a su tesis de graduación.

Paciente, inteligente, con una dicción impecable, la muchacha comentó que algunas familias se han ido acercando, pero hasta estos momentos la labor se desconoce. “Pudiéramos hacer más, pues aunque todas las escuelas de CEL cuentan con especialistas esta fuerza resulta insuficiente para atender a la población infantil que asiste aquí.

“Hoy en las secundarias y preuniversitarios hay muchachos que presentan trastornos que pueden ser compensados. Por eso es esencial contar con este punto logopédico ya que, además, de brindar atención a nuestros estudiantes universitarios y a las escuelas primarias tenemos la posibilidad de realizar una labor preventiva y de brindar ayuda a los padres en este sentido”.

¿En qué nos puede ayudar un logopeda?

Es el especialista más calificado para tratar los problemas, disfunciones o retrasos que se presentan en los campos del habla, del lenguaje, de la voz y de la comunicación, para lo cual se trabaja desde los ámbitos cognitivo, físico y fisiológico con personas de cualquier edad, sea cual sea la causa (funcional, orgánica o adaptativa) que origina tales trastornos.