XV Juegos Paralímpicos: Cuba se desbordó en Río

XV Juegos Paralímpicos: Cuba se desbordó en Río

Elsa Ramos, especial para Trabajadores

Omara Durán, nuevamente tricampeona paralímpica en Río de Janeiro 2016. Foto: Armando Hernández
Omara Durán, nuevamente tricampeona paralímpica en Río de Janeiro 2016. Foto: Armando Hernández

Los afluentes de Cuba se desbordaron en Río de Janeiro. Su pequeña avanzada selló una actuación excepcional en los XV Juegos Paralímpicos.  No es cumplido rutinario de quien intenta, sin poder, despojarse de la pasión para ver los hechos.

Si el de Londres 2012 fue un desempeño histórico —Yunidis mediante—, el de la urbe carioca, sin la genial corredora, gana la competencia por el contexto y por la ausencia. De 17 medallas, entonces, ahora sumaron 15, solo con un título menos: ocho, además de una plata y seis bronces. La isla siguió entre las 20 primeras naciones – finalizó en el puesto 18— y arrancó de gargantas ajenas ese ¡Cuba, Cuba! que se siente dentro y fuera de los escenarios delirantes de Brasil.

Pero hay más votos a la eficiencia. La mitad de sus 22 atletas obtuvo al menos una presea y si se le mide en cuentas físicas, el botín representaría el 68 % de la comitiva. La hazaña es mayor si se le mira por este lado: se compitió en solo cinco deportes de los 24 convocados y en cerca del 7 % de las pruebas.

Cierto es que cuando Yunidis salió de la pista, a muchos se les cortó la respiración. Mas estos muchachos y muchachas convirtieron la adversidad en “incentivo”, al decir de René Jiménez, quien atiende deporte para discapacitados en el INDER.

De cómo lo lograron lo resumió Omara Durand de la misma forma  magistral con que se convirtió en diva de la pista, con tres récords mundiales y siete paralímpicos, con una pierna ¿disminuida?: “Es el gran esfuerzo, el valor y la pasión del atleta paralímpico”.

Lo confirmó Leinier Savón, ganador en 100 y 200 metros T-12. Mucho más Ernesto Blanco, a quien le bastó su propia convicción para un título eléctrico en los 400. Fuera de las pistas, de donde salieron otras cuatro medallas, se escribió también la épica.

A los judocas, se sumó el tritón Lorenzo Pérez, con un título en 100 metros libres S6 y solo 10 centésimas superior a su primacía mundial, tras pescar bronce en 400 metros libres. Hay más. La inmensa mayoría de los atletas superaron sus registros personales  en señal de que la superación y el desafío no es eslogan.

Y aunque muchos se quedaron mirando al medallero, sumando los tres títulos probables de Yunidis, y un “¿Dónde hubiésemos quedado?”, Cuba pasó con creces este puente paralímpico.

Río cierra sus cortinas, con varios “goles” a favor, como el nivel competitivo, puesto en entredicho con el escándalo de los mil 500 del atletismo donde cuatro corredores superaron la marca olímpica convencional, y algunos en contra, como el estresante transporte.

Mas esta ciudad, se baila samba a toda hora donde aunque se esté cayendo el mundo, puede sentirse satisfecha de haber realizado con todas las de la ley, dos megaeventos en menos de dos meses y quedar aún con la energía para otros empeños.

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