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Guardia obrera, ¿asunto para desvelarse?

El compromiso consciente para realizar la guardia obrera requiere más que las partes involucradas. | foto: Heriberto González Brito
El compromiso consciente para realizar la guardia obrera requiere más que las partes involucradas. | foto: Heriberto González Brito

El sentido del deber y de pertenencia a los puestos y centros de labor anima a la inmensa mayoría de los trabajadores, lo cual no significa que estén ajenos a la capacidad de discernir y reclamar sus derechos cuando las administraciones adoptan medidas que los afectan y van en contra de lo legislado.

La guardia obrera, voluntaria por norma, ha devenido en los últimos tiempos un tema de debate y hasta de publicación en esta página. Ahora vuelve mediante el correo electrónico enviado por Idania Guerra Betancourt, a nombre del colectivo de la unidad empresarial de base (UEB) Prefabricado, de Remedios, en Villa Clara, a raíz de las nuevas disposiciones sobre aquella medida de protección, con la cual todos se hallan comprometidos en esencia, pues “están conscientes de su importancia en la prevención de delitos e ilegalidades”.

Asimismo, refiere, desde hace unos 12 años el centro contrató los servicios de la agencia ESPCONS para garantizar la protección y jamás han ocurrido violaciones de seguridad, calificándosele el trabajo de satisfactorio.

De forma paralela, expresa, ha funcionado la guardia obrera desde las 4:00 p.m. hasta las 7:00 p.m., en tanto durante ese horario tiene lugar el cambio de turno; mientras que los fines de semana y días no laborables dicha responsabilidad es asumida por los miembros del consejo de dirección.

El problema surgió cuando la organización superior de desarrollo empresarial, sin previa consulta con los trabajadores, orientó que estos debían realizar la guardia las 24 horas, subraya.

Además del disgusto generado por esa disposición, que dista de lo recogido en el Convenio Colectivo de Trabajo firmado a inicios de año, se agrega que, como quien hace la guardia de noche descansa la tarde de ese día y el siguiente completo, el resto del colectivo debe asumir la producción total.

Hasta aquí, según vimos no radica el meollo, porque pudiéramos pensar en las reservas productivas dormidas.

El hecho es que según significa Idania Guerra en la misiva, “existen puestos claves como soldadores, electricistas, mecánicos y operarios de grúas, con cuya ausencia por dichas disposiciones se paralizaría prácticamente la planta, donde cumpliendo la política del país, hemos reducido la plantilla de manera óptima”.

Reflexiona que si el índice delictivo resulta casi nulo gracias al servicio de la agencia, que pagan con la producción de la UEB, entonces qué velaría el trabajador, ¿a los custodios?

Por todo lo planteado y considerar ilógica la nueva regulación, gran cantidad de trabajadores no estuvieron de acuerdo en firmar el documento, debido a lo cual la empresa provincial adoptó medidas como privarlos de los beneficios de atención al hombre.

En la carta se patentiza el compromiso permanente del colectivo con las tareas asignadas y hasta acatar otro horario de la guardia obrera si fuese necesario, aunque tuviesen que laborar al día siguiente, pues proezas productivas cuentan de sobra. El inmenso pero está en que consideran ilógica e innecesaria la decisión.

Nos asalta la duda de si a estos hechos faltan piezas. Tamaña resolución administrativa no proviene de la nada. Hemos participado en reuniones donde se han dado a conocer lamentables casos de ilegalidades y corrupción asociados al desvío de materiales de construcción y se ha compulsado al movimiento sindical a involucrar a sus afiliados en el objetivo de erradicar tal situación.

Sin embargo, ojo, la generalización entraña peligros como el expuesto por los trabajadores de la UEB remediana. ¿Saben ellos todo lo que ocurre en materia de protección, se les explicó con elementos que esta es otra obra de choque y sin cuartel contra el robo? ¿Realmente hace falta activar allí la vigilancia al máximo como en otros centros?

La carta me suscita esas dudas y la certeza de que la medida se ha convertido en un bumerán, que siempre podrá perder vuelo ante un colectivo dispuesto y bien informado.

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