Turquía: ¿a la frontera de un sueño?

Turquía: ¿a la frontera de un sueño?

foto: elcomercio.es
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Más de un millón de migrantes y refugiados llegaron a Europa en el 2015 esperanzados con una vida mejor. Este año, según la Organización Internacional para las Migraciones, más de 146 mil refugiados han atravesado el mar Mediterráneo y unos 455 han perdido la vida.

Europa acusa a Grecia de recibir a cientos de migrantes que tocan sus costas cada día. El país heleno, al igual que Italia, demanda una justa distribución. Se denuncia que unas 40 mil personas se hacinan en campamentos sin poder continuar a destinos seguros.

El 7 de marzo del 2016, líderes de la Unión Europea (UE) sostuvieron una cumbre con Turquía en Bruselas, donde le propusieron alrededor de 3 mil millones de euros a cambio de recibir de vuelta a refugiados, quienes podrán desde allí tramitar sus solicitudes de asilo en la UE, sin que sea posible elegir a qué país ir.

Además, el grupo comunitario brindaría facilidades a los ciudadanos turcos para ingresar a su territorio, así como avanzar en las negociaciones hacia la adhesión del país a la UE.

Ankara ha pedido que le dupliquen la suma propuesta. Pone también como condición que los europeos asienten en sus naciones el mismo número de refugiados que residan en Turquía.

El político alemán y presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, reconoció la incapacidad de los países de Europa para ponerse de acuerdo sobre el reparto de los refugiados, señala la prensa.

El acuerdo implica convertir a Turquía en freno para llegar al Viejo Continente. Se denuncia que posibilitaría expulsar a familias que ya están instaladas. Seguramente la supuesta solución creará nuevos conflictos y violencia.

El Gobierno turco ha informado que 2 millones y medio de refugiados se acumulan en su territorio. Este panorama se agudiza, pues los países balcánicos han cerrado sus fronteras impidiendo el paso a los migrantes que siguen la ruta: Turquía, Grecia, Balcanes, Europa Occidental. Werner Faymann, canciller de Austria, es considerado el impulsor de esa política.

Bruselas lanza una estrategia más ofensiva contra los desplazados. El ex primer ministro polaco y actual presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, hace varias semanas en Atenas clamó a los migrantes no ir a Europa, e insistió en que no podrán ingresar.

El primer ministro británico David Cameron también ha estimado una buena idea: la devolución desde Grecia a Turquía, y dice que el objetivo principal del pacto es poner fin al tráfico de personas.

El Gobierno francés desde finales de febrero ha intentado desalojar la llamada Jungla de Calais, un campamento al norte del país en el que viven hacinados más de 5 mil refugiados, sobre todo sirios, afganos y sudaneses, que intentan cruzar el Canal de la Mancha hacia el Reino Unido. Se dice que el pasado 16 de marzo culminó la destrucción en la zona sur de las improvisadas casuchas.

Por su parte, el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, declaró: “Nos acusan de que nuestra implicación en la lucha antiterrorista en Siria es la principal causa de la crisis migratoria a pesar de que empezó hace tiempo, cuando bombardearon a Libia, que se convirtió en un canal del tráfico de migrantes irregulares desde la mitad de los países africanos, Irak, Afganistán y Pakistán”, según informó el sitio digital sputniknews.com.

El 12 de marzo tuvo lugar en París otra reunión presidida por François Hollande con líderes europeos, salpicada por críticas de la ONU sobre la legalidad o no del acuerdo con Turquía. El Presidente francés insistió en la protección de las fronteras externas de la UE; mientras que el premier griego, Alexis Tsipras, llamó a recuperar valores como la solidaridad.

El ministro griego del Interior, Panagiotis Kurumplís, criticó las condiciones de vida en el campo de refugiados de Idomeni, donde se agolpan más de 10 mil personas, y agregó que la frontera entre Grecia y Macedonia sigue clausurada.

El tema siguió en discusión y el pasado viernes, Bruselas y Ankara acordaron devolver a Turquía los migrantes que lleguen a Grecia desde el 20 de marzo. La canciller alemana Ángela Merkel consideró el acuerdo como una buena oportunidad para quebrar el negocio de los traficantes.

Como ya se ha dicho, la política migratoria comunitaria tiene como objetivo impedir la entrada en su territorio de quienes lo intentan de forma irregular, expulsar a los inmigrantes indocumentados que ya residen, así como atraer y retener al personal altamente calificado. Asimismo, partidos de esas naciones usan la migración como sostén de plataformas ideológicas basadas en el racismo y la xenofobia.

No obstante, Gobiernos del área han visto en estos días cómo miles de ciudadanos europeos rechazan las políticas contra los refugiados que huyen de una violencia que las mismas potencias occidentales han generado en sus países.

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