Ciencia para producir

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Durante el presente año el IIP desarrolla 16 proyectos de investigación que abarcan temas como la alimentación. Foto: Agustín Borrego Torres
Durante el presente año el IIP desarrolla 16 proyectos de investigación que abarcan temas como la alimentación. Foto: Agustín Borrego Torres

 

Por Raiza Arango y María de las Nieves Galá

Cuando los profesionales del Instituto de Investigaciones Porcinas (IIP), ubicado en la carretera del Guatao, en Punta Brava, municipio capitalino de La Lisa, hablan del cerdo, lo describen con cualidades tan cercanas a los humanos, que uno se sensibiliza a tal punto, que puede dar hasta pena consumirlo (amén del precio de la carne). Así se lo dijimos, y uno de ellos expresó: “No es para tanto, hay que poner cada cosa en su lugar”.

El más completo estudio del genoma de este animal, publicado en el 2012 por la revista Nature, reveló nuevas semejanzas con el hombre y reafirmó el interés que cada vez tiene para los científicos como modelo para la investigación biomédica.

“El cerdo también está cercano al hombre desde el punto de vista anatómico y fisiológico, y ya ha sido utilizado para curar a los humanos: cirugía cardiaca (válvulas aórticas), producción de heparina (anticoagulante)… Esta proximidad lo convierte también en un buen candidato para el trasplante de órganos”, expuso el informe.

Esas características han sido estudiadas por el IIP conjuntamente con otros centros, y visualizan para el 2016 la elaboración del protocolo de un proyecto del “cerdo como modelo humano”, según expresó a Trabajadores el Doctor en Ciencias Manuel Macías, director de investigaciones de la entidad.

“Tributaríamos todas las condiciones necesarias, jaulas de metabolismo y técnicas de cirugías para los cerdos. La idea es que podamos tener un área de práctica para enfrentar necesidades del Ministerio de Salud Pública, en aras de probar algunos medicamentos en estos animales, que luego serán utilizados en humanos”, agregó.

Perteneciente a la división tecnológica porcina del grupo empresarial ganadero del Ministerio de la Agricultura, tiene como misión fundamental proveerle toda la base científico-tecnológica, la cual es usada en la producción de la carne. De sus 200 trabajadores, 24 son investigadores, entre los que hay ocho doctores en Ciencias y 11 másteres.

Frutos de décadas

Juvenil y sencilla, Madelyn Rueda todavía muestra asombro al hablar desde su condición de directora del Instituto. “Cuando me dieron la noticia, hace un año, por poco me muero. Ya desde el 2004 me preparaba como reserva de cuadro, pasé cursos, hice planes de sustitución del director… pero no imaginé que fuera a ser tan pronto.

“Mis compañeros me siguen diciendo Made, no he cambiado, aunque maduré, ¡es una alta responsabilidad la que tengo!”, afirmó algo seria la aspirante a Doctora en Ciencias.

De izquierda a derecha Pedro Luis Domínguez, Madelyn Rueda, Manuel Macías y Raciel Bello. Foto: Agustín Borrego Torres
De izquierda a derecha Pedro Luis Domínguez, Madelyn Rueda, Manuel Macías y Raciel Bello. Foto: Agustín Borrego Torres

 

Al referirse a los principales resultados científicos de su colectivo, señaló la utilización de las mieles de caña y el compuesto dietético Nuprovim, tecnología aplicada en todas las unidades porcinas del país, la cual tuvo como ventaja la sustitución de importaciones, sobre todo de granos y cereales.

El centro de procesamiento de semen es otro de los logros. “Permite una mejora genética a corto plazo y disminuye el costo de producción a través de esta técnica de inseminación. Hemos desarrollado también los diluyentes para el semen porcino, en este caso elaboramos el Dcip, único que se produce en el país”, aseveró.

Otra de las tecnologías que ha favorecido su incorporación a la producción ha sido el empleo de los biodigestores para el tratamiento de residuales porcinos.

Voces desde la experiencia

La experiencia desborda en las palabras de los doctores en Ciencias Manuel Macías Fernández y Pedro Luis Domínguez Guarde. Para ellos, este lugar es como su propia casa.

“Cuando llegamos aquí no había nada. Con estas manos hicimos el montaje de la institución, fuimos albañiles, carpinteros, en aquel momento yo tenía 20 años y estaba graduado de técnico de nivel medio en Química. Por eso, cuando hablamos del Instituto lo hacemos con tanto cariño, nos creemos que es de nosotros”.

Quien así habla es Macías: “Aquí me hice Licenciado en Química e investigador titular. Casi a la hora del retiro, me hicieron director de investigaciones”, afirmó y aseguró que mantiene una nostalgia grande por el laboratorio porque ahí dejó parte de su vida. “Hace unos sábados fui a la oficina a sacar papeles, tuve que quemar casi 40 años de mi vida”.

Iguales sentimientos tiene Pedro Luis. Fueron de los iniciadores de aquel empeño creado en 1972. Conscientes de la realidad económica del país, saben que el reto es que los resultados científicos derivados de su empeño tengan cada vez mayor incidencia en el aumento de la producción porcina.

Entre los más jóvenes está el máster Raciel Bello, quien subrayó que no obstante, “sin el instituto no hubiera la producción de carne actual. Las investigaciones realizadas han influido en el mejoramiento de la vida y crecimiento del animal”.

“Familiares y amigos nos preguntan cuándo va a bajar el precio de la carne de cerdo; eso no depende solo de nosotros. Es cierto que es cara, pero es la única que se encuentra en el mercado. Este es un factor también influyente en que el precio no disminuya”, argumentó Macías.

Según apuntó Madelyn, en el año 1989 se produjeron en el país 102 mil toneladas de carne de cerdo con 95 mil reproductoras. A inicios de los 90, con el llamado período especial, esa cantidad se redujo a casi 20 mil toneladas con igual cantidad de hembras.

Luego de ese lapso, dijo, el organismo trazó una estrategia para unir fuerzas entre el sector estatal y el cooperativo campesino. “Este último tiene la posibilidad de utilizar más racionalmente el residuo de cosecha y así disminuir los costos de producción.

“También se estableció un programa de siembra de alimentos para la disminución de las importaciones de los granos y los cereales. Aunque aún no satisface la demanda de la población, durante el 2015 se produjeron alrededor de 170 mil toneladas”, aseveró.

Desgraciadamente el tema de la proteína en Cuba es algo que golpea mucho. “No hemos logrado tener una fuente proteica que nos permita sustituir las importaciones de soya, base de los alimentos de los animales. Tenemos muchísimas variantes de producción nacional, mas no todas tienen los niveles adecuados de proteína”.

De acuerdo con Macías, este año hay 16 proyectos de investigación que abarcan temas como la alimentación, que enfatizan en la búsqueda de alimentos no convencionales con el objetivo de sustituir importaciones; así como la reproducción y la genética.

Crece la familia

Para Raciel Bello, secretario general del buró sindical, ellos son multifacéticos: “Tenemos que hacer ciencia, pero tenemos mucha responsabilidad con la producción y es difícil porque en la práctica a veces te deja poco tiempo”.

No obstante, el colectivo, que ostenta doble afiliación —pertenecen a los sindicatos de las Ciencias y al Agropecuario y Forestal— tiene conciencia de la importante misión que le corresponde en los tiempos actuales.

Son ellos una gran familia de científicos. Pero además está la sanguínea, a la que deben parte de sus triunfos; Madelyn confiesa que el tiempo es poco, mas siempre hay espacio para su hijo de 15 años, Jordan Simpson, y su insustituible madre Enma; Pedro Luis está orgulloso de sus vástagos, el primogénito llamado como él, y William, ambos ingenieros; Macías, junto a su esposa Olga, laboratorista en el IIP, prolongaron la prole con Pavel, Manuel y Laura; y el más joven, Bello, ya ve el futuro en los ojos de su niño Daniel.

Acerca del autor

Graduada de Periodismo en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana en el año 2014. Desde entonces se dedica a escribir e investigar sobre temas sociales, envejecimiento y de dinámica de población. Además es una de las redactoras principales de la página de Salud, especializándose en temas relacionados con la salud, la ciencia y tecnología. Ha asistido a varios cursos de postgrado, en el Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas y en el Instituto Internacional de Periodismo; relacionados con el estudio de la sociedad cubana .

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