Programa porcino: Paradoja entre producción y precios

Programa porcino: Paradoja entre producción y precios

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La producción crece en correspondencia con el cuidado del medio ambiente y de los trabajadores. Foto: Agustín Borrego
La producción crece en correspondencia con el cuidado del medio ambiente y de los trabajadores. Foto: José Raúl Rodríguez Robleda

 

Hablar de producción  porcina: difícil responsabilidad  cuando los astronómicos  precios de la carne  de cerdo en el mercado nacional  la alejan excesivamente del bolsillo  de los cubanos, y la ausencia o menor  accesibilidad de otras impiden  un balance a la hora de servir la  mesa.

Popularmente pudiera decirse  que está cubierta la demanda; se  vende por doquier a más o menos el  mismo valor, está en todos los mercados,  pero… ¿hay suficientes animales  como para reducir el precio y mantener  la oferta? Cada lector sabe que la  respuesta es negativa, aunque tenga  que seguir barajando su salario para  garantizar la comida de cada día.

Sin embargo, la insuficiente  producción de otros renglones, el  desabastecimiento y poca variedad  de alimentos, incluso los precios  inaccesibles que tienen, por ejemplo  la carne de res o el pescado, no  pueden opacar los resultados de los  porcicultores, que en la última década  casi han triplicado la entrega  de carne de cerdo en pie a los destinos  establecidos, esencialmente a la  industria.

Misión no imposible 

Ante la inminente necesidad de sustituir  importaciones y elevar la producción  de alimentos para el pueblo, en el  año 2005 el líder histórico de la Revolución  cubana, Fidel Castro Ruz, creó  los programas priorizados de la agricultura;  entre ellos el porcino, del cual  dijera, el primero de mayo del 2006:

“El país se propuso un plan para  incrementar la carne de cerdo…  hasta 100 mil toneladas este año.  Aparte de la necesidad de incrementar  los alimentos, están los riesgos  de epidemias como la de la gripe  aviar, que podrían darles un fuerte  golpe a otras producciones como las  de huevos y de carne…”

Ese mismo día, Fidel anunció  que la cifra proyectada para el calendario  siguiente serían 140 mil  toneladas, el doble de lo alcanzado  en el 2005, a lo que los productores  respondieron con 7 mil 823 toneladas  más que lo planteado. Y desde  entonces, vaticinó que el programa  exigía un ritmo más alto.

Carlos Luis Cabrera reconoció los avances tecnológicos y la preparación de los productores porcinos. Foto: Agustín Borrego
Carlos Luis Cabrera reconoció los avances tecnológicos y la preparación de los productores
porcinos. Foto: José Raúl Rodríguez Robleda

 

A partir de ese momento se entregaron  financiamientos y recursos  que permitieron recuperar muchas  de las unidades que estaban paralizadas,  hacer otras nuevas, adquirir  tecnologías y equipos en España y  China, capacitar a directivos y productores,  y comprar en Canadá animales  de razas más productivas, que  constituyen la base genética para el  mejoramiento y la multiplicación de  las crías en los centros integrales.

A punto de triplicar la producción 

“Fue una etapa de trabajo intenso,  renovador, que requería el dinamismo  de muchas personas en torno a  la materialización de un proyecto  planteado por Fidel para dar un salto  de la producción de carne de cerdo  a corto plazo”, comentó Carlos Ortiz  Mursulí, el médico veterinario que  desde el centro del país se convirtió  en extensionista del programa y hoy  es vicedirector del Grupo Empresarial  Ganadero, del Ministerio de la  Agricultura.

“Teníamos los antecedentes de  los centros integrales porcinos y de  los incipientes convenios, casi todos  de reproductoras, pero al ampliar  las modalidades de estos últimos y  aumentar la cantidad de productores,  también se necesitaba enseñarlos,  dotarlos de técnicas y de animales  mejorados para el propósito de  obtener carne”.

De la época de bonanza en el  país, Carlos recuerda que el récord  de producción de carne de cerdo databa  de 1989, cuando se obtuvieron  102 mil 403 toneladas; “la aspiración  es duplicar esa cifra, con un  crecimiento sostenido cada año; en  el presente llegaremos a 175 mil toneladas  y la cifra para el próximo  aumenta en 10 mil”.

Eficiencia y calidad 

El sinfín de cifras que “maneja” el  doctor Ortiz Mursulí es imposible de  abarcarlo en un reportaje, mas demuestran  la eficiencia que logran los  porcicultores. En esta década solo incumplieron  el plan en los años 2006  y 2010; han entregado 33 mil 511 toneladas  más que lo previsto; el peso  promedio de los animales creció de 87  a 95 kilogramos, y el número de crías  por parto de 9,1 a 10,1.

Al principio del programa no se  entregaba carne de cerdo para la generación  de divisas, y en el presente  la cifra anda por las 46 mil toneladas,  mientras que de la producción total  148 mil toneladas se logran con los  convenios porcinos.

Se diseñó una estrategia para que  los centros estatales (conocidos como  multiplicadores) obtuvieran las crías  con elevada calidad genética y que a  diferentes edades se suministran a  los productores para la ceba. El Estado  garantiza hasta el 70 % de los alimentos  para los animales y el resto  se cosecha en las propias fincas; una  proporción que ha crecido a favor de  la segunda opción.

Movimiento de las 100 toneladas 

Había 47 unidades, provincias con  un centro como Camagüey, no había  direcciones municipales porcinas,  en este momento hay 132 unidades  y una dirección en cada municipio  que atiende una red de productores  en 350 cooperativas en un movimiento  para producir 100 toneladas  o más de carne.

Placetas sigue siendo el territorio  de mayor producción con 6 mil  350 toneladas y dos provincias llegan  a más de 20 mil toneladas: Villa  Clara y Santiago de Cuba; este  año todas cumplen el plan excepto  Mayabeque.

Con los convenios se alcanza una alta rentabilidad. Foto: José Raúl Rodríguez Robleda
Con los convenios se alcanza una alta rentabilidad. Foto: José Raúl Rodríguez Robleda

 

En la recién finalizada Feria  Porcina Nacional, que reunió en  Rancho Boyeros a directivos, especialistas  y a los mejores productores,  Marlenys Acosta, extensionista en  Manicaragua, reconoció los avances  tecnológicos para la crianza porcina  que hay en la base y el alto nivel alcanzado  en Villa Clara, donde todos  los municipios obtuvieron la condición  de excelencia.

Johnny Castelló Sales, un campesino  de Puerto Padre, en Las Tunas,  que en el año 2000 comenzó con  cerdos criollos y fue haciendo corrales  para aumentar la crianza, habló  de la rentabilidad que se logra con  esta producción, que significa entre  600 y 700 pesos de ganancia por  cada animal que vende a la empresa  porcina.

Como muchos de estos porcicultores,  él y otros trabajadores de su  finca cultivan maíz, soya y yuca, que  combinados con el pienso le dan una  ganancia de peso adecuada a cada  animal. “Trabajar intensamente es  mi único secreto; hago dos convenios  al año de mil y mil 200 cerdos  cada uno, y siempre cumplo el plan  de entrega”.

Las cuentas de Carlos Luis Cabrera  Carrazana, de Bayamo, en la  provincia de Granma, van mucho más  allá: de la producción de su finca, en  la cual laboran 12 personas, que tienen  salarios superiores a los mil pesos,  viven alrededor de 45. Este año  entregamos 172 toneladas de carne y  en el quinquenio 2015-2019 vamos a  acumular mil 175 toneladas.

Él sabe que tiene que invertir  para hacer sostenible la producción  y minimizar el impacto contaminante  de los residuales de su gran  masa porcina: “Estamos preparando  mejores condiciones de crianza y  montamos un biodigestor que procesa  las excretas”. Con los cultivos  de la finca logran más del 45 % de  los alimentos para los animales,  además de que compran más de mil  toneladas de sacharomises y torula  en un ingenio cercano.

En Pinar del Río, Manuel Leal  Echevarría, especialista principal  de la empresa porcina, informó que  se adoptan medidas similares para  minimizar la contaminación ambiental,  a la vez que exigen el uso  de los medios sanitarios y de protección  para garantizar la salud y seguridad  de los trabajadores.

El programa porcino busca mayores  producciones, cuidando el  medio ambiente y a sus colectivos  obreros. Un diapasón a seguir por el  resto de sus similares del Ministerio  de la Agricultura.

Acerca del autor

Licenciada en Periodismo, escribe e investiga sobre temas económicos y políticos. Coautora del libro «La Historia que me ha tocado vivir», junto a Rafael Hojas Martínez; que compila entrevistas sobre el caso de los Cinco antiterroristas cubanos.

2 comentarios en Programa porcino: Paradoja entre producción y precios

  1. Entre el alto precio de la carne de puerco mas lo que roban en las pesas cuando lo compras con razon es una carne muy peligrosa para la salud.
    Hasta cuando hay que leer estos articulos!!!

    • Primero que nada me gustaria tesaltar que el programa porcino en cuba tiene un sinfin de problemas que ninguno faborece al pequeño porcicultor quedando mal con ellos en todos los centidos aogandolis con la comida, la forma de pago no se respeta la labor del campesinado principal exponente de revolucionario, trabajador que no le reconocen su labor en ningun sentido sino que se le impide un desarrollo mas eficiente por falta de todo.

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