La Isla de la Juventud crece

La Isla de la Juventud crece

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El bulevar engalanado con el tradicional mármol isleño muestra a los visitantes sus símbolos identitarios. Foto: José Raúl Rodríguez Robleda
El bulevar engalanado con el tradicional mármol isleño muestra a los visitantes sus símbolos identitarios. Foto: José Raúl Rodríguez Robleda
Bulevar de la Isla

 

La terminal marítima de Batabanó, al sur de la joven provincia de Mayabeque, y el catamarán Río Las Casas revelan que estamos a punto de zarpar hacia la Isla de la Juventud. El mar y el aire son las únicas rutas para llegar a ese territorio que mira al mar Caribe.

Los mareos iniciales no impiden que los viajeros disfruten de tres horas rodeados de azul en todos sus matices, sin avizorar tierra hasta casi el final de la travesía. Cayos, agua cristalina, muchachos en botes practicando remo y montañas de poca altura, nos indican el arribo a tierra pinera, crecida, trabajadora, histórica y única.

Los primeros pasos

Con más de 84 mil habitantes este municipio no es, ni será ya, el que albergó en la década de los 80 del pasado siglo casi 30 mil estudiantes extranjeros o contó con 5 mil hectáreas de cítricos. Tampoco las huellas dejadas por los ciclones del 2008 se notan ya, mientras se camina por Nueva Gerona, el asentamiento poblacional más importante y centro de la vida social y cultural.

Mucho ha cambiado y sus habitantes lo agradecen sin esconder sus insatisfacciones. La primera bienvenida al visitante es el bulevar, terminado a partir de un diseño funcional y artístico, donde no faltan comercios, restaurantes, obras de arte gigantes y el tradicional mármol isleño.

Desde una planificación organizada, el Programa de Desarrollo Integral (2012-2020) guía el quehacer del municipio especial y lo compromete a fortalecer su economía en tres direcciones: agropecuaria, industrial y turística, en tanto se eleva el papel del trabajo para mejorar la calidad de vida.

“Ya hay algunos impactos en la población a partir de los millones de pesos que se han invertido. Hay máquinas de riego, tractores, trasvase, contamos con dos comunidades agropecuarias (otrora escuelas en el campo), la 31 y la 27, y se trabaja en una tercera, la 44”, expresó Ernesto Reinoso, primer secretario del Partido en la Isla.

Como ejemplos concretos de lo conseguido mencionó el autoabastecimiento del frijol y el huevo, el precio actual de la carne de cerdo (oscila entre 16 y 18 pesos), la siembra de más de 500 hectáreas de cítricos y la estabilidad en las ofertas del mar, que permite encontrar en las pescaderías: picadillo, claria, paquetes de bonito y hasta sardinas a precios moderados.

Meses atrás, Arelys Castañola Quintana, presidenta de la Asamblea Municipal del Poder Popular, comentó a un grupo de jóvenes reporteros lo importante que había sido abaratar un grupo de productos como el puré de tomate, los filetes de claria y las galletas de sal, gracias a los resultados obtenidos, así como la aceptación de las ferias sabatinas en el centro de Gerona.

Una industria viva y renovada

Para nadie es un secreto que el mármol constituye uno de los renglones insignias de la tierra pinera. La reserva de esta roca en sus lomas permite asegurar que no faltarán piezas hechas en su renovada industria para enviar al resto del país y a otras naciones. “Hoy todas las plazas de Cuba tienen algo de mármol isleño”, dice con orgullo el dirigente partidista.

Otra identidad insustituible y punto clave en la economía del territorio es la cerámica y la fábrica-taller Primero de Enero, la cual se ha ido recuperando poco a poco. Al decir de sus propios trabajadores respira y produce ya platos hondos, jarrones, ceniceros, tazas para café, entre otras piezas vajilleras y accesorios sanitarios, todos con amplia demanda dentro y fuera del municipio.

Un nuevo parque fotovoltaico aporta energía para todo el territorio. . Foto: José Raúl Rodríguez Robleda
Un nuevo parque fotovoltaico aporta energía para todo el territorio. . Foto: José Raúl Rodríguez Robleda
Parque Foto Voltaico en La Isla

 

Ligado a lo anterior está la planta beneficiadora de caolín Julius Fucik, única de su tipo en el país y que aporta materia prima muy útil para las industrias de cerámica, refractaria y cosmética. “Avanzamos también en el caolín, aunque tenemos que perfeccionar algunas cosas”, comentó Reinoso, quien evitó cualquier viso triunfalista en lo alcanzado, pues “quedan reservas de eficiencia e insatisfacciones en aspectos como transporte, viales y ganadería, por solo mencionar tres”.

Como una de las fortalezas clasifica, sin duda, la empresa Pesca Isla, con poco más de 700 trabajadores y excelentes dividendos en la captura de plataforma y en la acuicultura. Además, exportan langosta, aleta de tiburón, tenca y pepino de mar a Canadá, la Unión Europea y el mercado asiático.

“La industria estuvo muy deprimida desde el punto de vista tecnológico, pero ya comenzaron a entrar las inversiones. Este sector debe prepararse para procesar los incrementos productivos a los que aspiramos en la agricultura, los cárnicos y los lácteos”, afirmó Castañola.

El turismo puede más

La tercera dimensión del Programa de Desarrollo Integral es la que menos avance muestra hoy, según reconoce la más alta autoridad política de la Isla, aunque en Cayo Largo del Sur —polo que le pertenece— crecen los turistas y las inversiones.

No obstante, se aprecian otras acciones inmediatas como la recuperación del emblemático hotel Colony y uno de sus eventos más llamativos: Fotosub; en tanto continúa pendiente la explotación de la zona sur como atractivo turístico, un entorno casi virgen y de incontables valores naturales.

Presente y futuro

El arreglo total del hospital Héroes del Baire, y que más de 10 mil personas se hayan beneficiado con agua potable en sus casas a través de una amplia inversión del Instituto de Recursos Hidraúlicos, así como un trabajo ascendente en la utilización de la energía renovable (incluye parques fotovoltaico y eólico, y dos plantas de biomasa), son otros frutos palpables del cambio socioeconómico que se experimenta en la segunda isla más grande del archipiélago cubano.

Lograr autoabastecerse en más renglones agrícolas que pueden ser cultivados allí; ganar hasta el final la batalla contra el marabú, crecer en la producción de miel y lograr un sostenido desarrollo ganadero, siguen siendo metas a corto plazo para un municipio considerado entre los tres más jóvenes del país, dado el promedio de edad de sus habitantes.

La recuperación de la industria de la cerámica es un hecho ya en la Isla. Foto: José Raúl Rodríguez Robleda
La recuperación de la industria de la cerámica es un hecho ya en la Isla. Foto: José Raúl Rodríguez Robleda

 

“No vivimos de añoranzas. Quizás no seamos nunca más la Isla de la Juventud de los años 80, pero lucharemos por darle a nuestro pueblo un futuro mejor, próspero y sostenible, en el que todos estamos comprometidos a aportar. Hay que trabajar mucho todavía, pero el camino está bien diseñado hasta el 2020. Lo que no hagamos será responsabilidad nuestra”, concluyó Ernesto Reinoso.

Otra vez el catamarán Río de Las Casas nos espera. El regreso de una ínsula con decenas de nombres en épocas pasadas estremece a más de un periodista. Sentir la hospitalidad, el trato amable y sobre todo esa humildad para mostrar lo que hacen sin altanerías ni estridencias sería necesario clonarlo en muchos lugares de Cuba. Poco a poco nos alejamos y el mar vuelve a separarnos, pero volveremos, seguro volveremos.

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