Horacio, el maestro de siempre

Horacio, el maestro de siempre

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Héroe del Trabajo de La República de Cuba, Horacio Rodríguez Quesada de ciudad de la habana, sindicato de la educación la ciencia y el deporte  29 de Abril 2004 .            Foto Robleda  y Agustín
Héroe del Trabajo de La República de Cuba, Horacio Rodríguez Quesada  . Foto Robleda y Agustín

 

Falleció Horacio,el maestro, que ganó el título de Héroe del Trabajo frente a cientos de niños, sus  alumnos de muchos años, quienes  de su mano aprendieron a admirar  a Martí y a saludar la bandera, conocieron los secretos de las exploraciones pioneriles, las fogatas y de  habilidades deportivas.

Para algunos poco diría su nombre, de apellidos Rodríguez Quesada, pero era alguien nada común, ya fuera en sus diarias tareas en el aula con sus niños —lo  que más apreciaba— como director  o dirigente sindical.

Nacido en 1923 en Sagua la Grande; hace apenas unos años, en el 2012, escribió para un concurso del adulto mayor que La Habana amorosa le había abierto los brazos como abre sus pétalos una  rosa. Es que el maestro escribía  poesía y también obras teatrales  para sus alumnos, y fue, era aún,  dibujante de historietas, las cuales publicó durante años en folletines y revistas en su época más  juvenil.

Ante el llamado de Fidel para la creación de las Milicias Nacionales Revolucionarias, se incorporó de inmediato. En 1961 tuvo  una destacada participación en la  campaña de alfabetización. Fundador del Sindicato de la Enseñanza, ocupó responsabilidades  en este. Participó como delegado en  todos los congresos de esa  organización y de la de Pioneros  desde su surgimiento.

Por su brillante trayectoria obtuvo diversas condecoraciones y reconocimientos, entre estos: el Premio Los Zapaticos de Rosa, la distinción por la Educación Cubana, la Rafael María de Mendive,  la medalla José Tey, las órdenes  Frank País y Lázaro Peña en todas sus categorías.

Jubilado desde 1987, nunca quiso quedarse en su casa a rumiar achaques y añoranzas, y por eso cada día iba voluntariamente a su escuela de muchos años, la Camilo Cienfuegos, en La Habana Vieja, y asesoraba a los maestros más jóvenes y realizaba otras  actividades con los pequeños. Lo  llamaron el Primer Guía de Pioneros, con los que trabajó hasta  el  2011, y su famosa banda de música, integrada por 120 niños, existió mientras Horacio la dirigió.

Era, sin duda, el héroe que guardaba hermosos secretos de la edad de oro de jóvenes, mujeres y hombres, generaciones que hoy también son historia; y hablaba de los Cinco como héroes que también fueron pioneros.

Ya en sus días finales, cuando transitaba por las calles de la  ciudad, eran sus niños de antaño  quienes lo guiaban. Un día se cayó  y un joven bicicletero lo cargó y  lo  llevó al policlínico. “Cómo no lo  voy a auxiliar, si ese es mi maestro  Horacio”, dijo cuando ya restablecido lo regresó a su casa.

En el año 2004 le fue conferido el título honorífico de Héroe del  Trabajo de la República de Cuba,  colofón simbólico de una vida dedicada al magisterio. “Pero ese es  solo un reconocimiento, que aprecio infinitamente, pero mi mayor  premio son mis niños, mis pioneros”, solía decir. Es que en Horacio  se hace realidad el pensamiento  martiano de que “héroe será solo  quien merezca serlo”. Y él lo mereció

6 comentarios en Horacio, el maestro de siempre

  1. Qué dicha tuve, de conocerlo, de ser otra de las alumnas que pasaron por sus manos, inigualable «EL DIRE», como todos los llamábamos, toda su vida dedicada al magisterio «magistralmente», y siempre con su carácter firme pero dulce, invariable, con aquella sonrisa discreta y su andar despacio, impacible. Nunca descansó, trabajó hasta su último día, suerte de hablarle cada vez que quería saber de él y oir como reconocía a Marbelita, además de estudiar casi crecí en su escuela Camilo Cienfuegos, mi madre fue maestra de allí, bajo su ejemplar mando. Me quedé con ganas de más de él, de saber de su trabajo. Pero dejó un legado, que no tengo que mencionar, todo el que lo conoció sabe de que hablo.
    La banda de la escuela, una de las que sobrevivió, gracias a él y a la también querida Olguita hasta que pudo, pues la perdimos mucho antes, por muchos años, la conocí muy bien, era fantástico verla y por suerte también participé.
    La Camilo como le decimos sus alumnos, única, aquellos viernes con el himno nacional, tocado a piano en vivo, y cantado por todos a viva voz, inolvidable. Los 28 de octubre con la imprescindible presencia de Osmani año tras año y los padres de Camilo muchas veces, las palabras grabadas en un audio que inundaba todo el patio y luego la flor en el malecón, de esperar cada año para rechinar de emoción. Las actividades de graduación, como el mayor evento de la vida, en escenarios fantásticos, imaginen, El Gran Teatro de La Habana, en aquella época. Y él estuvo siempre detrás de cada detalle.
    Hoy quiero recordarte con agradecimiento profundo y cariño verdadero, como el que profesan por ti todos los que por ahí, por tus manos, pasaron.
    Descansa en paz, que la escuela sigue bajo tu tutela. Y de tu nobleza y sabiduría, quedó algo, mucho, en cada uno de tus alumnos y colegas. Te recordaremos siempre. Gracias Dire.

  2. El Dire, como todos le deciamos cariñosamente! Me emocionaba el saber de el, una vez ya terminada la primaria, y me hubiera gustado muchisimo verlo en sus ultimos años, siendo ya yo un hombre, y no es flaquito jimagua, como el me llamaba. Hace unos dias hablaba de el con mis hermanos y nos dio mucha nostalgia, recordar aquella majestuosa banda, que erizaba a cualquiera, de oir o ver a su banda. Estoy super orgulloso de haber sido su estudiante. Incluso me gustaria muchisimo revitalizar la banda de musico de la Camilo. Si alguien se suma a la idea, por favor contactenme: ronhc2000@yahoo.com.
    Un abrazo Dire!
    Alxander, en la Camilo del 80 al 86.

  3. gran hombre, mi respeto hacia él, nunca se me olvida con que dedicación mos enseñaba a todos la disciplina y a la vez a gozar de la banda en la escuela Camilo Cienfuegos, GRACIAS POR HABER SIDO EL GRAN MAESTRO QUE FUISTE, EPD.

  4. Que tristeza! Fui alumno de ese gran maestro durante mi 3er y 4to grado en la decada de los 1950 cuando fui alimno del Colegio Emerson, localizado en Trocadero 305, La Habana. Nos fuimos de Cuba en 1956 y no logre verlo mas. Es solamente ahora que me entero de su fallecimiento y de su condecoracion come Heroe del Trabajo! Nadie mejor merecido! Mis recuerdos de Horacio a esa temprana edad han sido para mi una fundacion maravillosa de lo que me esperaba en mi carrera academica, aunque la mayoria de esos anos fueron en los EEUU. La marca que dejo en mi persona, sembrando mis deseos de seguir en mis estudios, llegaron a ayudarme en realizar mis metas (llegue a recibir un PhD en neurosicologia). Hoy, a los 68 anos de edad, son personas como el «Profe» al igual que los directores del Emerson en esos anos (Primitivo y Adolfina Miranda) a quienes les debo mis exitos academicos y profesionales. Gracias, Horacio Rodriguez Quesada, por haber abierto en mi el deseo de seguir aprendiendo!

    Y como favor, sin saber si se realizara o no, si esta misiva les llega as sus hijos Horacio o Zoe, que se pongan en contacto conmigo! Gracias!

    Paul Rosete Lecuona
    Colegio Emerson
    Alumno desde Primaria hasta 4to grado
    1953 – 1956

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