Dislexia: trastorno común  de la lectura

Dislexia: trastorno común de la lectura

 

Clarissa vive consciente de su problema y se limita; mientras Celia Mara, su madre, estimula su empeño y le busca otros mecanismos compensatorios que le permitan aprender. Foto: Tomada de www.youtube.com
Clarissa vive consciente de su problema y se limita; mientras Celia Mara, su madre, estimula su empeño y le busca otros mecanismos compensatorios que le permitan aprender. Foto: Tomada de www.youtube.com

 

Clarissa es inteligente, pero tiene miedo, no quiere expresarse. Está consciente de su  problema y se limita. Celia  Mara, con la visión de madre, estimula el empeño de la hija y busca otros mecanismos  compensatorios que favorezcan el aprendizaje. La subtrama de la  novela brasileña Dos caras ha traído a  colación el tema de la dislexia, del que  muy poco se habla aunque es bien conocido en el ámbito pedagógico.

La escena en que la muchacha realiza el examen oral frente al rector de la universidad Pessoa de Moraes deja explícitamente demostrado que ella domina los conocimientos  y que solo bastan la seguridad y la confianza. El profesor le dio niveles de ayuda,  la incitó y compensó. Al final Clarissa  venció las preguntas y se ganó la posibilidad de iniciar los estudios superiores.

Contrario a lo que muchas personas puedan pensar, la dislexia no es  una enfermedad, ni un padecimiento,  sino un trastorno de la lectura, específico del aprendizaje, perfectamente  superable si quienes lo tienen  cuentan con el vital apoyo de la familia  y la maestría —en toda la extensión  de la palabra— de los educadores,  sobre todo de aquellos que trabajan  los primeros grados de la enseñanza  primaria.

Motivados por el asunto, Trabajadores dialogó con la Doctora en Ciencias Pedagógicas María Mercedes  Arredondo Kassabb, profesora titular  de la Facultad de Educación Infantil  de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona, quien   realiza estudios sobre el lenguaje escrito y otras líneas de investigación  relacionadas

Con una experiencia pedagógica de cerca de 40 años, la profesora María Mercedes Arredondo Kassabb realiza estudios sobre el lenguaje escrito y en otras líneas de investigación relacionadas.  Foto: Agustín Borrego
Con una experiencia pedagógica de cerca de 40 años, la profesora María Mercedes Arredondo Kassabb realiza estudios sobre el lenguaje escrito y en otras líneas de investigación relacionadas. Foto: Agustín Borrego

 Lectura y escritura: un solo proceso

Según explicó la profesora Kassabb el aprendizaje de la lectura y la escritura no ocurre como un proceso  aislado, sino que parte del lenguaje oral. Por eso es tan importante  la estimulación que el niño recibe  desde que nace, de los padres, de  quienes conviven con él. Entonces,  la dislexia es un trastorno de la lectura, con un componente neurológico, que de alguna manera —y por lo  antes expuesto— también afecta la  escritura.

Muchos autores plantean que los problemas de la lectoescritura tienen un fuerte sustento pedagógico  debido a ese proceso de enseñanza-aprendizaje, de los métodos que  se emplean. Sin embargo, estudios  neurológicos señalan que los disléxicos no pueden leer, aunque co nozcan la letra, porque existe un problema de base. Otros especialistas de Neurociencias consideran  que la lectura guarda estrecha relación con dos vías de decodificación  de formas gráficas para la lectura.

La lectura —aseveró— no es más que decodificar y comprender  formas gráficas, porque las letras, es decir las grafías, cuando forman sílabas, palabras, adquieren un significado. ¿Qué  pasa con el disléxico?, pues articulan  sonidos, pero a la hora de interpretar  la letra no lo logran. Entonces tienden  a confundirse.

“Los investigadores señalan que la dislexia es muy común, porque no todos somos grandes lectores, ni siempre somos capaces de interpretar y comprender lo que leemos. Ahora, si difícil es leer, mucho más complejo resulta escribir, es conformar las  palabras estructuralmente con cada  una de esas grafías.

“Debemos tener en cuenta que nuestro idioma tiene adecuaciones de letras tales como s-z-c y b-v, y hay trazos que se escriben hacia abajo como la  q, la j, la p, la g, lo cual hace que muchos  a la hora de escribir los cambien, omi tan o transcriban de manera diferente. También sucede en el plano oral.

“Hay quienes lo consideran como un trastorno fonema-fonemático; no escucho el sonido correctamente y así lo transfiero a la lectura y a la escritura. Por eso se dice  que el maestro tiene que ser ejemplo  respecto a la pronunciación y articulación de los sonidos, al igual  que la familia. A los niños hay que  hablarles claro, preciso, coherente,  enseñarles todo lo que les rodea,  para que amplíen el  vocabulario y  aprendan significados”.

Señales para los maestros

Hoy con el empleo de las nuevas tecnologías —¡algo maravilloso!— la familia pierde contacto con el libro, por  eso es tan importante la lectura que  pudiéramos hacer los fines de semana. Es preciso que el pequeño intercambie con el papel, que comparta  con los padres las ilustraciones y, a su  vez, las comenten.

A veces con el libro en la mano, y todavía sin saber leer, el niño  narra el cuento luego de que alguien se lo ha leído. Esas son las lecturas adivinatorias, y a través de ellas se fomenta  el amor por esta actividad. Luego, en  la escuela, al descubrir las primeras  letras manifiesta las ansias por conocer, de ahí que la estimulación sea  esencial. Nadie aprende a hablar por  sí solo, necesita de los demás.

Cuando el escolar cursa primer o segundo grado  no se considera un trastorno, pues ese es el momento de adquirir los códigos. En la medida en que avanza en la enseñanza (en tercero y cuarto grados) el disléxico rechaza la lectura, no quiere leer; se siente presionado y ansioso cuando debe hacerlo. También omite sonidos o los cambia por otros. Esas dificultades en el aprendizaje son señales para  los maestros.

El aprendizaje de la lectura y la escritura no ocurre como un proceso aislado, sino que parte del lenguaje oral. Por ello es muy importante la estimulación que el niño recibe desde que nace. Foto: Agustín Borrego
El aprendizaje de la lectura y la escritura no ocurre como un proceso aislado, sino que parte del lenguaje oral. Por ello es muy importante la estimulación que el niño recibe desde que nace. Foto: Agustín Borrego

Por eso resulta esencial dar un seguimiento al diagnóstico desde que el alumno cursa prescolar. El docente debe conocer cómo recepciona los  sonidos e introduce las grafías; estar  atento a si evoluciona o no, si tiene dificultades logopédicas (en esas edades  hay cambios en la dentadura) y buscar mecanismos para una adecuada  colocación de la lengua que después le  permita  pronunciar correctamente.

Nuestro idioma es muy fonético, por eso el niño debe aprender a discriminar auditivamente. Por ejemplo,  no es lo mismo dedo que pelo. Por ello  el maestro de primer grado tiene que  ser un modelo lingüístico, los sonidos  no solo se escuchan, sino se interpretan y escriben.

¿Es posible vencer este trastorno?

¡Claro!, con un buen maestro, y si  es necesario, de manera temprana, asistirnos de un especialista en Logopedia.  Los padres tienen que dejar a un lado el  hecho de tener tantas horas a un niño  frente a la tecnología. Nada más preciado que tomarlo de la mano, llevarlo a la  esquina, enseñarle un árbol y tejer una  historia a su alrededor.

Si en el aula el maestro detecta un alumno disléxico puede darle niveles  especiales de ayuda. Eso fue lo que hizo el rector en la novela brasileña, estimuló y compensó a Clarissa, y le dijo: “¡Tú puedes, eres capaz!”

Según fuentes consultadas, la dislexia es más frecuente en los hombres que en las mujeres. Ilustres  personalidades de las ciencias, la  cultura y el arte fueron disléxicos,  entre ellos Albert Einstein, Vincent van Gogh, Leonardo  da Vinci, Hans Christian Andersen y la  actriz Whoopi Goldberg.

3 comentarios en Dislexia: trastorno común de la lectura

  1. Como debe ser tratado un niño Disléxico en la Secundaria?
    Me refiero en el colegio. Ya paso por seis años agobiantes de la primaria en un colegio que no tienen la mínima idea que un niño disléxico debe tener situaciones diferentes y ahora que entra a Secundaria estoy luchando porque le permitan llevar un iPad para que se ayude fotografiando y tomando vídeos de lo que sus maestros expongan en clase y el vuelva a verlos cuantas veces requiera en casa para comprender mejor.

    Yo quiero pedirles que cola experiencia que ustedes tienen me ayudaran a redactarle una carta al colegio para decirles que requiere de ayuda un niño disléxico en secundaria, de verdad se los agradecería

    • Juan Manuel, leí su comentario con detenimiento, pero no tengo elementos suficientes para buscar consejos con un especialista, o con la propia profesora que sirvio de fuente para este trabajo. Por favor, escriba más detalles sobre la situación del niño, incluyendo su localizacion… mi correo es alina.lotti@trabajadores.cu
      seguro lo ayudaremos.

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