El sindicato y la práctica: primeras escuelas para dirigentes sindicales

El sindicato y la práctica: primeras escuelas para dirigentes sindicales

Regla María Águila Hernández, funcionaria del Departamento de Organización de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), tiene una amplia experiencia en la capacitación de los cuadros sindicales. Es Licenciada en Educación, en la especialidad de Historia y Ciencias Sociales; Máster en Ciencia Política, y acumula más de 30 años en la docencia. Ha sido profesora de Economía, metodóloga nacional,  subdirectora docente y directora de lo que fue la escuela nacional de cuadros sindicales Lázaro Peña. Por todo ello, sus consideraciones sobre la preparación y capacitación de quienes dirigen  los diferentes niveles de la CTC y los sindicatos, como está refrendado en uno de los objetivos aprobados en el XX Congreso de esa organización, son muy autorizadas. La integración del sistema de escuelas políticas precisa a adecuar las acciones para garantizar la capacitación de los dirigentes sindicales. ¿Qué se ha definido al respecto? Esa integración asume la superación, preparación y capacitación de cuadros y dirigentes de las organizaciones políticas y de masas, con el objetivo de brindar un sistema de manera integral, con prioridad en la atención a la reserva en los diferentes niveles y estructuras. Se cuenta con entrenamientos, cursos de actualización y educación postgraduada. La CTC, en su carácter rector, continúa capacitando a los dirigentes sindicales que actúan en las organizaciones de base. El sindicato y la propia práctica son las primeras escuelas, unida a la capacitación básica.  También existe la preparación especializada en correspondencia con las exigencias y las problemáticas del trabajo en determinados sectores, ramas o colectivos laborales, por lo que se imparten conferencias de actualización de contenidos sindicales y se realizan seminarios, talleres, clases prácticas para propiciar el manejo de las normas jurídicas y un conjunto de tareas que fortalecen y complementan las actividades a ejecutar en la relación teoría-práctica. La CTC ha definido que la capacitación de los dirigentes sindicales de base debe ser de forma sistemática y sistémica, en interrelación con otras acciones que contribuyan a lograr un mejor desempeño de la labor.  El informe presentado en la Comisión número 1 del XX Congreso de la CTC al referirse al tema afirma: “La mayor deficiencia (…) está localizada en la instancia municipal de los sindicatos, donde no existe plena conciencia de la importancia de la tarea, y por tanto, no logran convertirla en una prioridad”. ¿Qué consideraciones puede hacer al respecto? Los organismos de dirección municipales, a partir del proceso orgánico realizado, renovaron un número importante de cuadros sindicales. Esa situación exige que nos concentremos en la preparación, teniendo en cuenta las carencias de la formación y el sentido de pertenencia, entre otros elementos de influencia. En las estructuras municipales el estilo de trabajo es muy operativo. Los cuadros, en ocasiones, se dispersan en muchas tareas no esenciales, dada la poca experiencia, y aunque reconocen la importancia de la preparación, no la priorizan. Esto nos exige identificar las necesidades a través de un diagnóstico. Se ha planteado que cada sindicato debe darle la mayor prioridad a esa tarea. ¿Cómo deben laborar y qué hacer en ese sentido? Para poder concebir una tarea como prioridad lo primero a tener en cuenta son los conceptos claros sobre lo que se quiere hacer y cómo realizarlo, proyectarla en un sistema, organizarla, instrumentarla, controlarla y evaluar sus resultados. Para eso es necesario conocer a las personas, los objetivos de trabajo de la organización y las particularidades del contexto donde actúan, teniendo como método esencial la vinculación con los trabajadores. En los espacios, escenarios y vías que tiene el sindicato para realizar la labor de capacitación tiene que dar la mayor validez al proceso de capacitación. Los dirigentes deben sentirse motivados por prepararse.  ¿Cuáles son las directrices principales que se han definido para hacer de la capacitación una fortaleza del movimiento sindical? Está ante todo, la autopreparación. Es un factor clave. Además, la disciplina, la planificación, su proyección y control; el trabajo con prioridades; la responsabilidad y la laboriosidad. Las secciones sindicales cuentan con los documentos rectores: los Estatutos de la CTC, los objetivos de trabajo aprobados en el XX Congreso y las orientaciones, indicaciones y reglamentos. La tarea de capacitar se define y se controla a través de una estrategia que es analizada y aprobada en el Secretariado ejecutivo nacional de la CTC. También se ha señalado que deben aprovecharse todos los espacios posibles para favorecer la preparación de los dirigentes. En su opinión, ¿qué puede realizarse para materializar ese propósito? Existen dos direcciones principales: la preparación integral de los cuadros profesionales y la capacitación básica de los dirigentes de la base. Se debe identificar y desarrollar con prontitud dónde están las principales carencias en la actuación de los cuadros sindicales para dirigir posteriormente las acciones. La capacitación a quienes dirigen en la base se centra a su vez en dos direcciones: la básica y la formación especializada. El aula elemental es un eslabón esencial. La vinculación de los cuadros con los dirigentes de base debe ser un ejercicio de capacitación, en el cual se puntualicen los conceptos y analicen de los problemas. Foto: César A. Rodríguez
Regla María Águila Hernández / Foto: César A. Rodríguez

Regla María Águila Hernández, funcionaria del Departamento de Organización de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), tiene una amplia experiencia en la capacitación de los cuadros sindicales.

Es Licenciada en Educación, en la especialidad de Historia y Ciencias Sociales; Máster en Ciencia Política, y acumula más de 30 años en la docencia.

Ha sido profesora de Economía, metodóloga nacional,  subdirectora docente y directora de lo que fue la escuela nacional de cuadros sindicales Lázaro Peña.

Por todo ello, sus consideraciones sobre la preparación y capacitación de quienes dirigen  los diferentes niveles de la CTC y los sindicatos, como está refrendado en uno de los objetivos aprobados en el XX Congreso de esa organización, son muy autorizadas.

La integración del sistema de escuelas políticas precisa a adecuar las acciones para garantizar la capacitación de los dirigentes sindicales. ¿Qué se ha definido al respecto?

Esa integración asume la superación, preparación y capacitación de cuadros y dirigentes de las organizaciones políticas y de masas, con el objetivo de brindar un sistema de manera integral, con prioridad en la atención a la reserva en los diferentes niveles y estructuras.

Se cuenta con entrenamientos, cursos de actualización y educación postgraduada.

La CTC, en su carácter rector, continúa capacitando a los dirigentes sindicales que actúan en las organizaciones de base. El sindicato y la propia práctica son las primeras escuelas, unida a la capacitación básica.

También existe la preparación especializada en correspondencia con las exigencias y las problemáticas del trabajo en determinados sectores, ramas o colectivos laborales, por lo que se imparten conferencias de actualización de contenidos sindicales y se realizan seminarios, talleres, clases prácticas para propiciar el manejo de las normas jurídicas y un conjunto de tareas que fortalecen y complementan las actividades a ejecutar en la relación teoría-práctica.

La CTC ha definido que la capacitación de los dirigentes sindicales de base debe ser de forma sistemática y sistémica, en interrelación con otras acciones que contribuyan a lograr un mejor desempeño de la labor.

El informe presentado en la Comisión número 1 del XX Congreso de la CTC al referirse al tema afirma: “La mayor deficiencia (…) está localizada en la instancia municipal de los sindicatos, donde no existe plena conciencia de la importancia de la tarea, y por tanto, no logran convertirla en una prioridad”. ¿Qué consideraciones puede hacer al respecto?

Los organismos de dirección municipales, a partir del proceso orgánico realizado, renovaron un número importante de cuadros sindicales. Esa situación exige que nos concentremos en la preparación, teniendo en cuenta las carencias de la formación y el sentido de pertenencia, entre otros elementos de influencia.

En las estructuras municipales el estilo de trabajo es muy operativo. Los cuadros, en ocasiones, se dispersan en muchas tareas no esenciales, dada la poca experiencia, y aunque reconocen la importancia de la preparación, no la priorizan. Esto nos exige identificar las necesidades a través de un diagnóstico.

Se ha planteado que cada sindicato debe darle la mayor prioridad a esa tarea. ¿Cómo deben laborar y qué hacer en ese sentido?

Para poder concebir una tarea como prioridad lo primero a tener en cuenta son los conceptos claros sobre lo que se quiere hacer y cómo realizarlo, proyectarla en un sistema, organizarla, instrumentarla, controlarla y evaluar sus resultados. Para eso es necesario conocer a las personas, los objetivos de trabajo de la organización y las particularidades del contexto donde actúan, teniendo como método esencial la vinculación con los trabajadores.

En los espacios, escenarios y vías que tiene el sindicato para realizar la labor de capacitación tiene que dar la mayor validez al proceso de capacitación. Los dirigentes deben sentirse motivados por prepararse.

¿Cuáles son las directrices principales que se han definido para hacer de la capacitación una fortaleza del movimiento sindical?

Está ante todo, la autopreparación. Es un factor clave. Además, la disciplina, la planificación, su proyección y control; el trabajo con prioridades; la responsabilidad y la laboriosidad.

Las secciones sindicales cuentan con los documentos rectores: los Estatutos de la CTC, los objetivos de trabajo aprobados en el XX Congreso y las orientaciones, indicaciones y reglamentos.

La tarea de capacitar se define y se controla a través de una estrategia que es analizada y aprobada en el Secretariado ejecutivo nacional de la CTC.

También se ha señalado que deben aprovecharse todos los espacios posibles para favorecer la preparación de los dirigentes. En su opinión, ¿qué puede realizarse para materializar ese propósito?

Existen dos direcciones principales: la preparación integral de los cuadros profesionales y la capacitación básica de los dirigentes de la base.

Se debe identificar y desarrollar con prontitud dónde están las principales carencias en la actuación de los cuadros sindicales para dirigir posteriormente las acciones.

La capacitación a quienes dirigen en la base se centra a su vez en dos direcciones: la básica y la formación especializada. El aula elemental es un eslabón esencial.

La vinculación de los cuadros con los dirigentes de base debe ser un ejercicio de capacitación, en el cual se puntualicen los conceptos y analicen de los problemas.

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