Compuestos marinos para sanear la salud y el ambiente

Compuestos marinos para sanear la salud y el ambiente

“Hubo un antes y un después del tratamiento de biorremedación en Punta Majagua, Cienfuegos”.
“Hubo un antes y un después del tratamiento de biorremedación en Punta Majagua, Cienfuegos”.

El trasiego de combustibles genera, cada cierto tiempo, derrames y acumulaciones que dañan ecosistemas cubanos. Así ocurrió, por ejemplo, con el buque Aida, en 1992, que encalló contra una roca en la Bahía de Cienfuegos; o en Punta Majagua, de la propia ciudad centrosureña, donde el abandono de añejos tanques contaminó la existencia de toda una comunidad.

En ambos casos, microorganismos “cultivados” por investigadores cubanos del Centro de Bioproductos Marinos (CEBIMAR) solucionaron el problema. Es la línea principal de una organización que diez años después de creada produce también compuestos naturales para productos cosméticos e investiga a largo plazo terapias contra el cáncer.

“Hemos ido siempre al diseño de investigaciones aplicadas, para que los resultados no se archiven”, comenta Roberto Núñez Moreira, director del CEBIMAR, e Ingeniero Químico con grado de Doctor en Ciencias. Esa estrategia resuelve emergencias del país pues controló el efecto de choques entre buques petroleros en la bahía de Matanzas, derrames tras el paso del Huracán Sandy, en Santiago de Cuba, o recalos de vertidos arrastrados por las corrientes hasta las arenas de Varadero.

Además, la entidad ofrece herramientas para la cooperación internacional, como una técnica microbiológica desarrollada cuando la explosión de una plataforma de British Petróleum en el Golfo de México impactó también la zona cubana. “Cuba tiene herramientas y personal preparado para enfrentar derrames. La situación del Golfo fue una escuela, porque nos permitió crear una estrategia entre todos los centros que participamos y actuar con eficiencia”; describe Núñez.

Los derrames al mar ponen en tensión los mecanismos de defensa microbiológica desarrollados en Cuba
Los derrames al mar ponen en tensión los mecanismos de defensa microbiológica desarrollados en Cuba

Sin embargo, la eficacia de los procedimientos de “biorremedación” (como llaman a la técnica de emplear microorganismos para que “se coman” el combustible) es solo uno de los resultados de 25 años de estudio por parte de los especialistas que en 2005 hicieron nacer a CEBIMAR.

“Estamos trabajando con algunos compuestos detectados en especies marinas para ver sus potencialidades en el tratamiento de enfermedades en las cuales los medicamentos ‘clásicos’ generan hoy más costos que beneficios”, revela el subdirector Miguel David Fernández.

Como el desarrollo de fármacos supone largos procesos de validación y ensayos clínicos, los expertos adelantan camino al centrarse en la cosmética y fabricar extractos que se agregan a los jabones y la pasta dental fabricados hoy por la empresa SUCHEL REGALO.

Tratamiento en Cayo Santa María.
Tratamiento en Cayo Santa María.

“Son productos que tienen que ver con la higiene y la estética, pero también con la medicina. Hoy existe una relación muy directa entre el estilo de vida, la higiene y la epidemiología de las sociedades; por eso procuramos agregar valor `cosmecéutico` o `nutricéutico` a los artículos de aseo y los alimentos”; agrega Fernández.

Todas las investigaciones deben incluir el cuidado del medio ambiente y la sostenibilidad en la explotación de la biodiversidad marina, como condición primera, afirman los científicos. “Somos ante todo un centro de investigación: desarrollamos productos a partir de una planta acuática, pero en colaboración con otros institutos estudiamos la estacionalidad y el crecimiento de esa planta, y así creamos la estrategia de no depredarla. La podemos usar en función del ser humano, pero sin que la pierdan nuestros hijos y nietos.”, explica el director.

Además, se suma la responsabilidad social de una institución estatal. “No es vender un producto por venderlo. Podemos hacernos millonarios vendiendo un cultivo que funcione un lugar y en otro no. Lo que nosotros hacemos es una evaluación ambiental para ver cuál es la solución más factible para sanear, por ejemplo, la contaminación de la Refinería de La Habana, y de paso se mantenga por largo tiempo, aunque eso signifique que no nos contraten más”, expone Núñez.

Pero la rentabilidad no deja de ser preocupación en CEBIMAR: Como resultado de la “actualización” económica en Cuba, los centros científicos deben procurar al menos una parte de su financiamiento. Ese umbral ya lo superaron en la entidad habanera, según el director fundador: “Nosotros queríamos autofinanciarnos y lo logramos, e incluso obtuvimos utilidades en 2013 y 2014. No estamos hablando de ganancias gigantescas, pero sí las suficientes para mejorar algo el salario de los trabajadores”, apunta.

No obstante, 40 mil pesos de utilidades en el último año apenas es un salto de liebre para las potencialidades de crecimiento que tiene un centro con probada demanda internacional de sus prestaciones. “No solo nos interesa sustituir importaciones, sino captar divisas para el país y así también mejorar nuestro equipamiento. Siempre se necesita apoyo para eso, porque depende de empresas que se dedican a la exportación y es algo que por nuestro objeto social no podemos hacer libremente”; aclara Nuñez. Que se abran las compuertas entonces.

El subdirector Miguel David Fernández (izquierda) y el director Roberto Núñez (derecha) llevan más de dos décadas investigando juntos la utilidad de especies marinas.
El subdirector Miguel David Fernández (izquierda) y el director Roberto Núñez (derecha) llevan más de dos décadas investigando juntos la utilidad de especies marinas.

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