Buen rumbo de las asambleas

Buen rumbo de las asambleas

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Por suerte, en la mayoría de las asambleas de presentación del plan de la economía de sus entidades, los trabajadores avizoran los asuntos que podrían afectar el cumplimiento de este.

El momento es ideal para escuchar el criterio de los integrantes de los colectivos laborales y en esta ocasión lo es mucho más, pues  discuten las formas y sistemas de pago según lo establecido en la Resolución 17.

La 17, diseñada a partir de la relación del gasto de salario por el valor agregado bruto (VAB),  tiene como objetivo incrementar la productividad del trabajo, reducir los gastos y los costos, elevar los niveles de producción o servicios con la calidad requerida, el aprovechamiento de la jornada laboral e incrementar la eficiencia de la empresa estatal socialista cubana.

Los trabajadores han ido interiorizando el cambio profundo que implica  su aplicación, y como consecuencia las asambleas han pasado de reuniones meramente informativas y formales a discusiones sobre asuntos puntuales de cada colectivo.

Con el nuevo sistema de pago recibirán más beneficios los colectivos  que tengan el ahorro como una práctica consciente, donde se administren adecuadamente los recursos y respeten los contratos: en la que la  planificación sea eficiente.

Por el contrario, un plan mal concebido, mal contratado, sin rigurosidad en los precios de ventas, sin control de los gastos repercutirá negativamente en el bolsillo del trabajador.

Y esto, por suerte también, es de conocimiento casi generalizado de los colectivos, de ahí que varios trabajadores alerten a sus administraciones: “No pueden sorprendernos al final del mes sobre giros en los gastos de teléfono o en servicios comprados u otras cuestiones que encarecen el proceso productivo; hay que  estar al tanto de la gestión económica, exigir el cumplimiento de las obligaciones financieras, establecer estudios del trabajo y su normalización, cumplir y respetar los precios que se fijen a las materias primas y los productos”.

Estas cuestiones son responsabilidad de todos, incluida la sección sindical. Y, por suerte, no son pocos los intercambios que puntualizan en la responsabilidad colectiva.

Como premisa, los trabajadores  villaclareños durante las asambleas que actualmente se desarrollan, expresan la disposición de cumplir, no obstante manifiestan diversas preocupaciones. Entre ellas el deterioro de la maquinaria tecnológica y la falta de piezas de repuesto.

Este aspecto  fue analizado  en  las fábricas de conserva Los Reinados y Mata del municipio de Cifuentes y en las entidades de la cadena cubana del pan, y los carteros exponen la inexistencia de piezas y talleres que se dediquen a la reparación de sus bicicletas, por citar algunos ejemplos.

Otro planteamiento recurrente es la necesidad de garantizar las materias primas que respalden el plan: los del sector alimentario explicaron que deben evitarse los tradicionales incumplimientos en el suministro de aceite y harina, se refirieron del mismo modo a la entrega en tiempo de vegetales y frutas que debe aportar la agricultura y la falta de envases, igualmente los del comercio enfatizaron en la necesidad de abastecer sistemáticamente el mercado industrial  con productos como jabón y pasta.

En otras entidades como la textilera Desembarco del Granma detallaron que solo está garantizada la hilaza para la producción del primer trimestre. Los de  la Inpud Primero de Mayo y la fábrica de Traviesas exigieron la llegada en tiempo de los insumos para  evitar la discontinuidad en el flujo productivo.

En otras asambleas discrepan los índices de distintos indicadores económicos y expresan inconformidades con la planificación de los gastos generales y los gastos de salario, y esto  ¡por suerte! , evidencia mejor preparación tanto de administrativos como de trabajadores.

A estas asambleas ha de irse con el convencimiento de que los  planes, por lo general, se han basado en el uso racional de la fuerza de trabajo, el crecimiento de la productividad a partir del VAB y el aumento del salario medio en correspondencia con los resultados del trabajo y en proporciones adecuadas con el incremento de la productividad, pero esto si no es cuestión de “suerte”, ello implica la certeza de ir en busca de la eficiencia  y por lo visto lleva un buen rumbo.

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