Desempleo y economía fuera de la balanza

Desempleo y economía fuera de la balanza

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Las noticias de que la economía mundial se está recuperando más rápido de lo previsto y que el 2014 representa el mejor año para el crecimiento desde 2005 no dejan de ser buenas; pero es prudente ir más allá de las cifras de los titulares y analizarlas en detalle; hacerlo puede ofrecer un panorama diferente y preocupante.

El informe Tendencias Mundiales del Empleo 2014 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) muestra con claridad que la modesta recuperación económica no se ha traducido en una mejoría de los mercados laborales en gran parte de los países.

Los beneficios de las empresas están en alza y los mercados de valores mundiales esperan otro año de abundancia, mientras que al mismo tiempo los ingresos de los hogares están detenidos.

Las compañías han preferido acumular efectivo o recomprar sus propias acciones, en vez que invertir en la capacidad productiva y en la creación de empleo; en parte, este es el resultado de una debilidad prolongada de la demanda agregada, tanto a nivel nacional como mundial; elemento que se ve agravado por las incertidumbres sobre dónde se originarán las nuevas fuentes de demanda laboral y las políticas públicas, por ejemplo: sobre la reforma del sector financiero.

El desempleo sigue en niveles inaceptablemente altos y se prevé que globalmente aumente desde los actuales 202 millones de personas en paro hasta casi 208 para el 2015.

En los países en desarrollo, el empleo informal sigue estando muy extendido, y el ritmo de las mejoras en la calidad está disminuyendo, lo que provoca que un número menor de trabajadores están saliendo de la pobreza; la cifra de los que se encuentran en extrema pobreza –viviendo con menos de 1,25 dólares al día– disminuyó solo en 2,7 % a nivel mundial, una de las tasas más bajas de la última década, a excepción de los años inmediatos a la crisis.

Muchas de las personas que sí trabajan ocupan plazas de baja calidad, con frecuencia temporales, o están involuntariamente a tiempo parcial; además de que el promedio de los salarios reales ha caído o se ha ralentizado en numerosas economías de naciones avanzadas como Japón, el Reino Unido, Estados Unidos y España.

Las nuevas cifras muestran que en países con tasas de desempleo similares puede haber una diferencia sustancial en las tendencias del mercado de trabajo; mientras que Estados Unidos y Alemania tenían cifras de desempleo de alrededor de 6,3 % entre 1970 y 2013, los períodos de despido eran en promedio más breves en el mercado laboral de EE. UU. que en el alemán. En Francia, donde los valores han sido alrededor del 30 % más alto que en el país germano desde 1991, un trabajador desempleado suele necesitar menos tiempo para encontrar un trabajo que en Alemania.

En las naciones en desarrollo la situación es diferente, los trabajadores transitan más rápidamente de un período de desempleo al de empleo que en las economías avanzadas, pero esto se debe a que con frecuencia pasan a un trabajo en el sector informal.
El número de personas que entraron a trabajar en México y los que abandonaron el mercado de trabajo entre el 2011 y 2012 eran, respectivamente, 3,7 % y 69 % más alto que en EE. UU., donde la rotación de la mano de obra es más elevada.

En varios sectores se han producido ganancias, pero éstas se invierten sobre todo en los mercados de activos y no en la economía real, perjudicando así las perspectivas de puestos laborales a largo plazo. De continuar la tendencia actual, serán creados 200 millones de puestos adicionales para el 2018, crecimiento inferior a la cifra necesaria para absorber el número creciente de trabajadores necesitados de ocupación.

Un cambio urgente hacia políticas más favorables para el empleo y un incremento de los ingresos derivados del trabajo impulsarían el crecimiento económico y la creación de ocupaciones, afirma el informe de la OIT. Es crucial fortalecer los pisos de protección social y promover la transición hacia el empleo formal, lo que contribuiría también a apoyar la demanda agregada y el crecimiento mundial.

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