Fundación de las primeras villas: ¿El huevo, la gallina, Sancti Spíritus o Camagüey?

Fundación de las primeras villas: ¿El huevo, la gallina, Sancti Spíritus o Camagüey?

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En este almanaque del MINTUR se reconoce a Camagüey como la cuarta Villa, un hecho no probado por la historiografía
En este almanaque del MINTUR se reconoce a Camagüey como la cuarta Villa, un hecho no probado por la historiografía. Fotos de la autora

Por Elisdany López Ceballos, Ana Margarita González y Gretel Díaz Montalvo

La lógica de mi vecina pudiera apropiarse del pensamiento de no pocos padres, hijos, cubanos en general: “¿Cómo le explico a mi niña que Sancti Spíritus es la cuarta villa fundada por Velázquez, si ella misma vio los bombos y platillos en los spots que anunciaban la celebración de Camagüey antes? Tengo 40 años y esa no es la sucesión que me enseñaron”, sustenta.

Con el medio milenio a la vista, ya la teoría de quién nació primero no alude al huevo o a la gallina, sino a las distintas ciudades que surgieron en tiempos de colonizadores y carabelas. Después de que muchísimas generaciones asumieran el orden reconocido por la historiografía, criterios encontrados confunden en una polémica cuya repercusión algunos preferirían atenuar.

Nunca antes ocupó tanto a los estudiosos de un lado y de otro el hecho de revertir la cronología que todos aprendimos en nuestros años escolares; al menos, jamás fue el tema tan mediático. ¿Acaso era un asunto que desataría las dudas únicamente cuando los 500 años tocaran a la puerta? Trabajadoressigue las huellas del tiempo, sin ser absoluto, pero con ansias de poner sobre la mesa la verdad histórica aún vigente.

Argumentos

Carlos Gómez no niega la posibilidad de reconocer otro orden, siempre que aparezcan pruebas científicas que así lo demuestren.
Carlos Gómez no niega la posibilidad de reconocer otro orden, siempre que aparezcan pruebas científicas que así lo demuestren.

Las Cartas de Relación del repartidor de indios, las respuestas de los Reyes Católicos al Adelantado Diego Velázquez y de Cuellar y la Historia de las Indias, escrita por Fray Bartolomé de Las Casas, resultan, de acuerdo con los expertos, documentos de obligada consulta para acercarse al proceso fundacional de las primeras siete villas.

Carlos Gómez, Máster en ciencias históricas, regionales y locales y profesor auxiliar de la Universidad de Ciencias Pedagógicas (UCP) de Sancti Spíritus, añade a los escritos mencionados otros que permiten acercarse a la verdad instituida hasta hoy:

“Ya en 1520 la cartografía identificaba la ubicación de las villas: desde Baracoa como primera en la lista hasta Santiago de Cuba como la séptima. Además, todos los textos escolares emitidos, de la neocolonia a la actualidad, siguen el orden que la ciencia histórica ha podido probar, igual las investigaciones de eminentes estudiosos como Hortensia Pichardo y Fernando Portuondo. El plan político-militar seguido por Velázquez siempre marcó la ruta por el sur, debido al conocimiento previo que habían ganado los españoles en el descubrimiento y ocupación de tierras caribeñas, entre ellas, La Española, Puerto Rico, Veragua (Panamá), Nueva Andalucía (Colombia) y Jamaica”.

Diferentes pruebas en Punta del Guincho, sitio donde presumen estuvo el primer asentamiento del Puerto del Príncipe, hicieron sospechar sobre la presencia hispana en esas tierras antes de 1514. José Fernando Crespo Baró, Máster en Historia local y regional y especialista del departamento de proyectos de conservación y restauración de la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey (OHCC) ofreció algunos argumentos sobre lo que ellos sustentan la transgresión de lo preestablecido:

“En 1509, Sebastián de Ocampo, al frente de dos carabelas, realizó el conocido bojeo a Cuba con el afán de identificar puertos para el comercio. En los documentos de esas naves hay información de que existían lugares en la zona occidental con condiciones para ser habitados. Seguro se conocía ya lo que sería llamado Puerto del Príncipe. De lo anterior no tenemos total certeza, pero sí sabemos sobre una carta escrita por Diego Velázquez al Rey en 1514, en la cual le envía un croquis con los posibles lugares aprovechables, en los cuales pudo estar Camagüey”.

Pero, la dicotomía continúa cuando el profesor espirituano menciona la Carta de Relación del 1 de abril de 1514, referenciada también por la Doctora Pichardo en Documentos para la historia de Cuba: “En ella  —puntualizó Gómez— no se menciona más allá de tres fundaciones: La Baracoa, San Salvador de Bayamo y La Trinidad. Sin embargo, entre agosto y octubre del propio año se emitió una segunda esquela que no ha sido encontrada, pero sí está su respuesta y allí se habla de la existencia de Sancti Spíritus.

“Además, De Las Casas perpetuó en su obra cómo fue mandado a buscar desde Jagua, donde tenía la encomienda, para que oficiara la misa por el inicio de las fiestas del Pentecostés, que serían el 4 de junio de 1514, fecha tomada como la fundacional. Ese hecho prueba que ya había una población, una villa. Está demostrado también que dos meses más tarde el fraile pronuncia aquí mismo el conocido Sermón del Arrepentimiento, considerado por muchos el primer discurso histórico-político de Latinoamérica”.

De acuerdo con este catedrático, el Sermón del Arrepentimiento se profirió a propósito de las celebraciones cristianas de La Asunción, correspondientes siempre al 15 de agosto, ya creado el asentamiento espirituano y con la presencia de sus vecinos. Por su parte, los importantes historiadores César García del Pino y Arturo Sorhegui D’Mares precisaron en uno de sus artículos:

“En detallado estudio sobre la fundación del Puerto Príncipe, Hortensia Pichardo referencia el dato brindado por el historiador Jorge Juárez Cano con respecto a que la fundación ocurrió el 2 de febrero de 1514; y añadió en el párrafo siguiente que esa fecha no puede aceptarse. La profesora argumentó que de ser cierto el acontecimiento, Velázquez le habría comunicado al rey en su ya mentada carta del   1° de abril.

“Asimismo, dicha historiadora da noticia de la existencia de una Real Cédula dirigida al Adelantado, desconocida hasta hace poco tiempo, donde suscriben por primera vez al actual Camagüey, como resultado de una carta anterior del teniente de gobernador, cuyo contenido no ha llegado hasta nosotros. De leerse con cuidado lo implícito en la Real Cédula, puede suponerse que algunos españoles se hallaban en la zona de lo que sería Puerto Príncipe, donde no existía ninguna villa, pues, la hubiera consignado el gobernador”.

Hasta que se pruebe lo contrario

“… Al calor de las festividades  por el medio milenio de las fundaciones hispánicas de las primeras siete villas en la isla, acaecido entre los años 1511–1515, han existido manipulaciones de la posible verdad histórica que laceran lo que hasta ahora tienen recogidas las fuentes bibliográficas al alcance de los cubanos; sin que esto signifique que la ciencia niegue la posibilidad de rectificar cuando sea probado otro orden”, afirmó el Máster Carlos Gómez.

Cuando ambas ciudades pasaron por las festividades y los minutos de fama en la palestra pública de la isla quedó, más que la impronta, la duda sin despejar entre los ciudadanos de a pie: Por fin… ¿quién nació primero? Y puede que, como piensan algunos, la interrogante no responda a problemas urgentes de la Cuba actual, pero sí agujereó el conocimiento adquirido hasta hoy de nuestras propias esencias.

“Esto me parece peligroso porque toda la bibliografía y las evidencias registran al Espíritu Santo como Cuarta Villa; sin embargo, Camagüey celebró los 500 antes. A raíz de eso, la Academia de Historia de Cuba hizo una moción advirtiendo que el orden fundacional no puede alterarse hasta que no aparezcan elementos científicos convincentes”, insistió María Antonieta Jiménez Margolles, historiadora de Sancti Spíritus.

No sé qué es más reprochable, si la pasividad de una por dejar que usurparan el lugar que hasta ahora le había correspondido, la inconsecuencia de la otra al alterar órdenes validados o la permisividad de quienes aceptaron pasivamente el trueque. La verdad ya está dicha por el Apóstol hace muchos años: La historia no es cera que se amolda a nuestras manos caprichosas, y no cabe en obra severa fantasear sobre motivos históricos”.

¿Cuál es el orden de las fundaciones de las primeras siete Villas en la isla entre 1511 a 1515? 

    1. La Asunción de la Baracoa      Mediados de 1512
    2. San Salvador                           Segundo semestre de 1513
    3. La Trinidad                               Principios de 1514.
    4. Sancti Spíritus                          Primer Semestre de 1514.
    5. San Cristóbal                           Finales de 1514.
    6. Sta M. del P. del Príncipe         Primer semestre de 1515.
    7. Santiago de Cuba                    Finales del primer Semestre de 1515.

12 comentarios en Fundación de las primeras villas: ¿El huevo, la gallina, Sancti Spíritus o Camagüey?

  1. El método del C14, Carbono 14, tiene un error de 1 a 10 años, o sea, si dió 1513 como alegan, significa que puede haber sido del 1508 al 1518. Asi que esos restos orgánicos que utilizan como prueba, no tienen una edad establecida con la exactitud suficiente para considerarse una prueba. En este caso, no les queda nada. HAsta que aparezcan nuevas pruebas, Puertoo Príncipe, como Villa, fue fundada en 1515, según establecen las pruebas que pueden ser consideradas como históricas.

  2. Mucho se ha escrito sobre la fundación de las siete primeras villas en el territorio insular y, a pesar de que no quedan evidencias documentales de ningún tipo como para refrendar los actos oficiales de poblamiento, Sancti Spíritus, la cuarta de ellas, tiene el privilegio de ostentar una fecha apoyada en indagaciones de reconocido prestigio.
    Alrededor del hecho creció con lógica rapidez el mito de la conversión de Fray Bartolomé de las Casas, clérigo que propugnó una de las utopías sociales más contundentes de la conquista para evitar la extinción de la raza aborigen víctima de los desmanes de la colonización.
    Traslado de la Villa
    Parece que a los pobladores de Sancti Spíritus en su primer emplazamiento y a los que fueron después no les satisfizo, o no estuvieron conformes con la elección del lugar, ya porque aquél no fuese sino zona minera, ya por encontrarse demasiado retirado de la costa, dificultando la comunicación marítima con Trinidad, Santiago de Cuba y La Habana, o porque se sintiesen atraídos por las fértiles sabanas que bañadas por el río Yayabo hacían de aquel lugar el de sus ensueños de riquezas, pensaron abandonar las riberas del Tuinucú para situarse en estas del Yayabo, como al fin lo verificaron.
    La tradición recogida por Don Tadeo Martínez Moles de “que la causa fue originada por la persecución que los recién nacidos sufrían de unos hormigones con el nombre de bibijaguas, que horadándoles el ombligo les causaban la muerte”, nos parece de muy poco crédito, pues la bibijagua de nuestros campos no es carnívora.
    Pero cualquiera que fuese la causa, lo cierto es que la Villa renunció a su primer emplazamiento y vino a situarse a poco menos de dos leguas al Sur Oeste por cuanto ya corría el año de 1522.
    Las primeras casas se situaron muy próximas al río, ocupando la iglesia el mismo lugar que ocupa hoy nuestra Parroquial Mayor.
    Referencia:

    Sala de Fondos Raros y Valiosos Biblioteca Provincial “Rubén Martínez Villena”.
    Martínez-Moles, Manuel. (1936). Epítome de la historia de Sancti Spíritus. Desde el descubrimiento de sus costas hasta nuestros días (1934). La Habana: Imprenta “El siglo XX”. p.22.
    http://www.escambray.cu/vision500/nacimiento/

    La certidumbre de la fundación

    Manuel Echevarría Gómez

    Aunque no existen documentos que den fe sobre la fecha exacta de su surgimiento, la Villa del Espíritu Santo nació el 4 de junio de 1514 en las márgenes del río Tuinucú, donde debe haberse efectuado la ceremonia fundacional coincidiendo con el Domingo de Pentecostés y la festividad del Espíritu Santo que le dio nombre.

    Pese a lo engorrosa que resulta la indagación histórica sobre la fundación de las siete primeras villas, Sancti Spíritus es de las pocas que puede legitimar con exactitud una fecha para los primeros años de su historia.
    La clave de la certidumbre la aporta fray Bartolomé de Las Casas, el famoso defensor de los aborígenes, quien en su Historia general de las Indias, escrita en tercera persona, nos dice:…”y porque Diego Velázquez se partió del puerto de Jagua donde ya había fundado Trinidad para hacer asentar una villa que llamó Sancti Spíritus (…) el dicho Bartolomé de las Casas, llegada la Pascua del Pentecostés, acordó dejar su casa e ir a decirles misa y predicarles aquella Pascua”.
    Tocó a los historiadores espirituanos, Manuel Martínez Moles y Segundo Marín, el mérito indiscutible de precisar el día y el mes en que el Padre de las Casas ofició la misa de fundación a orillas del río Tuinucú; mientras que el investigador Santiago Prieto, más cercano en el tiempo, coronó esas indagaciones con una hipótesis que aún no ha podido ser refutada y que hizo coincidir la misa y la consagración oficial de la villa con la Pascua de Pentecostés, festividad religiosa que celebra el advenimiento del Espíritu Santo y que ,por ende, le dio nombre.
    Para llegar a estas conclusiones fue necesario ajustar la diferencia entre los calendarios Juliano y Gregoriano, que mediaron en el tiempo, y tener en cuenta la movilidad de la fiesta en la liturgia católica a la distancia de casi cinco centurias
    Es lógico pensar que la fundación de un asentamiento como la villa de Sancti Spíritus no se produjera de golpe y porrazo como si los españoles hubieran hincado la cruz en el lugar escogido sin más previsiones.
    En un sentido más amplio, el proceso de fundación debe entenderse como un período inicial de creación y fomento, de localización de las tierras que para Sancti Spíritus abarcó la primavera de 1514 hasta su traslado definitivo de orillas del Tuinucú a las márgenes del Yayabo en 1522.
    La fundación de Sancti Spíritus el 4 de junio de 1514 coincide con la presencia del Padre Bartolomé de Las Casas, quien al oficiar la misa fundacional dictó su célebre Sermón del Arrepentimiento fustigando los abusos contra la población indígena y condenando a los propios colonizadores que los cometían a diario.
    La trascendencia de aquel sermón marcó un hito sin precedentes en los ideales de justicia del Nuevo Mundo y de Las Casas devino defensor de los indios por el resto de su vida. Aquel alegato del cura valenciano hubiera bastado por sí solo para conferirle al 4 de junio un carácter de significativa trascendencia que de hecho distingue a la villa cuando se le compara con el resto de los seis asentamientos fundados entre 1511 y 1515.
    La leyenda dice que la Villa del Santo Espíritu, fundada el 4 junio de 1514 a orillas del Tuinucú, hubo de trasladarse en 1522 hasta las márgenes del Yayabo porque una plaga de hormigas bravas horadaba el ombligo de los recién nacidos provocándoles la muerte. En realidad se trataba del agotamiento de las tierras y la necesidad de buscar nuevos parajes naturales más ricos en oro y mano de obra aborigen.
    Es interesante acotar, según apunta Mario Valdés Navia, historiador de la ciudad, que aunque Sancti Spíritus fue la villa del Tuinucú sólo por un lustro, en aquel lugar ocurrieron importantes acontecimientos que dejaron su huella en la historia de la localidad, de Cuba y de América.
    En el curso de los años en que Sancti Spíritus mantuvo su localización en las márgenes del río Tuinucú, la villa protagonizó importantes hechos como el citado Sermón del Arrepentimiento del Padre Las Casas; la partida del capitán Francisco Fernández de Córdova en un viaje a tierra firme que trajo consigo el descubrimiento del Imperio Azteca, y la llamada Rebelión de los Comuneros Espirituanos, que costó la vida al alcalde Hernán López, muerto a puñaladas por el colonizador Vasco Porcallo de Figueroa, en un drama que ha sido calificado como el primer hecho popular revolucionario acaecido en América.

    http://www.escambray.cu/vision500/nacimiento/

  3. les dejo un interesentate escrito del sitio web oficial de la Oficina del Historiador de la ciudad de Camagüey.

    Acerca de la fundación de Santa María del Puerto del Príncipe
    Escrito por Elda Cento Gómez

    Asiste razón a quienes aseguran que los primeros pasos son los más difíciles. Ese primer momento, esa primera voz, ese primer lugar, es siempre uno de los temas más arduos en la labor de los historiadores.

    En particular el relativo al nacimiento de los primeros asentamientos poblacionales cubanos ha atrapado la atención de algunos estudiosos, quienes en el fondo esperan el descubrimiento del documento que, de alguna forma, de fe del acto fundacional como prueba concluyente que deje esclarecida la cuestión y les permita disfrutar de los festejos en el aniversario con el que finalmente tendrán que avenirse.

    Lo cierto es que, casi a las puertas del quinto centenario de la fundación de las primeras villas en Cuba, estas parecen no encontrar aun las versiones que amparadas tras un cuerpo de rotundas pruebas, posibiliten mostrar un confiable panorama cronológico que permita dar por concluida la polémica existente acerca de un ordenamiento histórico entre ellas.

    La controversia creada entre las fechas de 1514 y 1515 para el caso de la actual ciudad de Camagüey ha resultado particularmente interesante. La decisión de las autoridades locales de asumir la fecha tradicional del 2 de febrero de 1514 para los festejos oficiales por el aniversario de la ciudad dentro de la llamada Semana de la Cultura Camagüeyana, ha suscitado cuestionamientos, más notorios a partir de la celebración de su 490 aniversario en 2004.

    Considero que esta polémica evidencia un trasfondo metodológico expresado en la preferencia del documento escrito sobre otras fuentes, criterio comprensible por el apego mantenido al positivismo en las investigaciones sociales en Cuba. Por ello las ideas expresadas en este trabajo ponderan la connotación cultural del establecimiento de los españoles en el lugar, esto es, del fenómeno de la “ocupación del espacio”, criterio no necesariamente simultáneo al del presumible acto oficial de fundación de la villa.

    La memoria colectiva es uno de los pilares fundamentales de los análisis que desde siglos pasados se hicieron sobre el tema. Entre otros autores, Tomás Pío Betancourt en su Historia de Puerto Príncipe, publicada por vez primera en las Memorias de la Sociedad Patriótica de La Habana (1839), reconoce la fecha de 1514 porque: “La tradición confirma esa verdad, y nuestros ancianos refieren haber oído que esta población estuvo primeramente en el puerto de Nuevitas”.

    Tomás Pío Betancourt debió consultar manuscritos generados en el XVIII principeño, cuyo paradero o destino final se desconoce, aunque Jorge Juárez Cano, en su obra Apuntes de Camagüey (1929) precisa la fecha de 1514 con el aval de un texto que parece tener a la vista, dada la prolijidad de la descripción del proceso ceremonial que, en analogía con otras villas, acompaña el acto de fundación.

    Como paradoja a tanta precisión, el autor no referencia la fuente de la cual se nutre; hecho que a la luz de la historiografía contemporánea, se considera un fuerte talón de Aquiles dentro del campo científico, mientras, en los cánones que le fueron contemporáneos no era objeto de reparos especiales por tratarse de un proceder generalizado.

    Entre los autores que sustentan la fecha de 1515, Fernando Portuondo en su Historia de Cuba señala que en el verano de ese año fue “erigida Santa María del Puerto del Príncipe, en comarca cuyos indios trataba el conquistador de apaciguar primero”.

    El cierre de la polémica parecía estar logrado dentro de la historiografía cubana a partir de los resultados investigativos de la doctora Hortensia Pichardo, publicados por la Editorial de Ciencias Sociales en 1986 bajo el título La fundación de las primeras villas de la Isla de Cuba. Pichardo contrasta en cada caso la revisión historiográfica del tema con documentos atesorados en el Archivo de Indias y, de manera casi absoluta, concluye que la fundación de la actual ciudad de Camagüey debió producirse a finales del mes de junio o principios de julio de 1515.

    Pese a considerarse que “esta obra, con su detallado rigor científico, permite subsanar errores de fecha y lugar con respecto a la fundación de las primeras villas cubanas”, como sus antecesoras, no sobrepasó el campo de las hipótesis, en tanto tampoco contó con el expedito documento de fundación para validar sus conclusiones, en el caso de Puerto Príncipe.

    Sin embargo, ya sea por la falta de recursos para ahondar en estudios de esta magnitud, o el respeto académico a la exhaustiva labor de dicha autora, la tesis de Hortensia Pichardo se convirtió en paradigma para los historiadores locales durante la década del 90, quienes, desde la entonces Sección de Investigaciones Históricas del Comité Provincial del PCC, principalmente a partir del libro Camagüey y su Historia, asumieron como válida la presunta fecha de 1515 con la consiguiente y difícil tarea de actualizar las afianzadas tradiciones de los habitantes desde siglos pasados.

    ¿Cuáles son los argumentos que, para determinadas lecturas, sustentan la duda con relación a la fecha de 1514? El primero, que Diego Velázquez en su Carta de Relación de 1º de abril de 1514 no mencionó la existencia de la villa del Puerto del Príncipe refiriéndose solo a la fundación de Baracoa, Bayamo y Trinidad; mientras que el 1º de agosto de 1515 informó la existencia en la Isla de siete iglesias.

    En segundo lugar, la afirmación relativa a que esta villa era la “que estando yo allá querían hacer”, hecha por el padre Las Casas —quien partió de Cuba en julio de 1515— en el conocido como Memorial de los Remedios.

    Esos son los márgenes documentales en los que se sustenta la conclusión de la Dra. Pichardo: “Con las referencias ofrecidas hasta ahora, es decir, la certeza de que el 1º de agosto de 1515 se hallaba establecida la villa de Santa María de Puerto Príncipe, y no lo estaba en el mes de junio, según testimonio del padre Las Casas —aunque se había pensado en hacerlo—, puede localizarse su fundación a finales del mes de junio o principios de julio de 1515”.

    Es muy interesante que en su texto la autora valide la prevalencia de la “ocupación del espacio” en este proceso fundacional cuando asegura que: “Debe entenderse que al hablar de fundación solo nos referimos a la elección de un lugar determinado, en el cual se ha trazado el centro del núcleo urbano con el señalamiento de la plaza, el solar para la Iglesia y demás edificios oficiales, y al cual se le ha dado un nombre.// Para que el pueblo así iniciado se convierta en una villa han de pasar meses durante los cuales los indígenas comarcanos levantarían las viviendas, los edificios oficiales y realizarían las siembras para el abastecimiento de los pobladores”.

    El estudio de la fundación de Nuestra Señora de la Asunción es muy ilustrativo para el caso que nos ocupa, pues durante años se creyó que este acontecimiento había ocurrido en 1512, en lógica correspondencia con la fecha de 1511 como la de inicio de la conquista de Cuba.

    Rectificada esa tesis y situada esta hacia mediados de 1510, Hortensia Pichardo, contraponiendo la fecha de 1512, señala que: “no es posible admitir que Diego Velázquez permaneciera más de año y medio sin establecer una población donde asentarse y organizar su gobierno, lo cual permite suponer la fundación de Nuestra Señora de la Asunción a finales de 1510 o principios de 1511”.

    Un matiz particular dan a los análisis sobre el nacimiento de esta población Estrella Rey y César García del Pino cuando señalan que: “Aunque la elección del sitio data de finales de 1510, o principios de 1511, su transformación en villa, con todas las regulaciones que para ello existían, se produjo algo después”. De este modo estos autores reconocen la idea de un proceso fundacional —entendido este en buena medida como de comprobación de la viabilidad de la elección—, donde la ocupación del espacio tiene una importancia determinante.

    Parecida apreciación realiza la Dra. Pichardo en el caso de Trinidad al afirmar que el 10 de febrero de 1514 esa villa “estaba en vías de fundación”.

    Las más antiguas referencias localizadas hasta la fecha del Puerto del Príncipe —sustentadoras del criterio de su existencia como asentamiento poblacional hispano—, se deben a Diego Velázquez, en carta enviada al rey el 16 de diciembre de 1514 y cuyo contenido se infiere de la real cédula de 2 de agosto de 1515, donde el monarca da respuesta a la misma: “Decís como llegaron al puerto del Príncipe ciertos españoles y dijeron que quedaban otros compañeros suyos en las yslas de los yucayos sin proveimiento alguno”.

    Si en la referencia al punto costero, este es asumido solo como un mero accidente geográfico ¿a quiénes dijeron entonces los “ciertos españoles” la noticia de que había compañeros suyos en aprietos en las vecinas islas de las Bahamas?, ¿a quiénes pidieron una ayuda, a todas luces urgente? El texto no sugiere la llegada a un lugar deshabitado, tal vez sí, el arribo a un lugar insertado en una logística defensiva.

    Con respecto a este posible primitivo asentamiento de Puerto Príncipe, Marcos Tamames llama la atención sobre que: “El asentamiento poblacional en el Puerto del Príncipe hubo de responder al proyecto de factoría comercial y, en alguna medida —teniendo en cuenta la fecha, próxima a 1513—, a una logística de defensa, bajo el principio de consolidación del territorio. Desde el punto de vista urbano, se debió tratar de un asentamiento como La Isabela, en 1494, o Santo Domingo, en 1496; […] un enclave comercial con funciones específicas, entre ellas las de colectar oro y otros productos exportables; producir alimentos para autoabastecer la factoría o defender esta de cualquier contingencia militar o climática”.

    De gran relevancia es —en la ya citada real cédula— otra referencia, en este caso más a la región que al puerto pero que dimensiona la posible proyección de este como centro de poder: “De la pacificación de la provincia de Camagüey he holgado mucho y el hacer de los caminos es bien y de salir tan buenas las minas como decís y de todas las otras buenas nuevas que de esa isla escribís he habido mucho placer”.

    La importancia de la pacificación de los indios queda fuera de toda duda, pero amén de la violencia —nunca eliminada, pero sí más frecuente en los primeros tiempos—, su instrucción en la fe católica resultaba un factor clave en ese proceso, entonces: ¿dónde residía el personaje religioso, al menos uno, que adoctrinó a estos hombres y mujeres?

    Una Memoria —objeto de inspección en las visitas de la alta jerarquía eclesiástica— del presbítero Antonio Miró, fechada en la segunda mitad del siglo XIX, titulada “Refracciones y aumento en dos naves de la Iglesia Mayor de Puerto Príncipe” contiene, además del gasto de toda la obra y las incidencias ocurridas, una historia de este templo. En ella se afirma: “no obstante contener en su seno todas las cenizas de todas las personas que fallecieron en esta ciudad desde el año de 1513 hasta el año de 1814. Este lugar [roto] la 3ª del Arzobispado (después de Baracoa y Bayamo) y por tres siglos el cementerio de tantos siervos de Dios, nuestros predecesores”.

    La fecha de 1513 mencionada por Antonio Miró remite a la posibilidad de un asentamiento, que además de otras funciones, pudo haber sido centro catequizador de la población aborigen y cuyos resultados pudieron ser los expuestos por Velázquez en su carta al Rey. Puede esgrimirse que no se conservan lápidas u otras inscripciones de 1513, lo aseverado era del conocimiento del clero y se mantuvo en la memoria colectiva.

    Sucesivas refracciones las pueden haber retirado. En este caso es muy interesante que se hable de 1513 y no de 1514, puesto que tal data pudiera sugerir cierta contaminación de la fuente ante la fecha de la fundación preservada por la tradición. No cabe duda de que la palabra del padre Las Casas es un fuerte basamento para la consideración de la fundación de la villa en 1515. En el Memorial de los Remedios expresó:

    Y así mismo que en la isla de Cuba, en la provincia de Yumaysi, al puerto que se llama del Príncipe, que es casi en el medio de la isla, tierra muy buena y de mucha caza y pescado, y de toda manera de comida abundosa, vuestra reverendísima señoría mande que una villa de los españoles, que estando yo allá querían hacer, que si no se ha hecho, que las hagan en un llano muy grande de más de diez leguas, que se llama allá sabana, que estará del dicho puerto, donde desembarcarán cinco o seis leguas […]

    De los comentarios de Las Casas salta a la vista una pregunta ¿quiénes habían pensado fundar la villa, el Rey o los habitantes hispanos que ya poblaban el espacio?

    El sacerdote recomienda, incluso, el establecimiento de un monasterio con media docena de frailes dominicos o franciscanos, los que allí deben ser provistos de comida y “de lo demás que á sus ánimas y cuerpos fuere necesario, la cual casa vuestra reverendísima señoría mande que se haga, y al presente provea con cierta labranza que en el dicho puerto del Príncipe, en nombre de la Corona Real se ha hecho, la cual allí no aprovecha nada y aprovechará para esto mucho […]”.

    ¿Existía entonces en el Puerto del Príncipe una de las haciendas asignadas a la Corona? ¿Quiénes la cultivaban? ¿Desde cuándo estaban allí? Al admitir la existencia de siembras, debe ser aceptada la idea de que allí vivían personas que se encargaban de ellas y que estaban obligadas a satisfacer contribuciones, que podían tornarse difíciles de cumplir por un posible déficit en la producción de oro y la no obtención de mejores cosechas por la mala calidad de los suelos y la falta de agua potable, lo que puede ser una válida explicación a la afirmación “allí no se aprovecha nada”, o sea, no se lograban las utilidades esperadas.

    Tales evidencias no podían dejar de ser tenidas en cuenta por la Dra. Pichardo, quien reconoce —en contradicción con algunas de sus reflexiones— la posibilidad de una “primera fundación […] en las cercanías del puerto de Nuevitas, donde debió subsistir por muy poco tiempo”.

    ¿De qué fecha sería esa “primera fundación”? ¿Por qué no considerar, al menos, que la del Puerto del Príncipe —en proceso similar al admitido para Trinidad— estaba en “vías de fundación”? En su misión de “remediar” los problemas, el padre Las Casas lo que está sugiriendo es el traslado de un asentamiento que había sido, tal vez, fruto “de la espontaneidad y [que] posiblemente no pasara de una gran empalizada como construcción defensiva”; hacia un lugar con mejores condiciones para una vida sedentaria, lo cual no presupone una ruptura de los vínculos con el asentamiento original.

    En este sitio sus habitantes, posiblemente, esperaban ser reconocidos oficialmente como villa, carencia que tal vez los haya mantenido invisibles para las miradas oficiales, que por demás preferían estos prístinos asentamientos en la costa sur. Es evidente, entonces, que el sacerdote alude al segundo emplazamiento, el que eligió territorio del cacicazgo de Caonao y cuya ubicación tampoco ha podido ser localizada hasta la fecha.

    En 1876 el erudito español Miguel Rodríguez Ferrer—reconociendo como su fuente a un “señor Latorre”— ubica a Caonao a unas 8 ó 9 millas al noroeste de Puerto Príncipe. Existen pues elementos que nos permiten sustentar la idea de que el poblamiento español en tierras de Camagüey en 1514 es un hecho que alcanza una determinada connotación cultural, y que debe ser visto con un prisma más dilatado que el del mero acto fundacional.

    Las ciudades son un organismo vivo: nacen, crecen y mueren. Como todo nacimiento puede escaparse a los controles, pero de cualquier forma se produce una sola vez. Las Casas sugiere su fundación en la sabana relativamente distante del mar, entonces, de admitirse este asentamiento mediterráneo como el primigenio, debe atenderse la marca dejada por su emplazamiento costero, marítimo, que tiene otras huellas indelebles en el campo de la cultura: “¿Qué razones habría para colocar la villa bajo el amparo de la Virgen María en su advocación de la Candelaria, tradición que perdura, incluso en la actualidad?”

    La Candelaria es virgen venerada en muchas ciudades marítimas. Admirada por los marineros es considerada la Patrona de las Islas y descrita de forma muy cercana a las figuras indígenas por lo que pudo ser fuerte asidero en el proceso evangelizador, en la “pacificación de la provincia de Camagüey” reconocida por Velázquez antes de finalizado el 1514.

    La Candelaria se destaca, según Dulce María Loynaz por: “Su color […] moreno y encendido; sus ojos grandes y almendrados; el cabello, tendido por la espalda, la trenza en seis ramales”. Es muy posible que su primera fiesta se celebrara en 1514 y de allí la efeméride de la fundación que cada año celebran los camagüeyanos el 2 de febrero.

    De modo tal que ya en el siglo XXI, la historiografía cubana no ha develado aun el misterio que envuelve la fundación de algunas de las primeras villas y en consecuencia sus moradores e historiadores se debaten entre las heredadas tradiciones y los resultados académicos. ¿No sería de mayor connotación cultural respetar aquello que tiene mayor peso en la formación de la identidad?

    Desde aquel lejano 2 de febrero de 1514 ha pasado mucho tiempo, el referente a la “fundación” es cada vez más lejano. Pocas personas recuerdan ese día a Diego Velázquez, muchas menos a Vasco Porcallo de Figueroa, pero todas rememoran a Ignacio, a Amalia, a Guillén, a Casas Romero, a Finlay, a González Allué y exhiben con orgullo sus tinajones, sus patios sombreados, las torres de sus “iglesias torrenciales”, la austeridad de sus fachadas, la elegancia de sus mujeres y con su tradicional hospitalidad acogen a quienes vienen a acompañarlos en su fiesta, a quienes vienen a sentir la magia del ser camagüeyano.

    Por eso, más allá de la polémica de la fecha saludemos el nacimiento de un pueblo infinito.

    * Nota: El presente trabajo es una versión del que aparece en revista Senderos No. 9.

    http://www.ohcamaguey.cu/index.php/inv/suc/217-acerca-de-la-fundacion-de-santa-maria-del-puerto-del-principe.html

  4. La anterior respuesta es de la autora de la reseña La querella de la Santa María, de la periodista Yahily Hernández Porto. En 2012 publiqué un libro sobre las villas fundacionales cubanas que ahora esta en proceso de reedición digital en Prensa Latina. En ese libro no profundizo sobre el orden de fundación de las villas, porque considero que no es lo más importante, aunque si está claro que La Habana es la sexta y no la quinta como aparece en el texto Fundación de las primeras villas: ¿El huevo, la gallina, Sancti Spíritus o Camagüey?. Yahily si tiene razón al afirmar que investigaciones recientes plantean la existencia de Puerto Principe, pero no el el lugar actual sino en Nuevitas. En ese libro incluí una octava villa: Remedios. Aquí un enlace con algunos resumenes del libro Reina de las Antillas, una excursión por el tiempo: .http://camaguebaxcuba.wordpress.com/2011/12/04/reina-de-las-antillas-las-primeras-siete-villas-fundacionales-una-excursion-por-el-tiempo/

  5. Respetuosamente, me parece no hay que armar tanto alboroto por cuál se fundó primero ni acusarse mutuamente de falsear la historia. Evidentemente no hay datos históricos suficientes para reclamar de un lado ni de otro. Casi todas las villas de Cuba, por no ser absoluto, se movieron de su sitio fundacional aunque sea unas cuadras. La Habana, por ejemplo, celebra como fecha fundacional la de la primera misa en su emplazamiento actual y no pasa nada. Este hecho no puede valorarse desde el punto de vista histórico únicamente, el socio-cultural es igual de importante. Hace ya 500 años que los camagüeyanos encomendaron su ciudad a la Virgen de la Candelaria, patrona de la ciudad, pues la tradición oral recoge que ese es el día de la fundación, ¿lo van a cambiar ahora si se demuestra que fue un poco antes o después? No lo creo, tampoco lo harían los espirituanos si fuera el caso. En los libros puede decir que estas son las fechas que la tradición oral recoge aunque puede ser que el orden, históricamente hablando, estrictamente apegados a la verdad, puede no ser ese, lo que está por demostrarse. Lo cierto es que febrero está antes que junio, eso sí permanece inalterable. Ni el Mintur ni ninguna otra institución iban a pecar de decir otra cosa. La suerte fue que las tres: Camagüey, Trinidad y Sancti Spiritus fueron remozadas y preservado su patrimonio a la vuelta de 500 años para bien de todos los cubanos

  6. ¿De veras es tanta la repercusión o el sentimiento provinciano de Sancti Spíritus el que está en juego? Yo pienso que lo primero a preguntar es: ¿Cual fue el orden reconocido que se enseñó en las escuelas de Sancti Spíritus?
    ¿Nunca antes se revirtió la cronología? No es cierto. No es un tema que desate dudas en el 500, desde hace muchas décadas los estudiosos del tema han abordado el dilema. Hace 10 años dos periodistas espirituanos publicaron el mismo reclamo unilateral en las páginas de Juventud Rebelde.
    No es una presunción lo que se dice en el trabajo del sitio Punta del Guincho. Es un hecho probado 100% por contundentes elementos científicos y que a la hora de escribir el texto en Trabajadores no se conoce. Los hallazgos en excavaciones arqueológicas en Punta del Guincho, Nuevitas, demuestran la data de instrumentos aborígenes y mayólica europea correspondiente al rango de los años muy próximos a 1514 según estudios de carbono 14 realizados en laboratorios de Argentina. Eso es IRREFUTABLE.
    ¿Por qué transgresión? ¿Qué es lo transgredido? Desde el punto de vista de las periodistas son los historiadores camagüeyanos los que han revertido el orden, pero…. ¿En cuáles textos está ese orden? Que se sepa en la mayoría de los textos Puerto Príncipe aparece en 1514, por tanto no hay transgresión en lo absoluto.
    Lo de dicotomía está, pero es DISCUTIBLE. El trabajo periodístico hace una omisión olímpica: Puerto Príncipe no fue fundado por Diego Velázquez, en su fundación no coincide ninguna autoridad militar de gran rango ni otra de orden eclesiástico, como si ocurrió en la misa de Pentecostés donde estuvo Velázquez y De las Casas. Ese es el primer dilema que no hace efectivo 100% la fecha de su fundación.
    El acceso al sitio PROBADO de fundación de Puerto Príncipe no ocurrió por tierra, sino por mar. Las tesis de mayor validez apuntan a que la expedición partió desde Baracoa, y el santoral católico, la Virgen de la Candelaria, patrona de marineros y de los vientos, revalida la fecha del 2 de febrero.
    Mientras Diego Velázquez avanzaba por tierra, por mar lo hacía el grupo de Vasco Porcayo de Figueroa, quien inconsultamente años después también fundaría San Juan de los Remedios como villa de señorío (contrario a las disposiciones del Rey) o sea, como feudo particular, y no como villa habitable.
    Hortensia Pichardo sostiene que si Puerto Príncipe fue fundado el 2 de febrero de 1514, en abril ya Velázquez estaría al tanto y escribiría al Rey al respecto, pero esa es su valoración como investigadora, como muchos otros investigadores opinan diferente. Es una opinión a tener en cuenta, pero es eso, una HIPÓTESIS porque no necesariamente el Adelantado tenía por qué estar al corriente de lo que pasaba por mar en la costa norte si él iba por tierra en una Isla aún inexplorada.
    ¿Cual vía de comunicación pudo haber entre la bahía de Nuevitas y el río Tuninicú en 1514? ¿Correo a caballo? ¿Palomas mensajeras? Simplemente no era de interés de los marinos en Punta del Guincho hacer valer inmediatamente su presencia y celebración de una misa fundacional, el intervalo de tiempo pudo variar en mucho, pudo ser un año después sí, pero NO HAY PRUEBAS suficientes ni a favor ni en contra.
    El proceso fundacional no es unidireccional. La conquista no fue conscientemente de Oriente a Occidente fundando villas, era un proceso exploratorio que aprovechaba los asentamientos aborígenes.
    Lamentables las declaraciones del Máster Carlos Gómez, no puedo decir otra cosa ¿En qué se basa para acusar de manipulación a la fecha fundacional de otra villa? Simplemente en que en Sancti Spíritus sostienen como irrebatibles los documentos de Velázquez y De las Casas, cuando ambas personalidades no podían tener total conocimiento de lo que ocurría en toda la Isla en 1514 porque no había vías ni mecanismos de comunicación efectivos en un archipiélago en ese momento selvático.
    Cuando se manipula algo es porque se conoce ese algo y se cambia a conveniencia, pero en el caso de Camagüey la tradición oral e histórica ha sido INVARIABLE durante siglos. Siempre se tomó la misma fecha, por tanto equivocada o no (cosa que no han podido probar todavía) no hay ninguna manipulación.
    Manipulación sí hay en el texto periodístico. Para dar la idea de balance objetivo citan a un investigador de Camagüey, pero en contraposición citan a una mayor cantidad de espirituanos y a historiadores que manejan la tesis que ellos defienden. Eso en periodismo es manipulación. Si entrevistaron a la historiadora de Sancti Spíritus ¿Dónde están las palabras de su homólogo de Camagüey? Si entrevistaron a tantas personas ¿Dónde está la opinión del Instituto de Historia, la de Eusebio Leal, de Eduardo Torres Cuevas, de Miguel Barnet, la de la presidencia de la UNHIC? Por demás el desconocimiento de las periodistas que suscriben las lleva a asegurar es un tema no se debate en la actualidad, cuando en el congreso de la Unión de Historiadores de Cuba se le dedicó un panel al respecto y una conferencia magistral de la doctora Olga Portuondo., también en el Simposio de Gestión y Manejo de Ciudades Patrimoniales, con carácter internacional.
    Manipulación es cuando sin ARGUMENTOS suficientes los periodistas usan un medio nacional como Trabajadores para dar “Su” lista en el orden de las villas.
    ¿Cuáles son los ciudadanos de a pie que necesitan se les despejen dudas o se les de la razón? Los espirituanos y punto, y dos de las que suscriben este trabajo son espirituanas, por tanto el recado viene de muy cerca.
    No hace falta adornar con grandilocuencias de masas nacionales lo que es inconformidad de los intelectuales de un lugar.
    ¿Cual es el conocimiento adquirido que está agujereado? Otra vez el escondite de intereses personales y locales detrás de los nacionales o globales. No se trata de un reclamo nacional de reordenar las villas, se trata de que la coartada de los intereses generales es el tercer paso de los juegos del lenguaje en la manipulación mediática. Díganlo por lo claro: los espirituanos quieren ser los terceros y punto, sin rodeos.
    ¿A quién le han usurpado qué cosa? ¿De dónde sacaron que Camagüey le quitó el tercer puesto a Sancti Spíritus? Por lo que parece los libros de historia en Sancti Spíritus son especiales, porque yo en ninguno he visto otro orden y que recuerde desde siempre, desde antes de la Revolución el 2 de febrero de 1514 era la fecha que se manejaba para Camagüey.
    No es cierto nada de eso que se manipulara fecha alguna para hacer una ridícula competencia por los 500.

    • «Mientras Diego Velázquez avanzaba por tierra, por mar lo hacía el grupo de Vasco Porcayo de Figueroa, quien inconsultamente años después también fundaría San Juan de los Remedios como villa de señorío (contrario a las disposiciones del Rey) o sea, como feudo particular, y no como villa habitable»

      Esto de arriba es un disparate sostenido por mucho tiempo. El hoy San Juan de los Remedios fue bautizado por Vasco Porcallo de Figueroa y Cerda al inicio de la conquista como, Santa Cruz de la Sabana de Vasco Porcallo, siendo el pedazo de tierra inmenso, abarcando lo que luego fue Trinidad, Sancti Spíritus y Pto Prícipe: hay que tener presente que Remedios estaba en la falda de una amable montaña llamada, Tesico, de frente al mar, y donde quedan evidencias de los pobladores naturales de la zona, además de algún pedazo de muro que defendía el pueblo, asolado por piratas que obligan a los vecinos a adentrase, así hasta generar otros núcleos como fueron luego, Camajuaní, Santa Clara… Es desde Remedios que luego se hegemoniza y fundan las Villas de interior como las mencionadas aquí. ¡Otra cosa es que el Cerda conquistador no dejara a ningún cura ni autoridad sobre la suya montar cabildo en Remedios! HAY QUE REVISAR LA HISTORIA!

  7. Nunca se han presentado argumentos probados científicamente para alterar el orden establecido en la fundación de las siete primeras villas. Esto surgió en Camaguey hace varios años, cuando adelantaron un aniversario que propició un número cerrado. No me explico porqué ocurrió esto. Incluso, según la historia, Camaguey fue fundada después de Sancti Cristóbal de La Habana, pero desde allí no se ha discutido el asunto. Tal parece que a las autoridades del Instituto de Historia de Cuba o la Unión de Historiadores de Cuba no les interesa el asunto, que ha sembrado la duda en la población, principalmente en los escolares que tienen un libro oficial de Historia de Cuba. Es importante que se respete la verdad histórica, como también lo es que se manifiesten al repecto las autoridades antes mencionadas. Hace muchos meses yo publiqué un reportaje en nuestro telecentro con los mismos argumentos de este material del periódico Trabajadores y también envié una carta al espacio de los lectores del periódico Granma, la que nunca se ha publicado. Espero que algún día esta situación de rectifique, a pesar del criterio de algunos de nivel superior de que este no es un problema de vital importancia para la sociedad. Gracias al semanario Trabajadores por revitalizar el tema.

  8. Cuando a principios de este año se celebraron las fundaciones de Camagüey y Sancti Spiritu, me asaltó la lógica duda de cuál de las dos ciudades fue fundada primero, y sin base histórica o científica de ambos acontecimientos, porque no me dedico a tales menesteres, y mis intereses han estado muy lejos de serlo, me atreví, tal vez irrespetuosamente, a sugerir en un foro de opinión de uno de nuestro medios digitales de prensa, que los que sí se dedican a esos estudios, se pusieran de acuerdo en cuanto a cual fundación fue primero, si Camagüey o si Sancti Spiritu. También me pareció desfazada la fundación de la villa de Trinidad en lo que a fecha se refiere. Gracias le doy al profesor MC Carlos Gómez por esta aclaración, aunque la misma, como nos sugiere, pudiera ser cambiada si es que aparecen otros documentos que prueben lo contrario.

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