Empresa Proda: Planificar con ciencia; cumplir con arte

Empresa Proda: Planificar con ciencia; cumplir con arte

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La participación de los trabajadores es imprescindible en la planificación. Foto: Eddy Martin
La participación de los trabajadores es imprescindible en la planificación. Foto: Eddy Martin

Cada año los trabajadores de la empresa Prodal dedican a la planificación parte importante de su tiempo y esfuerzo, pero creen que ese proceso de planear lo que van a producir el año próximo debería ser al revés: “Si primero supiéramos con qué dinero contamos, todo sería mejor para saber qué podemos hacer”, aseguran directivos del lugar.

Tal es el factor principal que conspira contra la planificación en esta entidad del Ministerio de la Industria Alimentaria y la Pesca, con la encomienda de fabricar croquetas, conformados, hamburguesas, albóndigas, picadillo, jamón, mortadella y otras producciones de vital incidencia en la alimentación popular.

Tenemos que ser escuchados

Carlos A. Roche es su director general. Él y un grupo de directivos del centro alaban la cultura planificadora del colectivo, su sentido de pertenencia y la divisa que por lo general esgrimen los trabajadores cuando organizan producciones futuras: “Lo fundamental es tener las piezas de repuesto necesarias para producir, ya que esta es una maquinaria envejecida y con falta de mantenimiento. Con eso y sin fallas en el transporte y la alimentación buena parte del asunto está resuelto.

“Inicialmente, indica Roche, se reúnen los colectivos de cada planta para hacer sus propuestas, basadas en la gestión del año anterior. A partir de ahí esas proyecciones se van nutriendo con los criterios de los departamentos especializados —desarrollo y calidad, inversiones, economía y otras.

“Todo lo conciliamos, agrega, incluso con los intereses de los clientes, y lo remitimos a nuestro grupo empresarial, el cual las devuelve ya con una garantía de financiamiento —que puede no ser igual a la que se pidió—. Luego, en asamblea general, los trabajadores debaten cómo cumplirlas, y es entonces que ese plan se convierte en ley”, destaca el director general.

Carlos A. Roche, director general, asegura que la limitación está en lo que el país puede disponer y en el momento en que entrega el financiamiento para cumplimentar lo planificado. Foto: Eddy Martin
Carlos A. Roche, director general, asegura que la limitación está en lo que el país puede disponer y en el momento en que entrega el financiamiento para cumplimentar lo planificado. Foto: Eddy Martin

Sobre el tema Vicente Pérez, secretario del buró sindical interviene para significar la importancia de la buena comunicación entre la dirección administrativa y sindical con los trabajadores, para que ese proceso se desarrolle adecuadamente. “Es fundamental que la dirección sepa escuchar y sea accesible al criterio obrero, pues son estos la base de todos los planes”, puntualiza.

José Luis Ruiz Suco, auxiliar general de producción en la planta de embutido, conoce bien el tema. “Mire, en esa reunión para hacer la planificación está la posibilidad de plantear nuestros criterios, cualesquiera que sean”. Yo creo que ese momento no puede ser solo para decirnos las trabas y problemas, sino también para explicarnos al detalle todo lo que tiene que ver con nuestro trabajo. Y tenemos que ser escuchados”, dijo.

No solo planificar, sino cumplir lo planificado

Luego de aprobado el plan podría suponerse que la batalla está ganada, pero nada más alejado de la realidad, pues ciertamente es cuando comienzan los “líos” y llegan las tensiones por la tardanza en la entrega a tiempo del dinero necesario y ya comprometido para asuntos imprescindibles —a veces impostergables.

Al respecto, no pocos especialistas aseguran que las flaquezas de la economía nacional condicionan esas irregularidades en la entrega financiera. Y no les falta razón, considero, pues ¿cómo podría la economía satisfacer todos sus compromisos si tantos incumplen con ella?

A pesar de tal realidad, Roche subraya que se ha avanzado en asuntos de planificación, antes existían más limitaciones en lo referido a adecuar los planes a partir de los imprevistos surgidos.

“Ahora son los grupos empresariales quienes deciden esas adecuaciones, pero aún así creo que debería existir mayor flexibilidad, digamos en cuanto a las gestiones entre empresas, pues si hay algo que no lo tenemos demandado, no lo podemos adquirir aunque nos resulte necesario. Es que todo no se puede prever”, enfatiza.

Este año se había calculado importar un cierto nivel de bolsas para el envase de productos, pero como hubo demoras en la asignación del llamado dinero líquido para esa operación, tuvieron que “virarse” para las contratadas con la economía nacional. “Si en abril —cuatro meses después de lo previsto— no llegan las bolsas del exterior, hubiéramos tenido que parar la producción”, reconoce Roche.

Planificar es de sabios, dirán expertos; para otros, lo esencial y más difícil es cumplir con lo proyectado: eso es de artistas, aseguran algunos.

El efecto dominó

Cada vez que se deja de satisfacer un compromiso, por las razones que sean, Prodal tiene que renegociar con sus clientes. “Surgen tensiones productivas, y aunque cumplamos con un plan total, no logramos el surtido comprometido, que en nosotros es muy amplio”, detalla Léster Domenech, jefe del grupo de ventas en la entidad.

El fenómeno desata entonces males quizás mayores, pues por los altos niveles de entrega de esta empresa, alguna cadena de tiendas recaudadora o turística se podría ver en la obligación de importar lo que Prodal no le pudo vender.

“Al final si nosotros no cumplimos por falta de dinero líquido, alguna entidad nacional tiene entonces que traerlo del exterior, en ocasiones con una menor calidad, y eso también es una erogación de la economía cubana. En esos casos me pregunto si había o no dinero”, agrega Léster.

¿Podrá mejorar la planificación de Prodal?

La respuesta la da Roche, su director general. “Creo que sí, mas para eso hay que lograr una mayor y más rápida comunicación e interacción entre las áreas de la empresa. Habría que encontrar alternativas más dinámicas para los problemas que surgen.

“Mira, casi siempre se puede solucionar un problema. A veces la solución está en solo mover un horario de trabajo del día para la noche, o viceversa. Pero siempre hay que buscar mayor organización”, subrayó.

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