Aniversario 119 de la caída en combate del Apóstol: Martí vive en los niños, en los jóvenes, en el pueblo

Aniversario 119 de la caída en combate del Apóstol: Martí vive en los niños, en los jóvenes, en el pueblo

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No repara en el tiempo cuando reflexiona   sobre Martí. Lo hace de una   manera tan pausada y convincente   que es posible comprender los lazos   que le unen con ese gran hombre que   trascendió su país natal para convertirse   en una figura universal.

Héctor Hernández Pardo prefiere   que lo distingan como promotor del   ideario martiano. “Estudiosos son   Cintio, Retamar, Pedro Pablo*…”,   aseguró casi al finalizar la conversación,   de la cual extraje más de una   enseñanza.

Pero, indudablemente, sus responsabilidades   como subdirector   general de la Oficina del Programa   Martiano y vicepresidente de la Sociedad   Cultural José Martí han alimentado   su gran admiración por el   Apóstol.

Héctor Hernández Pardo, profesor universitario en el campo de la Historia Política de Cuba y, en especial, del pensamiento martiano. Periodista y diplomático, fue embajador de Cuba ante la Unesco entre los años 2005-2009. Foto: Agustín Borrego
Héctor Hernández Pardo, profesor universitario en el campo de la Historia Política de Cuba y, en especial, del pensamiento martiano. Periodista y diplomático, fue embajador de Cuba ante la Unesco entre los años 2005-2009. Foto: Agustín Borrego

Más que diálogo, la entrevista fue   una amena conferencia, pues acostumbrado   a la docencia, Hernández   Pardo —sobre todo en este tema, de su   absoluta preferencia— siente la necesidad   de narrar, de comentar, acerca   de la obra y la vida del Maestro. Al   inicio, el breve cuestionario sucumbió   ante opiniones que, con antelación a   la cita, el profesor universitario se había   propuesto resaltar.

“Martí cayó en combate el 19 de   mayo de 1895, en Dos Ríos —dijo—   pero cualquier cubano común puede   dar cuenta que hoy vive más que   nunca en la obra de los maestros en   las escuelas, en las universidades, en   la Educación Superior, incluso en el   quehacer de nuestros artistas, en la   poesía, en el teatro, en la plástica,   donde ha crecido el interés por reflejar   esta figura cumbre de la cultura   cubana.

“Por eso, cuando se hable de este   día es importante subrayar el concepto   de que las ideas —a pesar de la   desaparición de la figura que las generó—   no mueren cuando son justas,   son expresiones de los intereses de un   pueblo, de sus tradiciones, cuando encarnan   la defensa de la nación”.

¿Qué hizo a Hernández Pardo   abrazar las ideas del Apóstol de la patria?  

Creo que desde muy joven, y en   ello hay dos fuentes fundamentales.   En primer lugar, por la influencia de   maestros que tuve en la enseñanza   pública, antes de 1959, y también la   suerte de que mi juventud irrumpió   con la Revolución. Para la gente de   mi generación aquellos barbudos que   bajaron de la Sierra —Fidel, Camilo,   el Che— eran el rasgo más elevado de   la continuidad del sueño martiano.   Es decir, ellos hicieron lo que Martí   prometió. Había que vivir aquellos   primeros años para comprender cómo   funcionaba esa relación entre el discurso   y la recepción. ¡Era algo tremendo!

A eso debo añadir mi vínculo,   por cuestiones de trabajo, con personas   que fueron profundamente martianas,   como César Escalante** y   luego Jorge Enrique Mendoza, director   del periódico Granma, un hombre   con hondo orgullo de la historia   nacional. De manera que cuando me   nombran jefe de la página ideológica   de ese diario, siempre prioricé lo   que tenía que ver con Martí y nuestra   historia.

Como profesor universitario   —desde 1971, ininterrumpidamente—   impartí Historia Política de Cuba, y   dentro de ella su figura, porque no se   puede entender en Cuba el siglo XX   sin la enorme influencia que tuvo el   pensamiento martiano en los líderes   políticos y movimientos progresistas,   desde Julio Antonio Mella hasta Fidel.

Y en el Instituto Superior de Relaciones   Internacionales (ISRI) pude   cumplir un gran sueño cuando logramos   incluir en el plan de estudios   del curso regular diurno la disciplina   Pensamiento Martiano. Todo eso   hizo que en algún momento de la   vida, el doctor Armando Hart, al ser   nombrado director de la Oficina del   Programa Martiano, me pidiera que   lo acompañara en la honrosa responsabilidad.   Por ahí se encuentran las   raíces de este gran compromiso.

¿Cómo acercar a Martí a las nuevas   generaciones? 

Es cierto —como afirmas— que en   nuestro país hubo un momento en que   se descuidó la enseñanza de la Historia   de Cuba. Eso ha sido reconocido   por las autoridades educativas, aunque   Fidel siempre estimuló el estudio   del pensamiento martiano. ¡Hay que   leer su discurso, pronunciado en La   Demajagua, en ocasión del centenario   de la efeméride!

En los últimos 15 años esa situación   ha cambiado notablemente.   Ahora, ¡claro está!, favorecer que   tales ideas se siembren en el corazón,   en la conciencia de la gente, no se logra   mediante una decisión metodológica.   Hace falta también la pasión   del educador, de la persona que lo   transmita.

Nosotros aspiramos a que cada   maestro o profesor que tenga en sus   manos esta tarea, esté calificado, sea   sensible, que comprenda la importancia   de eso. No obstante, no basta   con lo que pueda hacerse en el campo   educativo, aunque reconozco que es   fundamental.

Resulta imprescindible, además,   el trabajo de los medios de comunicación   y la incorporación a este proyecto   de todo el que pueda influir por su   prestigio social. Te hablo, por ejemplo,   de los artistas de la plástica, los   músicos, los comunicadores sociales,   los diseñadores.

Estamos andando por ese camino,   pero todavía queda mucho por   hacer. De manera, que para llegar a   los jóvenes no hay una receta, pero   sí implica principios básicos: calificación,   pasión, comprensión de que   resulta estratégico para el futuro   del país, así como la necesidad de   emplear códigos propios, actuales,   más cercanos a sus intereses. En la   época de Internet, hay cambios sustanciales   en los gustos y todo eso   hay que considerarlo.

A 119 años de su muerte en Dos   Ríos, ¿qué reflexión le merece toda la   herencia dejada por el Maestro?  

Él sabía que estaba trabajando y   luchando por una labor gigantesca.   Ahora, no creo imaginara que iba a   ser recordado, venerado, y que se dedicarían   tantos esfuerzos para dar   a conocer su pensamiento en todos   los rincones del planeta. Sí te puedo   decir que grandes hombres, fundadores   de movimientos extraordinarios,   algunos de los cuales fundaron   religiones como el cristianismo o   el budismo, no pensaron nunca que   después serían reverenciados de tal   manera.

Eran personas con una gran sensibilidad,   tan entregadas que pensaban   solo en los demás, y no en ellos.   Martí, con dinero en el bolsillo, andaba   en Nueva York con los zapatos rotos.   Son hombres excepcionales, con   madera de líderes y de una genialidad   singular, que traspasan las fronteras   de los años y se convierten en figuras   para todos los tiempos.

Los cubanos tenemos que sentirnos   orgullosos de que un país   tan pequeño haya dado figuras tan   gigantescas, de tanto relieve, como   José Martí, en el siglo XIX, y Fidel   Castro Ruz, en el XX. En la Historia   Universal no encuentras eso con   tanta facilidad y nuestro pueblo   debe estar consciente de que ello incide,   de manera considerable, en el   orgullo nacional, el sentido de Patria   y de cultura.

*Cintio Vitier, Roberto Fernández Retamar,   Pedro Pablo Rodríguez.

**Dirigente comunista, dedicó toda su   vida a la causa de la liberación nacional   y el socialismo. Con el triunfo revolucionario   asumió importantes responsabilidades,   entre estas la organización de las   Milicias Nacionales Revolucionarias.

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