Daniel Klein: “Cuba me ha abierto su corazón y su arte”

Daniel Klein: “Cuba me ha abierto su corazón y su arte”

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“La misión de la Fundación Art Brut Project es la de apoyar y difundir la obra de creadores brut alrededor del mundo”, afirmó su presidente Daniel Klein. Foto: Yosniel Parra Castillo
“La misión de la Fundación Art Brut Project es la de apoyar y difundir la obra de creadores brut alrededor del mundo”, afirmó su presidente Daniel Klein. Foto: Yosniel Parra Castillo

Hace alrededor de seis años que el prestigioso coleccionista de arte precolombino, radicado en Ecuador hace tres décadas, Daniel Klein (Marsella, 1953) llegó al art brut, fenómeno artístico que tuvo sus orígenes a finales del siglo XIX bajo cánones fundamentados por médicos y siquiatras franceses, primero, y alemanes y suizos, después. Sin embargo, fue el célebre pintor y escultor Jean Dubuffet (Jean Philippe Arthur Dubuffet, Le Havre, 1901-París, 1985), quien lo definió y comenzó a difundirlo hacia los años 40 de la pasada centuria.

Klein, presidente de la Fundación Art Brut Project, ha viajado cinco veces a Cuba para conocer a fondo esta expresión tan relacionada con el arte popular, el arte naif, el arte de los niños, la artesanía y la psicopatología. “He recorrido Latinoamérica en busca de creadores del art brut, pero no había venido aquí con tal fin. Me motivó mi amigo Juan Martín, presidente de la Asociación Nacional de Arte de los Enfermos Mentales (Naemi, por sus siglas en inglés), de Miami, quien ha organizado varias muestras con obras de autores isleños.

Recientemente, Naemi inauguró, en el Centro Cultural de España*, en Florida, bajo la curaduría de Klein, una exposición con 60 trabajos de 12 cubanos radicados en la Isla que crean de esta manera. “Son artistas que no poseen formación académica ni han expuesto en galerías oficiales. Tampoco están integrados a instituciones artísticas ni les interesa vender su arte; pero sorprenden por la naturalidad con que lo ejecutan. En Norteamérica se conoce como outsider art, aunque entre una y otra denominación existe una línea que las diferencia. Ambas son espontáneas y originales, y han comenzado a interesar a galeristas y coleccionistas de todo el mundo.

“Cuba es una tierra fértil para el art brut”, añadió el también socio de la prestigiosa Galerie Christian Berst, de París, la más importante del mundo especializada en esta corriente, con ocho exposiciones cada año —entre ellas la de autores cubanos—. Él se encuentra aquí con motivo de la apertura, en la Casa de la Poesía, de la muestra de piezas —curaduría de Magdalena Rivas Rodríguez— de uno de nuestros más sólidos exponentes, Héctor Gallo Portieles (Campo Florido, 1924), conocido como Gallo, de quien, además, presentó el libro homónimo producido por Art Brut Project.

“De Gallo he aprendido mucho; de su filosofía de vida, de su legado, de su responsabilidad artística, de su contagiosa energía…”, enfatizó Klein, quien explicó que “aunque no siempre las personas que cultivan este arte padecen enfermedades mentales, hay evidencias de que existe cierta relación entre creatividad y locura. Ejemplos abundan en la historia del arte”.

El art brut es practicado por artistas autodidactos con alteraciones mentales, que dicen sostener contactos con espíritus, o forman parte del hombre común. “Su lenguaje es auténtico, instintivo, en el que ignoran lo bello para dar paso a lo espontáneo, lo grotesco e irreflexivo que emana desde su mundo interior.

“Este fenómeno, que rechaza los designios tradicionales del arte, es para sus creadores una forma de patentizar su necesidad de sobrevivir”, subrayó este estudioso del arte del inconsciente de diferentes regiones del Congo, Alaska, China e Indonesia.

Amigo del gran maestro Oswaldo Viteri (Ambato, Ecuador, 1931), Daniel Klein es, fundador del Museo de Arte Precolombino Casa del Alabado, ubicado en la edificación más antigua del centro histórico de Quito, donde se atesoran más de 5 mil piezas de todas las regiones del Ecuador, durante unos 7 mil años de historia, desde los primeros aldeanos Valdivia, hasta la ocupación Inca. Surgió gracias a un proyecto conjunto con Mario Ribadeneira, quien poseía una importante colección de arte de este tipo.

Actualmente este “admirador de Cuba y de su gente” recorre, junto a su esposa y colaboradora, Carmen Klein, otras regiones del archipiélago, donde espera conocer nuevos exponentes del art brut, en tanto continúa solidificando sus nexos con este pueblo “que me ha abierto las puertas de su corazón y de su arte”.

*El 20 de noviembre próximo en la embajada de España en La Habana será inaugurada una muestra similar con obras de creadores cubanos del art brut, curada por Klein.

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