Woody Allen, entre el Óscar y la vergüenza

Woody Allen, entre el Óscar y la vergüenza

Foto: Tomada de extracine.com
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El físico no dio una mano a Woody Allen en Hollywood, como dicen que no ayudó en sus inicios a la sublime Meryl Streep y a otros tantos loables del cine estadounidense. Porque en Hollywood si un actor o actriz trae de antemano en alto la belleza, gana un boleto a las grandes producciones y a la nombradía. Hollywood prefiere lo lindo. Lo lindo vende más. Lo lindo es taquillero. A los feos les deja la comedia, lo bajo, les deja el reto de alzarse. Woody Allen se alzó. Con sus espejuelos gruesos y su apariencia antihollywood, Woody Allen se alzó, escribiendo, actuando, dirigiendo. Por eso su grandeza es plausible.

Allen, que nació el 1 de diciembre de 1935 en el barrio de Brooklyn, Nueva York, escribió y protagonizó Annie Hall, filme al que consideraron una de las mejores comedias de la historia del cine, que recibió el Oscar a Mejor Película en 1977.

En el actual plató de su vida personal (la vida personal de los famosos estadounidenses se asemeja a un plató) Allen ha tenido que enfrentar recientes escándalos. Qué sería de los famosos sin los escándalos. Qué sería de tantos oficios parasitarios sin los escándalos de los famosos.

La hija adoptiva de Woody Allen, Dylan Farrow, de 28 años, acusó al exitoso director de abusar sexualmente de ella en su infancia.

Farrow escribió una carta al diario “The New York Times”, en la que reseña públicamente, por primera vez, los presuntos abusos que sufrió en manos de su padre adoptivo, a la edad de siete años, y que se repitieron en distintos momentos y contextos familiares.

Realmente, el caso emergió en 1993, cuando transcurría una batalla legal entre Woody Allen y Mia Farrow por la custodia de la menor, pero el asunto fue sepultado por la inconsistencia de las pruebas.

“¿Cuál es su película favorita de Woody Allen? Antes de responder, usted debería saber esto: cuando tenía 7 años, Woody Allen me tomó de la mano y me llevó a un ático oscuro, casi un closet, que estaba en el segundo piso de nuestra casa. Me dijo que me recostara sobre su vientre y jugara con el tren eléctrico de mi hermano. Luego me agredió sexualmente”, escribió Farrow.

La joven declara que los constantes abusos sexuales la marcaron mientras crecía y fueron la causa de desórdenes alimenticios y de que tuviera dificultades para relacionarse con hombres.

No ha habido declaraciones de los representantes de Allen después de publicarse la carta por el periódico neoyorquino, que informó que el director rehusó hacer comentarios. Su silencio se repitió ante otros medios de comunicación internacionales.

Por su parte, Dylan Farrow pide a los intérpretes Cate Blanchett, Alec Baldwin y Scarlett Johansson que justifiquen su disposición a trabajar con Allen sabiendo las acusaciones que pesan sobre las espaldas del director.

Están cerca las premiaciones de la Academia de Hollywood. En unos días —el 2 de marzo— sus más de 6.000 miembros harán sus votos en la 86 edición de los Oscar. “Blue Jasmine”, de Allen, rivaliza por tres premios. Cate Blanchett, protagonista del filme, que interpreta a una mujer en hundimiento económico tras el fin de su matrimonio con un hombre rico (Alec Baldwin), aspira al premio por mejor actriz, mientras que el propio Allen compite por la estatuilla al mejor guión original.

Las palabras de Dylan Farrow podrían tener un efecto negativo en los votantes de la Academia, y se cree que incluso hagan peligrar el Oscar de Blanchett, la actriz australiana.

En cuanto a las conjeturadas predisposiciones en la entrega de los premios, el reportero Glenn Whipp de Los Angeles Times recuerda que hace una década los miembros de la Academia concedieron el Oscar a mejor director a Roman Polanski. Polanski mantenía relaciones con una menor y su caso sí fue probado.

“En la carta apunta directamente a la industria del cine y hace acusaciones muy graves, pero no hay que olvidar que hace dos décadas las autoridades llevaron a cabo una investigación exhaustiva y Woody Allen nunca fue incriminado”, dijo Tim Gray, periodista de la revista Variety, que tampoco piensa que el escándalo por las revelaciones de Dylan Farrow desmorone la carrera de Allen.

Gray está convencido de que la polémica perjudicará la reputación de Woody Allen, pero que el cine no le cerrará las puertas al prestigioso director. Entretanto, el público espera.

 

 

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