El día que matamos la espera

El día que matamos la espera

la espera

Para decirlo pronto, la espera es un arte en decadencia. Hoy día cada vez queda menos gente que sepa esperar. Acá en Cuba no llega el 3G y los servicios de datos por telefonía celular pero ya se han instalado los sms, las llamadas perdidas y su enrevesado código (una perdida sí, dos no, una perdida voy llegando, dos perdidas aguanta que me queda aún, una perdida pienso en ti, silencio estoy ocupado y/o no tengo cabeza para estas tonterías ahora…las variantes son infinitas).

Decía que la gente ya no sabe esperar, que aquel misterio de la espera, triste o feliz, pero siempre hermoso, ha cedido paso a la urgencia de saberlo todo en tiempo real. Ya la gente no sueña con un probable encuentro, ahora concierta la cita por el chat de Facebook, y el día de verse se envía un sms cada una hora para confirmar el encuentro hasta llegar a ese sms supremo de “voy en camino” (¿¡¿¡¿¡si ya quedaste a una hora y vas efectivamente en camino, para qué carajo lo mandas?!?!?). La tecnología ha aniquilado el placer de la incertidumbre, ha matado un montón de reproches tan caros a cualquier relación; se vive actualmente en un estado tal de planificación que el día menos pensado recibiremos un sms con un mensaje como este: “cuando salgas del baño búscame que estoy debajo de la sábana, en la cama de tu cuarto”.

Yo la verdad quisiera a veces darle un descanso al dichoso móvil que ha venido a trastocarlo todo, tomarme una temporada larga de sorpresas, de decepciones, poner a prueba el azar y ver si efectivamente soy un tipo con suerte o solamente alguien que conoce a muchas personas conectadas a los mismos aparatos que yo. Quisiera lanzar un impulso electromagnético que nos dejara por un tiempo libres de cualquier dispositivo que destruye la casualidad. Me gustaría apagar ahora mismo mi celular y no prenderlo en demasiado tiempo. Les juro que si no estuviera esperando ese sms superimportante empezaba ahora mismo.

(Tomado de El Microwave)

2 comentarios en El día que matamos la espera

  1. Bueno el propio consumo ha hecho de muchos a telefonodependientes – anado tecnologias, pero todos de algun odo estamos bajo el control de la tecnologia, vease las revelaciones de Snowden y otros. Camaras de video, bajo el supuesto del control del transito, controlan toda tu vida, por donde andas y por lo general quedas registrado en archivos, de forma que se violan todo tus derechos (civiles o humanos).

    Pero la propia gente se ha convertido en afines a los telefonos dactiles, las tablet, a las computadoras e internet, a la propia television. Necesarios no lo factores que intervinien en la propia vida de las personas llegan a frenar hasta el pensamiento, cuando las maquinas casi lo hacen por ti. Que nos espera?, que sera de nuestra independencia?. Costantemente eres vigilado por el propio telefono un supuesto de propiedad, con GPS anadido que no puedes utilizar, peroa traves del cual eres controlado, casi hasta el infinito.

    Desgraciadamente sino apagas e incluso quitas la bateria, no eres libre para nada. Asi nos hemos dejado conducir a nuestras propias limitaciones libertarias, violaciones de la privacidad de la personas, porque estas expuestos a que cualquiera pueda robar tus imagenes por donde andes, sin que puedas darte cuenta de que eres filmado por un celular y tus movimientos esten difunciendose sin tu permiso a traves de las redes. Asi las cosas todo se hace mas complicado y su derechos son mas limitados.

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