Paisaje después de los corales

Paisaje después de los corales

por Frank Padrón

Fotograma de Habi, la extranjera
Fotograma de Habi, la extranjera

Aunque el festival de cine finalizó oficialmente ayer, su dirección ha tenido la feliz iniciativa —tal y como ocurría hace algunos años— de programar algunos de los más importantes premios y filmes cuyas copias aún permanecen en el país. Quiero referirme a varios de esos títulos que ojalá puedan verse ahora (hasta el miércoles los cines exhibirán ) o más adelante.

Uno de ellos es Heli, de México, que vino distinguido con un premio en Cannes. La violencia que engendra el narcotráfico en apartadas zonas rurales es el asunto que pulsa el director Amat Escalante, algo que ya había tratado de modo original y sólido en su obra precedente, Los bastardos (2008).

Una historia a la que muchos reprochan escenas de excesiva violencia, lo cual es cierto, pero estas aparecen absolutamente justificadas desde el punto de vista dramatúrgico. El redondeo de personajes, la acertada ambientación y el mensaje claro y certero —esa suerte de desvalorización, de pérdida de la sensibilidad ante ese fenómeno como algo que se ha hecho cotidiano— redundan en una pieza que desde su guión detenta una coherente y consistente armadura, lo cual prosigue en su notable puesta en pantalla y sus no menos convincentes actuaciones.

Otro conseguido título, esta vez de entre las óperas primas (que este año exhibió una calidad generalizada) fue Habi, la extranjera, coproducida por Brasil y Argentina, que dirigió María Florencia Álvarez.

Caso de identidad usurpada (nada inusual en el cine). Una joven que se integra a una comunidad musulmana es el pretexto usado por la joven realizadora para emprender un válido estudio de personajes y ambientes. Es una obra donde se alcanza ese difícil equilibrio entre humor y seriedad, donde se aprecia cuidado en diferentes rubros decisivos (dirección de arte, montaje y música) y que también regala apreciables actuaciones (Martina Juncadella, Martín Slipak, María Luisa Mendoça…).

También de un cineasta debutante, el brasileño Fernando Coimbra, es otro buen momento que nos deparó el certamen fílmico: El lobo detrás de la puerta. A la mayoría le haría evocar Atracción fatal (aquel famoso título de Adrian Lyne con Glen Close) y hasta un poco de Hitchcock en ese trayecto de celos enfermizos y persecuciones por una suerte de Medea carioca que llega al exceso cuando ve que su amante, un hombre casado y con familia, no la corresponde hasta el punto que ella desea.

Creciente suspense, satisfactoria evolución de caracteres, buen uso de la cámara y felices desempeños, impiden que este thriller integre el ancho grupo de muestras comunes y vulgares del género.

La jaula de oro, coproducción entre México y España, nos acerca al recurrente ítem de la emigración ilegal hacia Estados Unidos —esta vez desde Guatemala— pero con la peculiaridad de que ahora los protagonistas son adolescentes. Diego Quemada Díez, quien dirigió y coescribió el guión, logra que sigamos con sumo interés el arduo trayecto, lleno de peligros, trampas y violencia. Nos ofrece un relato bien armado y mejor plasmado en pantalla, donde el célebre “sueño americano” aparece una vez más acribillado ante los ojos cómplices del espectador.

De adolescentes también, aunque en un contexto mucho más íntimo, va Tanta agua, que coproducen Uruguay, México, Holanda y Alemania. Cuenta con la dirección colegiada de Ana Guevara Pose y Leticia Jorge Romero. Vacaciones de dos hijos con un padre recién divorciado implica roces, pugnas intergeneracionales, despertares eróticos en la mujer que ya se insinúa e incomprensiones pese al amor mutuo que entre todos fluye.

En Tanta agua encontramos más de un momento atendible, lo cual demuestra la sensibilidad de sus realizadoras en el buceo por las personalidades, dentro de eso que se ha dado en llamar bildingroman (novela de aprendizaje), heredada también por la pantalla. Sin embargo, se detectan irregularidades en el ritmo y falta de cohesión narrativa.

Estos títulos, más allá de logros y falencias, de haber obtenido o no premios, resultan de mucho interés dentro de lo ofrecido por el festival este año. Búsquelos por estos días y no se arrepentirá.

Escribir comentario

© 2018 Trabajadores. Órgano de la Central de Trabajadores de Cuba
Director: Alberto Núñez Betancourt
Subdirector Editorial: Alina Martínez Triay
Territorial y General Suárez. Plaza de la Revolución. La Habana, Cuba. CP: 10698
Fax: 053 (7) 555927 E-mail: digital@trabajadores.cu