El bloqueo y la lucha contra el cáncer en Cuba

El bloqueo y la lucha contra el cáncer en Cuba

Foto: Jorge Pérez Cruz
Foto: Jorge Pérez Cruz
El cáncer en la provincia de Las Tunas es  la primera causa de muerte desde el 2009 y el bloqueo económico que sucesivas administraciones norteamericanas mantienen contra Cuba  obstaculiza su detección precoz y el tratamiento con tecnología avanzadas.
Así lo confirma el doctor Juan Ernesto Pérez Reyes, especialista de segundo grado en Oncología, y explica lo que representa ese cerco económico   para adquirir fármacos y medios diagnósticos de factura estadounidense  o de sus filiales en el mundo que son esenciales en el enfrentamiento eficaz contra esa enfermedad.
Enfatiza, el también máster en Ciencias, que el Estado Cubano garantiza los medicamentos del cuadro básico, pero se hacen inaccesibles los complementarios que extenderían la supervivencia y mejorarían la calidad de vida de los aquejados, pues su adquisición en mercados lejanos y a través de terceros encarecen sobremanera sus costos fuera del alcance de  países subdesarrollados.
Entre los nocivos efectos de ese engendro, reseña las dificultades para acceder a citostáticos de última generación de procedencia norteamericana, imprescindibles en los procedimientos terapéuticos de tumores malignos de pulmón, del que el 90% los afectados anualmente requiere de estos paliativos.
En el grupo de las restricciones señala las tabletas de CAPECITABINA, con efectividad demostrada en el combate contra  el cáncer de mama en estado avanzado o de metástasis, y las de ERLOTINIB y GEFITINIB.
Las afectaciones incluyen, además,  los  anticuerpos monoclonales como el CETUXIMAB y el BEVACIZUMAB para cáncer colorrectal avanzado.
Otra página que devela la naturaleza cruel del bloqueo está asociada a la obtención de equipamientos de primera línea para la Radioterapia antitumoral, los cuales permiten aplicar mayores dosis de radiaciones a los tumores con menores efectos tóxicos y mayores índices de curación, lo que obliga al traslado de pacientes para sus tratamientos  en otras provincias y  la extensión de listas de espera  para iniciar el mismo.
También limita la compra de equipamientos capaces de proveer imágenes para estudiar tumores encefálicos, lo que dificulta   su diagnóstico, conocer su extensión, guiar dispositivos para tomar biopsias y detectar recaídas post tratamiento.
Los niños enfermos no están excluidos de estos daños, que pueden apreciarse en la carencia de medios modernos para la realización de cirugía microscópica y la aplicación de  modernas terapias para tratar localmente al tumor más frecuente de la retina de los niños.
Por esas razones faltan medicamentos para aliviar el sufrimiento  como el CLODRONATO y el IBANDRONATO oral para el dolor por metástasis en los huesos, otros para controlar los vómitos, prevenir  el estreñimiento y  tratar las diarreas.
“Hay muchísimos ejemplos más”, dice la licenciada en Enfermería Míriam Smile Whilby, quien recuerda el objetivo declarado del bloqueo  de rendir por hambre y penurias la voluntad soberana del pueblo cubano, que levanta las banderas de la resistencia en este frente con el desarrollo de la biotecnología y la elaboración de vacunas y otros medicamentos contra esa enfermedad.

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