La cooperativa es una escuela de solidaridad y democracia

La cooperativa es una escuela de solidaridad y democracia

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Doctor Avelino Fernández Peiso. Foto: Barreras Ferrán
Doctor Avelino Fernández Peiso.
Foto: Barreras Ferrán

El cooperativismo en Cuba ha tenido un reverdecer en los últimos tiempos. Las transformaciones económicas le han abierto aún más las puertas y hasta sacado de los campos. El espectro se amplía de manera notable.

Esa es una de las razones por la que el Doctor en Ciencias Jurídicas Avelino Fernández Peiso (Victoria de Las Tunas, 1945), Profesor Titular de la Universidad de Cienfuegos, haya escrito el texto La cooperativa. Bases para su legislación en Cuba, publicado por la Editorial de Ciencias Sociales el pasado año.

Con una vasta experiencia en ese campo, el también fundador de la Unión de Juristas de Cuba y combatiente internacionalista, considera que la conformación del texto fue fruto del “interés de demostrar la convicción personal de que sin cooperativas no hay socialismo, lo que me enfrascó en estudios científicos de esta institución socio-jurídica”.

 ¿Qué más lo motivó a escribir sobre ese tema?

Partiendo de que si bien en Cuba existe lo que denomino “un ambiente cooperativo”, las nuestras no son cooperativas propiamente dichas, porque no constituyen sociedades de personas, tanto desde el punto de vista teórico como práctico, y no han dado respuesta a las expectativas y necesidades.

La ponderación paradigmática de la empresa estatal condujo a un diseño legal cooperativo bajo una visión importada acríticamente y ajena a su naturaleza y a la sociedad, lo que unido al exceso de sometimiento administrativo, impidieron que el cooperativismo en Cuba pudiere expresar sus potencialidades reales.

El libro resulta esencial para adentrarse en el cooperativismo, su historia y las diferentes doctrinas y regímenes legales.  Foto: Barrera Ferrán
El libro resulta esencial para adentrarse en el cooperativismo, su historia y las diferentes doctrinas y regímenes legales.
Foto: Barrera Ferrán

Su publicación por la Editorial Ciencias Sociales es una oportunidad para socializar esos resultados y contribuir a la educación y cultura sobre ese tema en la población cubana. Desde el VI Congreso del Partido existen perspectivas para que tal convicción se materialice, no obstante a la deficiente e insuficiente nueva legislación dictada.

Usted considera en el texto que “no resulta limitante, en una primera fase, que los bienes conserven su cualidad de propiedad estatal”. ¿Pudiera abundar en esa afirmación?

Por un lado, en cuanto a los bienes con destinos económicos, productivos o de servicios, en el caso de la propiedad estatal, significa que el trabajador es un asalariado, tiene ajenidad y no responsabilidad sobre el empleo de los mismos. No existe otra verdad, aunque se declare propiedad “de todo el pueblo”, y otros planteos legales, ideológicos y políticos. A fin de cuenta, el poder de decisión sobre esos bienes no está en los productores  ni siquiera en la empresa que posee la titularidad de su administración operativa; está en el Estado, es una propiedad alejada del que trabaja sobre ella.

Por otro, si tales bienes, aun manteniendo el Estado su propiedad, fueren transmitidos en cualquiera de las variantes reconocidas en la Constitución y las leyes, a los trabajadores en forma cooperativa, donde asumen directa, personal y patrimonialmente las consecuencias de sus decisiones sobre ellos y palpan los resultados benéficos o adversos de su autogestión, redunda no solo en beneficio socioeconómico directo para la los socios, la cooperativa y la sociedad en su conjunto, sino que influye decisivamente también en los planos ideológico y político, cuestión básica del y para el socialismo.

No es imprescindible la transmisión de la propiedad sobre los bienes, sino la aplicación de las diferentes formas legales existentes y otras no reguladas en la actualidad, para su empleo autogestionado y auto-rresponsabilizado por la cooperativa.

Ello sin abdicación de las prerrogativas del Estado socialista del ejercicio de su poder de calificación y descalificación y dado el caso, de intervención, por causa de utilidad pública o interés social,  respetando las relaciones de colaboración.

¿Por qué afirma que la cooperativa no es solo una entidad económica, sino también social?

Porque no solo busca un resultado económico, sino también social para los miembros, la propia cooperativa y la comunidad. Significa proyectarse hacia ese universo de satisfacciones materiales y/o espirituales que ennoblecen la vida humana; digamos medioambientales, culturales, comunitarios…, contribuyendo a humanizar las condiciones de vida e incluso las laborales.

Lo social conduce a autodirigirse, a aprender a socializar las acciones individuales. Es una escuela de solidaridad y democracia de la vida individual y colectiva y su conjugación cultural, es un valladar contra el individualismo y las incipientes tendencias capitalistas en nuestra sociedad.

¿Cómo concibe usted que deben ser las relaciones entre las cooperativas y el Estado?

En un camino bidireccional. El Estado fomenta, promueve y desde luego, ejerce sus facultades de calificación y descalificación. La cooperativa emplea los bienes y realiza servicios en beneficio de los socios, la propia entidad y la sociedad.

El sistema de relaciones debe ser de colaboración entre iguales, de ayuda y respeto mutuo.

¿Qué importancia le concede al Derecho para la realidad social cooperativa necesaria en el socialismo cubano?

Es la forma de expresión que tiene el Estado para perfeccionar la sociedad, la convivencia humana y la evitación o solución de conflictos.

Es la voluntad política expresada en normas, que no pueden ser solo manifestación de una voluntad económica. Debe tener, como señaló el Doctor Julio Fernández  Bulté  (La Habana, 14 de septiembre de 1937 -30 de octubre de 2008): “Un innegable sentido axiológico, es decir, suele ser y se expresa normalmente como contenido de valor, de apreciación y confirmación de valores, no solo políticos como tales, sino también espirituales en el sentido más general, además de culturales, históricos y hasta éticos», interactuados con la realidad.

El Derecho no puede estar divorciado o alejado de contexto social.

En el prólogo del libro se reafirma la concepción emanada del texto de que la cooperativa es el socialismo. ¿Pudiera explicarla?

Una vez expresé: “La cooperativa es socialismo, no porque pensadores como Owen, Marx, Lenin, etc., o estudios científicos y realidades prácticas lo hayan planteado y realizado; es socialismo por su naturaleza, contenido, fines y valores que genera”.

Lo es por su propia naturaleza, pues su origen en el capitalismo es la solución económica social de las clases explotadas y desposeídas frente a la explotación; por su contenido, pues procura el bienestar socioeconómico —incluyendo el cultural— de sus socios y la comunidad; por sus fines, por no tener ánimo de lucro, ya que los resultados obtenidos por el socio proviene de su trabajo; por sus valores éticos, ideológicos y prácticos: democracia, independencia, solidaridad, responsabilidad, educación cooperativa.

Por todo ello, la cooperativa es socialismo.

Acerca del autor

Graduado de Profesor de Educación General en el Instituto Superior Pedagógico Félix Varela, de Villa Clara, Cuba (1979). Ha laborado en la Revista Juventud Técnica, semanario En Guardia, órgano del Ejército Central, periódicos Escambray, CINCO de Septiembre y Granma. Desde el año 2007 es corresponsal de Trabajadores en la provincia de Cienfuegos. Está especializado en temas económicos y agropecuarios. En 1999 acompañó en funciones periodísticas a la segunda Brigada Médica Cubana que llegó a Honduras después del paso del huracán Mitch. Publicó el libro Verdades sin puerto (Editorial cubana MECENAS). Ha estado en otras tres ocasiones en esa nación centroamericana, en funciones periodísticas, impartiendo conferencias a estudiantes universitarios, asesorando medios de comunicación e impartiendo cursos-talleres sobre actualización periodística a periodistas y comunicadores. Multipremiado en premios y concursos internacionales, nacionales y provinciales de Periodismo. Fue merecedor del Premio Provincial Periodístico Manuel Hurtado del Valle (Cienfuegos) por la Obra de la Vida – 2012. Le fue conferido el Sello de Laureado, otorgado por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Cultura (SNTC). Mantiene evaluación profesional de Excepcional.

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