Trabajadores

Reconocen errores con la prensa en CSO Félix Elmusa

Hay que evitar desaciertos como el que impidió a nuestro semanario informar los detalles sobre la bella jornada inicial del verano en esa instalación. Foto: Heriberto González Brito

Finalmente nos llegó la respuesta de Ramón Martínez, presidente de la Corporación de la Aviación Civil Cubana S.A. (CACSA) a la crítica publicada en nuestras páginas sobre la prohibición —no obstaculización, como refiere el remitente— a que reporteros de Trabajadores accediéramos al círculo social obrero Félix Elmusa el día de la inauguración de la actual etapa vacacional de verano.

La citada crítica vio la luz el lunes primero de julio y la misiva de los directivos de la aviación civil llega a nuestra redacción a inicios de agosto, tiempo que consideramos pudo ser más breve.

En uno de sus párrafos, Martínez subraya que conocen los resultados de la reunión efectuada con la dirección del periódico y el periodista el pasado 11 de julio, donde participaron directivos del círculo, de Cubacathering —entidad a cargo de la instalación—, de CACSA y del Sindicato Nacional de Trabajadores del Transporte.

Agrega que en ese encuentro “se analizó profundamente la lamentable situación creada, y se expusieron las medidas organizativas y de control a adoptar por nuestra parte para que hechos como el descrito no se repitan”.

Pero —y esto lo decimos nosotros, pues no aparece en la respuesta— en esa reunión los reporteros discreparon de la mayoría de las explicaciones que ofrecieron la dirección del círculo y Cubacathering, quienes aceptaron los planteamientos de los periodistas.

De manera general nos satisface el espíritu de la carta de respuesta, aunque puntualmente no coincidimos con algunos de sus elementos, especialmente el referido a las indicaciones de ese organismo para su vínculo con la prensa.

Al respecto el presidente de CACSA refiere que “tomando en cuenta que las orientaciones dadas por el organismo superior siempre se han basado en la coordinación previa con los órganos de prensa, con el propósito de brindar la atención requerida y no la autorización por el nivel superior, se le realizó un señalamiento al director del círculo, quien solo llevaba cuatro meses en esa responsabilidad”.

Las mencionadas “coordinaciones previas” y “la atención requerida” a que se alude, la mayor parte de las veces esconden ese viejo vicio de “guerra avisada no mata soldados” que suelen tratar de imponer las fuentes de información pública a nuestra prensa, lo cual sería muy conveniente desterrar de una vez y por todas, en pos de la imprescindible inmediatez periodística.

Tales orientaciones provocan desaciertos como el que impidió a nuestro semanario informar los detalles sobre la bella jornada inicial del verano en esa instalación, otrora perteneciente a la más rancia burguesía y hoy al servicio de los trabajadores de la aviación civil, el transporte y las comunicaciones.

Sería tedioso referir una vez más el sinnúmero de contratiempos y malestares que orientaciones similares ocasionan en el quehacer periodístico, y un ejemplo de ello fue, precisamente, lo que les ocurrió a los reporteros en el Félix Elmusa, cuando allí les plantearon que “para acceder tienen que tramitar el permiso con el Presidente de la aviación civil”.

Tales temas fueron de los más debatidos en el reciente Congreso de los periodistas cubanos, quienes expusieron con valentía las muchísimas orientaciones, medidas y prácticas que obstaculizan su trabajo y atentan contra el concepto básico de que la información es un bien público, no de nadie en particular.

El presidente de CACSA finalmente agradece a Trabajadores “por llevarnos a revisar y reflexionar sobre nuestros errores”.