Ruta perdida

Ruta perdida

La ganadería no puede ser sostenible si escasea la alimentación y los medicamentos, opina la veterinaria Niurka Pérez Ramírez.  Foto: Nohema Diaz Muñoz
La ganadería no puede ser sostenible si escasea la alimentación y los medicamentos, opina la veterinaria Niurka Pérez Ramírez. Foto: Nohema Diaz Muñoz

Los rumiantes tienen un brillo diferente en la mirada desde que las lluvias de mayo reverdecieron los potreros de Ruta Invasora, la única empresa agropecuaria cuyo patrimonio abarca tres municipios de la provincia de Ciego de Ávila.

Tal extensión ha sido fatal. El ejemplo más cercano es que casi mil animales no pudieron nutrirse de la hierba fresca porque la muerte los sorprendió antes de la primavera. El índice de mortalidad del ganado vacuno se desbocó en el primer cuatrimestre del presente año y no por culpa de una enfermedad accidental transitoria.

Sí, influyó una epidemia de origen vegetal. El marabú ha infestado más de la mitad de las llanuras pecuarias, y donde la planta invasora no ha irrumpido, otras cuestiones, también sin frenos, segaron vidas.

“La subnutrición y los accidentes principalmente de animales flacos, unido al hacinamiento del rebaño en varias unidades, fueron las principales causas de muerte”, explicó Alberto Morales Piñeiro, director de producción de la entidad.

Tras las talanqueras

Al traspasar por primera vez el portón de la unidad Santa Rosa, cercana a la comunidad de Grego, se conoció: “Aquí gran parte del ganado es de desecho, hay vacas que dan medio litro de leche”, alegó Lázaro Izquierdo. “Tremenda razón tiene él y la prueba es que hace mucho tiempo no llenamos el termo”, ejemplificó Norberto Méndez.

Mientras atendía a un ternero depauperado, la médico veterinaria Niurka Pérez Ramírez comentaba que “escasean los medicamentos y no hay cuartones, así resulta imposible separar los enfermos y eliminar el parasitismo y la anemia”. Roberto del Toro, jefe de la vaquería, respondió que la falta de alambre impide dividir los potreros en cuartones y las cercas existentes están muy deterioradas.

Aunque el fango casi impedía el acceso a la nave de ordeño, las opiniones mejoraron en la segunda visita de Trabajadores: “Nos faltan más condiciones, pero ya nos dieron botas, cantina, colador, una moledora moderna para forraje, estamos cumpliendo el plan de producción de leche,  todo esto gracias a los cambios de aires a nuestro alrededor”, acotó del Toro.

Al lugar llegó Carlos Rodríguez Saavedra, nuevo director de la Unidad Empresarial de Base (UEB) San Lorenzo, una base productiva estatal perteneciente a Ruta Invasora e incumplidora el pasado año de sus compromisos productivos y económicos, por lo que el acopio de leche fresca mermó y las ventas totales por parte de la empresa decrecieron 424 mil 600 litros.

“Cuando ocupé el cargo ―expresó Saavedra― habían más de 4 mil animales donde podían estar unos mil 800, la situación nos obligaba a deshacernos de los que no eran de línea lechera, no había comida para todos, pues la mayoría del área sembrada se perdió por falta de atención y desde entonces 60 caballerías están infestadas de marabú.

“Primero agrupamos las vacas más productivas en siete vaquerías, lo cual posibilitó superar los compromisos de entrega de leche hasta la fecha. La vinculación de los trabajadores a los resultados finales aporta mayores dividendos en las vaquerías 22, 28 y Santa Rosa, y estamos implementando otro sistema de pago para los veterinarios, así avanzamos”.

― Sin embargo, retrocedieron un trecho por alta mortalidad.  

“Es cierto, le sacamos sangre a unos 400 animales y preparamos los papeles en febrero pasado, pero los compañeros de Veterinaria provincial no aprobaron la venta alegando que la UEB estaba en cuarentena, cuando se sabía que aquí no había enfermedades, sino hacinamiento y falta de comida.

“En espera del certificado de autorización, se nos murieron 100 animales en Cayo Cuje. También hubo bajas en San Joaquín con una capacidad real de 50 y había 350 pastando en plena sequía. Pero, con el reordenamiento del rebaño y otras acciones, cogimos la mortalidad por los cuernos y la amarramos fuertemente.

“En cambio, el programa de desarrollo del búfalo está paralizado en la zona de Jicotea, tenemos 100 crías listas para destetar y el área designada para continuar su crianza está ocupada por 156 añojas de raza no lechera; si se sigue demorándose la venta de las mismas, pueden suceder nuevas muertes por hacinamiento”, alertó Carlos.

Desenfreno y esperanzas

Ruta Invasora comenzó a reorientar su rumbo. Ángela Martínez Llerena, económica, mostraba los resultados de la gestión que pudo acorralar las  pérdidas desde enero pasado. En tanto, Alberto Morales enseñaba el plan inversionista para la recuperación de la ganadería en los próximos diez años.

Dijo el jefe de producción que ya disponen de algunos de esos medios y otros están en los almacenes de la empresa provincial de suministros agropecuarios, donde su director Luís Rodríguez Díaz, argumentó que “los compañeros de Ruta son disciplinados en la conciliación, pero no honran su deuda superior a los 2 millones 665 mil pesos, de ello el 89,7 por ciento con más de 90 días de atraso”.

Las cifras acumuladas más sorprendentes denotan el endeudamiento
desenfrenado de la empresa: 60 millones 17 mil 669 pesos es el saldo del expediente enviado en septiembre del 2012 a la oficina nacional del Banco de Crédito y Comercio (BANDEC), con vistas a reestructurar y renegociar deudas bancarias y presupuestarias.

En mayo último, la institución financiera central dejó de “echarle pangola” a la pecuaria: El crédito para el respaldo de la masa de ganado mayor otorgado a su empresa por un importe superior a los 19 millones 800 mil pesos, ha llegado a su fecha de vencimiento…, argumenta la carta remitida a Álvaro Góngora Torres, director general de Ruta Invasora.

Más adelante enfatiza el documento que el banco no puede continuar entregándole recursos, pues la entidad ganadera esta sobrefinanciada.

Otro párrafo de la misiva refleja la oportunidad de seguir cabalgando con esperanza. La sucursal avileña 5541 de BANDEC aprobó un tratamiento diferenciado para mantener la actividad productividad que respalde el salario, la alimentación y otros gastos básicos, pues el resto de los ingresos serán destinados a la amortización del crédito.

Así y todo, algunos creen que la crisis de Ruta Invasora es cosa de historia antigua. Hace menos de seis meses su balance económico reflejó un record de gastos de casi 70 millones de pesos, contra 15 millones 650 mil 100 de ingresos.

No quedó otra alternativa que la de reflejar en los modelos la realidad de las inversiones ejecutadas sin respaldo financiero, las cuales ahogaron su capital aprobado para la operaciones corrientes. De manera, que una nueva ayuda crediticia escapa incluso de las manos del propio BANDEC y del Ministerio de la Agricultura.

Más que la Contabilidad y las ramas afines, la vida demostró en este caso que ni el pienso, ni el pasto, ni el y forraje fueron cebando las pérdidas económicas hasta totalizar 54 millones 322 mil 300 pesos en Ruta Invasora, tal vez hoy la empresa agropecuaria más endeudada en Cuba.

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