La humanidad por su propia supervivencia

La humanidad por su propia supervivencia

Uno de los mayores peligros para la salud de las poblaciones más pobres del mundo es el consumo de agua no tratada, expresa el doctor Baisre. Foto: Agustín Borrego
Uno de los mayores peligros para la salud de las poblaciones más pobres del mundo es el consumo de agua no tratada, expresa el doctor Baisre. Foto: Agustín Borrego

El camino actual hacia el desarrollo no es sostenible.   Un impacto contundente —por citar solo   uno— lo indica: la degradación acelerada del entorno.   Las alteraciones que en este tienen lugar son   consecuencia de una diferencia considerable en las   relaciones entre el hombre y la naturaleza.

Con tal afirmación se nos presenta el Doctor en   Ciencias Biológicas Julio Baisre Álvarez, luego de disertar   en uno de los salones del Palacio de Convenciones   de La Habana sobre el tema Amenaza a los   océanos: el hombre como depredador y como especie   ingeniera, en ocasión del Congreso Internacional de   Ciencias del mar.

Los argumentos allí expuestos invitaron una   vez más al auditorio a un examen de conciencia.   Hablar del agua resulta tan vital como esencial es   ese recurso para la vida. No por casualidad las primeras   civilizaciones se desarrollaron alrededor de   los ríos (Tigris, Éufrates, Nilo, Ganges, Huang-Ho   y Yangtsé).

A lo largo de la historia han ocurrido cambios   en la diversidad biológica, término entendido como   la variedad de organismos vivos sobre la Tierra y los   patrones naturales que la conforman, propios de su   evolución. En ese concepto se incluyen los ecosistemas   terrestres, marinos…, y las diferencias genéticas entre   las especies, sus interacciones, y muy particularmente   la influencia de los seres humanos.

Hoy el tema es más complejo, afirma Baisre; el   problema actual es que, según los expertos, se está   produciendo un gran episodio de extinciones masivas   de especies que no tiene precedentes en el planeta.   Hay muchos factores relacionados con esas   pérdidas, pero los más significativos son la transformación   de las tierras y los paisajes naturales con   la consiguiente destrucción del hábitat, los cambios   del clima, la contaminación, la irracional explotación   de los recursos naturales y la introducción de   especies foráneas.

Por ejemplo, la mayor parte de los recursos pesqueros   más importantes están declinando o se encuentran   en los límites máximos de captura, añade.   Los arrecifes de coral y otros ecosistemas costeros   son dañados por las artes de la pesca comercial, los   sedimentos, la contaminación de origen terrestre,   los pescadores submarinos y el anclaje de algunos   tipos de embarcaciones. El empleo de dragas y redes   dañan el hábitat de los fondos marinos. El arrojo   al mar de cantidades significativas de materia   orgánica, carbono, nitrógeno, fósforo, metales, hidrocarburos   y productos de síntesis química representa   una seria amenaza para las especies marinas   y los ecosistemas. Se impone, entonces, efectivos   sistemas de control y vigilancia que hoy son prácticamente   inexistentes.

El especialista, que ha dedicado sus investigaciones   principalmente al tema de la ecología pesquera,   explica que en el caso de Cuba es aconsejable   apostar con más fuerza a la acuicultura, pues   los recursos pesqueros en el área del Caribe no son   abundantes (aunque sí diversos en especies) y han   sido explotados en gran medida.

Como acciones frente a los daños y excesos   sugiere trabajar por el fomento de una conciencia   ecológica, también socioeconómica, y establecer   áreas marinas protegidas.

El doctor Baisre, subdirector del Acuario Nacional   de Cuba, es autor de tres libros. Uno de   ellos, titulado S.O.S. Homo Sapiens, pone al desnudo   cuán amenazada está la especie humana y los   muchos retos que tiene por delante, pues la población   mundial seguirá creciendo y demandando más   áreas naturales.

Los arrecifes coralinos están seriamente amenazados.
Los arrecifes coralinos están seriamente amenazados.

Esa inexorable realidad exhorta a detener los   procesos acelerados de degradación de los ecosistemas,   intentar restablecerlos e incluso “diseñar”   de alguna manera cómo podrían ser en un futuro,   apunta el especialista.

Desafío inmenso que nuestro entrevistado intenta   resumir con pocas palabras: El desarrollo   sostenible transita inevitablemente por la reducción   de las grandes brechas que hoy separan a los   habitantes del universo. El tiempo se nos acaba y   necesitamos de una visión que triunfe.

El evento transcurre; los especialistas defienden   con pasión puntos de vista. Y una frase del líder histórico   de la Revolución cubana Fidel Castro Ruz viene   a recordar que la primera batalla de los terrícolas hoy   es luchar por su propia supervivencia.

“Si se quiere salvar a la humanidad de esa autodestrucción,   hay que distribuir mejor las riquezas   y tecnologías disponibles en el planeta. Menos   lujo y menos despilfarro en unos pocos países para   que haya menos pobreza y menos hambre en gran   parte de la Tierra. No más transferencias al Tercer   Mundo de estilos de vida y hábitos de consumo que   arruinan el medio ambiente”.

Un comentario en La humanidad por su propia supervivencia

  1. Tiene mucho razó el Dr. Julio Baisre en lo que afirma en este artículo. Tuve la oportunidad de conocer al Dr. Bisre en Venezuela en enero de 2012 en el marco del Convenio Cuba-Venezuela y en una vista que realizó al estado Portuguesa, en los Llanos Occidentales de Venezuela. Un hombre muy sabio y humilde. En esa oportunidad visitamos dos grandes embalses de la zona e intercambiamos muchas impresiones en torno a la pesca y la piscicultura.

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