En el limbo  de las decisiones

En el limbo de las decisiones

Por Georgina Camacho Leyva*

Presionado por recientes escándalos, el  mandatario anunció retomar el tema  del cierre de la cuestionada prisión,  compromiso incumplido desde la etapa  de su campaña electoral del 2008. Unos  dicen que debido al freno republicano  del Congreso, mientras otras voces  señalan que Obama cuenta con poder  legal para hacerlo. Entonces, ¿le falta  decisión política al otrora profesor de  Derecho, del que analistas han dicho  que debido a su historial existían mayores  expectativas de lo que podría ser  su gestión?

No obstante, según publica la Agencia  Russia Today, se evidencia la contradicción  que existe entre la anunciada  intención del presidente Obama para  clausurar la penitenciaría y los planes  de los militares, quienes hacen cálculos  de los requerimientos financieros para  mantener operativa la instalación. El  Pentágono acaba de pedir al Congreso  más de 450 millones de dólares para el  mantenimiento del citado enclave, que  se estima gasta unos 150 millones de  dólares anualmente.

La huelga de hambre que es protagonizada  desde febrero por un centenar  de los 166 presos de Guantánamo,  30 de ellos alimentados a la fuerza, en  protesta por su situación de detención  indefinida, el irrespeto a su religión  y al Corán y el trato inhumano recibido  por parte de las autoridades de  esa prisión convertida en centro experimental  de torturas, ha concitado  la atención de no pocos gobiernos y  organizaciones humanitarias en todo  el mundo.

Los reos llevan en su mayoría más  de una década recluidos sin enfrentar  cargos concretos, aislados del resto  del mundo, por lo que cientos de activistas  sociales y defensores de derechos  humanos también en Estados  Unidos están pidiendo su liberación  o de lo contrario presentarlos a juicio  para poner fin al limbo legal que enfrentan.

Por otra parte, un considerable  número de detenidos que han sido exculpados  y se ha autorizado su liberación  y el regreso a sus países de origen,  permanecen encarcelados. En tal  sentido, la propia prensa estadounidense  ha difundido los cuestionamientos  de Obama al Congreso por mantener  una posición restrictiva a las transferencias  de detenidos.

El odioso campo de concentración,  abierto en el 2002 por George W. Bush,  donde se encierran personas que han  sido detenidas en cualquier parte del  mundo sin proceso ni trámite legal  alguno, en franca violación de sus derechos  por los supuestos “campeones  de la democracia”, ha sido objeto en  las últimas semanas de una verdadera  avalancha de protestas, solicitudes  y artículos periodísticos que solicitan  su clausura inmediata.

Destacan agencias de noticias que  el coronel Morris Davis, exfiscal militar  en la base que EE.UU. ocupa ilegalmente  en Guantánamo, entregó a la  Casa Blanca una petición firmada por  más de 188 mil personas exigiendo la  clausura de la penitenciaría, y ha tildado  de tibia la actuación del Presidente  al respecto.

Obama, durante su discurso sobre  política de lucha contra el terrorismo,  pronunciado hace solo cuatro días  en la Universidad de Defensa Nacional,  pidió nuevamente al Congreso levantar  las restricciones que impiden el envío de  detenidos a terceros países, y solicitó a  la vez al Departamento de Defensa buscar  un lugar en Estados Unidos donde  se puedan efectuar los juicios militares,  que solo se celebran en la Base.

Cualquier análisis al respecto permite  inferir que todo quedará como está.  En el país donde el Gobierno se cree rey  del mundo en la supuesta lucha por los  derechos humanos y contra el terrorismo,  hacen falta acciones más firmes del  mandatario, así como la necesaria movilización  popular para acabar con el  horror de la cárcel de Guantánamo, un  fenómeno que no impacta en la mayoría  de los ciudadanos del país donde la manipulación  informativa distrae la atención  de cuanto sucede en este mundo.

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