Brasil: Una izquierda capaz de vencer esquemas

Brasil: Una izquierda capaz de vencer esquemas

Joao Pedro Goncalvez
Joao Pedro Goncalvez

Brasil es una nación que despierta expectativas; en poco más de una década, profundas transformaciones económicas y sociales han convertido a la mayor república de Suramérica en una de las potencias emergentes más promisorias del planeta, capaz de reducir los índices de pobreza como ningún otro país, aún en medio de la crisis global que ha cercenado empleo y bienestar hasta límites nunca antes vistos.

No fueron la vieja Alianza para el Progreso ni mucho menos las políticas neoliberales —favorecedores de la expansión económica de las potencias imperialista y el capital trasnacional— las que pusieron las principales piedras para la aceleración de la economía brasileña.

A despecho de los teóricos que sustentan el crecimiento material únicamente a partir de la instauración de las doctrinas neoliberales, la ascensión al poder de la izquierda, encabezada por el Partido de los Trabajadores, creado por Luiz Inácio Lula da Silva, impuso una nueva filosofía de gobierno en medio de los esquemas impuestos por las fórmulas tradicionales del sistema capitalista y las oligarquías, y comenzó a estrechar la brecha entre ricos y pobres a partir de la más amplia participación de estos últimos en la búsqueda de su propio bienestar.

Un diálogo con el exsenador João Pedro Gonçalves da Costa, actual presidente del directorio estadual del PT en Amazonas y asesor del gobierno de Dilma Rousseff en el Congreso Nacional, revela interioridades del proceso que ha colocado a Brasil en el sexto lugar entre las economías del mundo y de los obstáculos que hoy enfrenta el país para continuar su desarrollo.

A partir del 2003, el Gobierno encabezado por Lula da Silva lanzó un programa de participación popular, con facilidades de créditos para los pequeños negocios y otorgamiento de tierra acompañada de financiamiento, para que las familias más desposeídas y los residentes en las áreas rurales, históricamente ignorados, desarrollaran su iniciativa, explicó Gonçalves.

“En los avances alcanzados por la nación ha jugado un importante papel la electrificación. Con la iniciativa Luz para todos se han hecho viables incontables proyectos de beneficio popular, el desarrollo de las cooperativas y la pequeña empresa. “Desde el 2003, cuando el expresidente Lula llegó al poder, Brasil ha realizado grandes avances en aspectos sociales, destacándose el programa Bolsa Família, mediante el cual se redistribuyeron fondos para ayudar a aquellos que se encontraban en situación de extrema pobreza.

El país también ha incrementado el salario mínimo a un nivel por encima de la tasa de inflación y ha visto un aumento en el empleo formal, generando un crecimiento de la clase media”, enfatizó. Hoy se conoce que estas políticas sociales han ayudado a disminuir la brecha de la desigualdad, llevándola a su nivel más bajo desde 1960, según un estudio del Centro de Políticas Sociales de la Fundación Getúlio Vargas. El político brasileño destacó asimismo cómo acciones de gran repercusión en el desarrollo económico han tenido lugar en la esfera educacional.

“A través del popular ProUni, se ha abierto a los jóvenes de pocos recursos el acceso a las universidades privadas y a los institutos tecnológicos, concediéndoles subsidios gubernamentales, además de propiciar la concesión de becas financiadas para estudiar en el exterior. Más de un millón de muchachos y muchachas pobres y negros, que antes no tenían acceso a la educación superior, pueden así calificarse y luego revertir sus conocimientos en beneficio de la sociedad y lograr una mayor realización humana”.

En otro momento del diálogo Goncalves explicó cómo el fomento y la protección de la industria nacional y el impulso a las exportaciones han contribuido decisivamente a la consolidación de la salud financiera del país.

“No está concluida la obra de la izquierda”

“La crisis económica mundial ha tenido, como en todas partes, efectos desfavorables sobre la economía brasileña; a pesar de los logros de una década de gobierno de la izquierda, encabezada por el PT, no hemos podido avanzar todavía como aspiramos. Nos enfrentamos a los obstáculos derivados de la crisis; pero, además, sufrimos una fuerte campaña de la derecha para desacreditar la obra de la administración de Lula, primero, y ahora de Dilma.

“La oligarquía realiza fuertes campañas de descrédito para las que utiliza el aparato judicial como instrumento. Trata de mancillar a figuras del Gobierno y de la izquierda para menguar su prestigio y popularidad. En este sentido tenemos que enfrentar las mentiras destinadas a crear estados de opinión desfavorables a las medidas de beneficio popular. Todos los días aparecen en la prensa informaciones fabricadas; hay revistas en Brasil que son partidos políticos. Ante esa realidad buscamos nuevas herramientas; tratamos de ejercer nuestra influencia a través de las redes sociales, pero no podemos ocultar que es una batalla muy difícil”, reflexionó el dirigente político brasileño.

¿Qué lugar ocupa el PT en la opinión popular?

“Somos el partido con más alto índice de popularidad; la presidenta Dilma tiene hoy más del 60 % de aprobación en la preferencia del electorado y el expresidente Lula continúa jugando un papel fundamental en el liderazgo político del país.

“Nos sentimos optimistas para las próximas elecciones del 2014: Brasil tiene que continuar su obra por la equidad social y ser cada vez más uno de los principales sustentos de la integración latinoamericana y caribeña. Nuestro respaldo a la Venezuela bolivariana y a la invencible Revolución cubana, con la que todos los latinoamericanos estamos en deuda, forma parte de ese compromiso”, concluyó.

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