Trabajadores

Sigue esperando por un camión

Luego de un proceso de idoneidad realizado el pasado año en su centro de trabajo -la Empresa Comercializadora de Productos del Agro, perteneciente al Ministerio de Comercio Interior-, Carlos Pérez Delgado fue ratificado en su plaza como chofer distribuidor. Es decir, no quedó disponible.

En agosto, la unidad El Trigal (donde él pertenecía) fue cerrada y trasladada hacia Berroa. Sin embargo, el 10 de agosto se le comunicó que había quedado interrupto. Un mes después (el 10 de septiembre) se presentó en El Trigal para la posible reubicación en Berroa y el director de recursos humanos de la empresa lo citó para la otra semana.

En esa oportunidad le dijo que “no tenía nada que ver con el mal trabajo de la directiva anterior, y que se encargaría de reubicar a cada chofer”. En su misiva a Trabajadores, Carlos narró que “el 20 de septiembre nos vuelven a citar para la empresa —la cual radica en San Miguel No. 260 entre Galiano y San Nicolás, Centro Habana— donde se conoció la reubicación de algunos trabajadores, dentro de los cuales yo no estaba incluido”.

El 2 de noviembre —y por indicación del director de recursos humanos de la empresa— Carlos se dirigió a la unidad de Berroa, donde los jefes de personal y transporte le confirmaron que él estaba reubicado allí. Al día siguiente, según relata este trabajador, el jefe de aseguramiento de Berroa le informó que se le había asignado el camión HUM-351.

En tanto, el jefe de transporte le comunicó que había quedado interrupto, que no se le podía entregar dicho vehículo, según orientaciones del director de recursos humanos de la empresa. Sin embargo, Carlos no había sido notificado de tal decisión.

Posteriormente, ya en la empresa, la directora señaló que desconocía su caso, que la entidad estaba en proceso de desintegración y que “yo aparecía en una plantilla como chofer parqueador, plaza que no existía por lo cual nunca la ocupé, y siempre cobré como chofer distribuidor”.

En misiva a este semanario, y confundido por la disyuntiva laboral que afronta desde hace un tiempo, Carlos asegura que trabajó 25 años en dicha unidad, sin presentar problema alguno, y en estos momentos con una situación económica difícil —pues tiene a su cargo la manutención de una hija menor huérfana de madre— aún sigue esperando por la plaza de chofer.