Trabajadores

López Oliva expone en Austria

Manuel López Oliva

El 18 de mayo próximo será inaugurará una exhibición panorámica, con 30 pinturas en lienzo, del artista cubano Manuel López Oliva (Manzanillo, 1947), en el Kitzbühel Country Club, región del Tirol, Austria.

Según el artista, la sala se encuentra ubicada en un importante y caro sitio de recreación y cultura, provista de áreas para deportes y ejercicios para la salud, que cuenta con un espacio destinado a exposiciones de arte  y conciertos de música de artistas de rango, que son elegidos e invitados por la institución.

López Oliva permanecerá en la tierra de Klimt y Mozart durante casi dos meses, no solo creando su obra en un local allí destinado a esa función profesional, sino también dedicado a la realización de performances y conferencias en el ámbito austríaco.

El reconocido artífice —y fecundo crítico— nos enfrenta a un arte que escudriña los sustratos de la sociedad para adjudicarle, desde una mirada eminentemente conceptual, un sentido dramático, “metáfora teatral de la vida histórica”, tal ha dicho.

Para él, pintar constituye un exorcismo íntimo del que aflora, libre y diáfana, su ineludible afición por el arte de la representación dramática. Con ingeniosidad estética traspala la lógica del teatro a la pintura, con la intención de refundir la vida misma del hombre, con sus alegrías y penas, ambiciones y noblezas, amores y odios, sueños y fracasos, proezas y guerras…

Esa propensión iconográfica por el drama, la tragedia y la comedia, que a fin de cuentas son cimientes de la dimensión  humana desde que adquirimos conciencia, se vale de los antifaces —surgidos con las musas Melpomene y Thalia— como elemento universal del teatro, para modular expresiones y adjudicarles protagonismo a las expresividades del rostro (estados de ánimo, sensaciones y sentimientos).

En su obra, el tratamiento de las caretas —doble del rostro, recurso de ser otro, de ocultar la identidad—, convoca a reflexiones cuyos presupuestos parten de otros legados de la cultura universal vinculados con el uso de las máscaras; palabra cuyo significado etimológico radica en el vocablo prosopon, del griego clásico, que más o menos traducido significa: “lo que está delante de la mirada de  otros”.

Pero las máscaras de López Oliva son también facetas presentes en disímiles estratos y situaciones de su ámbito, así como del  sistema de relaciones humanas que distingue a su cubanísima personalidad, en tanto reverberaciones de la cultura insular que también nutre su fantasioso mundo creativo.

Su obra, de algún modo, recrea, el uso y connotación simbólica de las caretas en las fiestas y celebraciones populares, así como en las creencias y misticismos, entre ellos los que le adjudican, como razón principal, la de ser habitada por los espíritus o para contactar poderes espirituales de protección contra las fuerzas del mal.

De tal modo, este maestro nos incita a interiorizar sus apuntes históricos, sociales y culturales, extraídos de la dramática evolución humana, para remover la conciencia del espectador sobre la base de legados históricos que, como el de los griegos de hace alrededor 500 años Antes de Cristo, se basan en la apreciación del cara a cara, en la exterioridad de los demás.

Tanto en sus cuadros como en sus performances, él establece un discurso reflexivo en torno a la trascendencia del rostro y del cuerpo “enmascarado” a base  del tatuaje pintado; como espejo del alma, pero esencialmente como reflejo ante la mirada ajena, mediador entre lo que realmente somos y lo que aparentamos; paradoja que en aquella milenaria civilización tenía diferente connotación, también sugerida en estas pinturas: la apariencia insinuada en las caretas revelaba al propio ser, no ocultaba nada, sino que mostraban emociones, pensamientos y aptitudes “reales”; efecto que trascendía al público que se identificaba con la (otra) cara del actor, que había sido sustituida para adjudicarle otra identidad.

Hace alrededor de un año, el maestro López Oliva expuso su obra en la sala transitoria del Edificio de Arte Cubano, del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), de La Habana. La muestra, titulada Mímesis contó con la curaduría de Hortensia Montero, experimentada especialista del MNBA.

Mímesis constituyó  memorable y provocativa antología que, amén de disfrutarla, nos introdujo por disímiles laberintos de la vida, tal representaciones teatrales de nuestras propias existencias, que a veces, también, reclaman máscaras.

Kitzbühel Country Club GmbH radica en Kitzbüheler Strasse 53 /6370 Reith bei Kitzbühel/  Su bweb es: www.kitzbuehel.cc