Trabajadores

Mi matraca es un símbolo

Mientras beneficiaba zanahorias, la casi octogenaria obrera Magalis Cabrera Otero, tarareaba una canción muy cubana. “Yo siempre estoy cantando porque soy feliz en mi puesto de trabajo”, subrayó.

Razones tiene también para sonreír: “A mi no hay quien me haga un cuento, pues durante 55 años aquí he pelado frutas, despulpado, cocinado el dulce, envasado. Era este un centro laboral con piso de tierra antes del triunfo de la Revolución y a partir del 59 comenzó a cambiar.

“Fíjense que lindo es ahora, lo repararon y del 24 de enero a la fecha hemos producido más de la mitad del total de toneladas vendidas en el año 2012. Claro, una parte del proceso sigue siendo manual, pero la otra es con equipos. Eso posibilitó que haya un punto de ofertas directas a la población y se hagan colas, lo cual demuestra que nuestros productos son de calidad”.

Hoy la fábrica de conservas Las Delicias, perteneciente a la Industria Alimentaria en la ciudad cubana de Ciego de Ávila, tiene en el plan de negocios 25 surtidos, entre los que figuran las mermeladas y los turrones de frutas, los encurtidos de vegetales, las salsas condimentadas y el puré de tomate, la raspadura natural y con ajonjolí como renglón insignia por su tradición y aceptación de los clientes.

Las producciones se destinan a las instituciones de salud y educación, las unidades de comercio y gastronomía. Además, el colectivo contribuye con las prestaciones de servicios en las ferias populares.

“Hace poco Alfredo Ruiz, nuestro administrador, nos dijo que en los primeros días del mes que viene vamos a comenzar el procesamiento del mango, los encurtidos de habichuela y rábano. Esto me llena de entusiasmo porque, si me paro, si me veo inútil, entonces no solo me jubilo, yo creo que me muero, y me siento con mucho ímpetu a los 78 años.

“Qué si la sección sindical funciona a la par del colectivo”, sonríe con picardía y responde: “Yo soy la secretaria general, aquí hemos tenido la suerte de contar con buenos administradores y no poseer trabajadores sancionados, ni hay delito. No obstante, nadie puede dañar a ninguno de mis 34 afiliados teniendo la razón, de defenderlos yo me encargaría”.

La auxiliar de producción, merecedora de la distinción hija ilustre de la ciudad de Ciego de Ávila y de la medalla Jesús Menéndez, por sus méritos laborales, sindicales y sociales, contagia de entusiasmo a sus compañeros y los embulla a participar en la gran fiesta que se avecina.

“Allí estaremos todos con nuestras iniciativas ─asegura Magalis─, yo como siempre llevaré ese instrumento de madera que hace mucho ruido, porque mi matraca ya es un símbolo de alegría en los desfiles por el Primero de Mayo”.