Síntesis del movimiento obrero cubano

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Por: Eduardo Palomares Calderón

Fundador de la CTC junto a Lázaro Peña, 70 años de militancia comunista, delegado a los cinco congresos del Partido, más de 20 condecoraciones, junto al título honorífico de Héroe del Trabajo de la República de Cuba, bastarían para hablar de Juan Taquechel López, pero su legado desborda con creces todo intento de enmarcarlo.

Hijo de la humilde barriada santiaguera del Tivolí, siendo apenas un adolescente revoleteaban en su vida dos grandes amores: Anita, la muchacha de igual edad y de la misma cuadra, y esa sed desmedida por el aprendizaje, interrumpida cuando tempranamente cursaba el cuarto grado, por las dificultades económicas de la familia, pero que de forma autodidacta luego lo dotaría de una amplia cultura.

«No sé cuánto lloré», recordaba entonces, cuando tuvo que tomar una pala en la fundición de la planta eléctrica o empuñar la mandarria de casi 20 libras, que le llagaron tanto las manos como el alma, antes de perder el empleo y enfrentar el crudo sistema imperante en la Cuba neocolonial.

En Santiago de Cuba no hubo una sola acción antimachadista, ni protesta contra patronos y dirigentes reformistas que dejaran de enriquecer el aval que lo llevó a ingresar a las filas del Partido Comunista a inicios de 1932.

En los momentos más críticos del machadato fundó el comité gestor del gremio de braceros y almaceneros del puerto santiaguero, conformó el sindicato de mineros de El Cobre y organizó clandestinamente la Federación Sindical de Santiago de Cuba. Luego, en unión estratégica con el «maestro y hermano» Lázaro Peña, y el inolvidable Jesús Menéndez, creó la Federación General de Trabajadores de Oriente.

La participación en el congreso constitutivo de la CTC, su integración en el Ejecutivo Nacional, la elección como secretario general en Oriente a partir de 1940, la contribución a la lucha insurreccional y la ratificación en el cargo desde 1960 hasta 1966, hicieron de Juan, como el propio nieto de comandante mambí se define: «un entusiasta y hasta fanático (pues no importaba si me mataban) luchador de la clase obrera».

Así lo reconoció el tributo del pueblo rebelde, hospitalario y heroico de Santiago de Cuba, que en masiva manifestación de duelo, lo acompañó el pasado día 3 hasta el Panteón de las FAR, muy cerca de donde reposan los restos de José Martí, Carlos Manuel de Céspedes, Abel Santamaría, Frank País y otros dignos hijos de la Patria, en el cementerio Santa Ifigenia.

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